El ‘pisotón’ de ZP como origen de todo el mal de Gran Canaria

“Gran Canaria se mueve”, dice el presidente del Cabildo de la isla redonda. Y lo hace a “velocidad de crucero” a juicio de José Manuel Soria. Será para zafarse de los continuos ‘pisotones’ que trata de propinarle el Gobierno central al último bastión conservador en la Isla. Gran Canaria se mueve, pero está a punto de irse “al garete” gracias a los ‘esfuerzos’ de socialistas y nacionalistas, repite incansable el líder de los populares canarios.

El Cabildo de Gran Canaria no es una excepción y, le pese a quien le pese, como en todas las instituciones del Archipiélago, el punto de inflexión en la política del gobierno insular grancanario, monopolizado por la mayoría absoluta de los populares, hay que buscarlo en la ruptura del pacto CC-PP en el Gobierno de Canarias. En el mismo momento en que Águeda Montelongo, María Australia Navarro y Luis Soria recogían velas y sus despachos eran ocupados por los cargos de confianza de Adán Martín, en ese mismo instante, el fantasma del pleito insular, como el lobo del cuento, dejaba ver sus orejas, y casi, casi, el cuerpo entero. Un pleito que, entre otras escenificaciones, tomó forma de tranvía; el que se ha llevado Melchior para la isla de Tenerife y que ha conseguido “el más difícil todavía” en el Cabildo grancanario: que la Corporación aprobase por unanimidad una moción en la que demandaban que los diez millones de euros contemplados en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para su financiación, se dedicasen al Contrato Programa de subvención del transporte “en toda Canarias”.

Pero los grancanarios tampoco han podido ver materializadas este pasado año las carreteras del Norte, la Autovía Puerto Rico-Mogán, o la carretera de Agaete a la Aldea. Y la culpa, otra vez, de nacionalistas y socialistas y de un convenio cuya firma se ha retrasado “más de veinte meses”. La indiferencia de ATI hacia la isla también se plasmó en las cuentas de la Comunidad Autónoma para 2006, aprobadas con los votos de “sus socios socialistas”. Lo cierto es que no han sido pocos los conflictos y críticas que han rodeado a la institución en 2005: más de 140 bomberos protagonizaron una huelga de hambre durante catorce días para reivindicar mejoras en el convenio colectivo, los ganaderos se opusieron firmemente a la privatización de Sialsa, mientras que la Plataforma por la Salud Mental llegó a encadenarse en un pleno por “la inexistencia” de un convenio, que ahora, dicen, “se está incumpliendo”. Soria también se ha tenido que enfrentar a los desmanes de los presidentes insulares periféricos, convencidos de que desde Tenerife y Gran Canaria han provocado la paralización de la Fecai con su falta de interés. Hasta tal punto se llegó, que dejaron plantados a Melchior y Soria justo el día que tenían previsto tratar los fondos del ITE.

Gran Canaria se mueve, rápidamente dicen, para evitar el pisotón de Zapatero, pero no lo suficiente para que la Gran Marina, un “gran proyecto para la ciudad”, deje de ser eso, sólo un proyecto. Pero desde la institución, señala el presidente, “se ha impreso un dinamismo a la sociedad y a la economía de Gran Canaria” que hacen pensar “en un futuro más esperanzador”. Y también es cierto que hay políticas y acciones que pasarán a la cuenta del haber en el balance de 2005. Así, tras la celebración este pasado diciembre de la IGTM, han conseguido consolidar a la isla como destino turístico de golf, el programa Gran Canaria Moda Cálida se ha convertido en una “verdadera marca de calidad”, se ha recuperado una mayor representatividad en la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial de Arinaga, y han hecho realidad la primera fase del centro sociosanitario del Pino. Decía Soria hace poco que el Cabildo ha dedicado seis millones de euros del presupuesto de 2006 en la segunda fase del centro, lo que supone la mitad del total necesario; y al tiempo, confiaba en que la otra mitad fuera aportada por el Gobierno regional. Sin embargo, el Ejecutivo del tinerfeño Adán Martín asegura haber invertido ya en el centro más de un 80 por ciento. En 2006, por fin, ¿el Pino será nuestro?

Para pinos, los asolados este verano por el incendio que afectó a doscientas hectáreas de la Cumbre de Gran Canaria, y que atrajeron incluso la visita de ZP a la isla. Pena que Soria no pudiera acompañar al presidente socialista para darle cuenta de las bondades de la declaración de Gran Canaria como Reserva de la Biosfera por parte de la Unesco. Comentan que Soria estaba esos días pescando salmones, en Noruega, invitado por un empresario con intereses comerciales en la isla. Un viaje que levantó suspicacias tanto en nacionalistas como en socialistas, que incluso llegaron a pedir la dimisión del líder de los populares. Y en 2006 las aguas también llegan revueltas. Pendiente queda para este año la apertura de la Cueva Pintada, cerrada desde hace veinte años; o la demolición del Estadio Insular, paralizado tras el recurso que presentó Lorenzo Olarte ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Toda una suerte de proyectos por los que el Cabildo trabajará durante este 2006. Y máxime con los exámenes de las elecciones a la vuelta de la esquina, una cita que tienen todos más que presente.

Los socialistas, por su parte, ya han puesto el grito en el cielo por “el autobombo de Soria” en la Corporación. El objetivo de los de José Miguel Pérez es evitar que los conservadores se sirvan de la comunicación institucional en campaña electoral. Una campaña que promete ser intensa, y que, de cumplirse los pronósticos de la encuesta realizada por TNS Demoscopia, desbancaría de su trono a José Manuel Soria. Nada mejor para ganar terreno que conseguir que Gran Canaria se mueva. Y si no lo hace, ya se sabe: la culpa, cómo no, del “fuerte pisotón”.

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