El sector turístico: el ‘superviviente’ de la crisis

El sector turístico ha sido uno de los pocos ‘supervivientes’ de la crisis en la que se vio inmersa Canarias el año pasado. Los últimos datos provisionales de 2008, a la espera del cierre del ejercicio, ponen de manifiesto que la cifra de visitantes se movió dentro de parámetros positivos, lo que se traduce en un ligero crecimiento que permite atisbar unos “resultados aceptables”, máxime en la actual situación de incertidumbre económica.

El sector turístico sobrevive a la crisis, pero también sufre sus consecuencias. Así, el ligero crecimiento en la llegada de turistas en 2008 ha estado acompañado de una menor rentabilidad como consecuencia de que el gasto que los turistas hacen en las Islas se ha contenido. Esta coyuntura y su efecto
arrastre ha hecho que la economía canaria haya soportado mejor las embestidas de la crisis, ya que los demoledores resultados que han evidenciado otras actividades, como es el caso de la construcción, se han aminorado gracias al comportamiento y al peso que sigue ostentando la actividad turística, responsable hoy en día de más de un tercio de los puestos de trabajo del Archipiélago y con una aportación al Producto Interior Bruto por encima del 20 por ciento.

Pese a este comportamiento, la incertidumbre planea sobre una actividad amenazada por la elevada presencia de destinos competidores y por los daños que puede causar la reducción de las conexiones aéreas, que ya se comenzó a materializar durante el ejercicio pasado, además del encarecimiento de los costes de desplazamiento por la subida del precio del crudo (que ha vuelto a bajar en origen en el último trimestre del año). La eliminación de rutas por parte de Spanair, así como las repercusiones negativas que tiene para la conectividad del Archipiélago la reestructuración empresarial de dicha compañía y de otras, entre las que se encuentran Futura y LTE International Airways, ponen en peligro el mantenimiento del sector en términos positivos.

Reducción del gasto

Por otro lado, la tendencia que ya se comenzó a evidenciar el año pasado en la reducción del gasto de algunos de los principales mercados emisores de turistas, en especial en las actividades complementarias de restaurantes y ocio, hace que las diferentes instituciones, regional e insulares, así como los empresarios, se hayan esmerado en activar mecanismos que eviten que la contención evolutiva del sector evidenciada en 2008 se mantenga durante este año y no se convierta en el precedente de una caída. Para ello, una de las acciones sobre las que se ha incidido de forma especial en el ejercicio pasado ha sido la promoción del destino para asegurar el futuro del sector y contribuir, a su vez, a la dinamización económica.

Una de las primeras herramientas vino de la mano de la creación de una nueva imagen de Canarias a través de la configuración de una marca en la que se aboga por resaltar la evolución de la oferta turística en el Archipiélago y su adaptación a las nuevas tendencias, sin perder de vista su condición de destino único. Este esfuerzo en materia de promoción ha ido unido a iniciativas novedosas con las que se ha buscado el mayor impacto posible en los que se consideran los tres mercados emisores por excelencia, como es el caso de Reino Unido, Alemania y la Península. Prueba de ello ha sido el diseño de la campaña iniciada a finales de 2008 para promocionar el Archipiélago en tres estadios de fútbol de dichos países y que se mantendrá durante el actual ejercicio.

Promociones de impacto

Por otro lado, Gran Canaria fue la sede en 2008 de la celebración del congreso de la Asociación de Agencias de Viajes Británicas (ABTA), un revulsivo más para hacer hincapié en el mantenimiento de uno de los clientes más importantes de las Islas. Pero la ambiciosa proyección exterior ha ido más allá y contabilizó acciones en una quincena de estados europeos. Los países del Este, Francia e Italia –destinos que siempre se han considerado exponentes de la expansión turística del Archipiélago– se convirtieron en los receptores de estas acciones. También se acometieron actuaciones en países en expansión, como China –que protagonizó el año pasado el primer viaje de familiarización de agentes de viaje con el Archipiélago– y Rusia.

El fantasma de la crisis ha hecho que se intensificaran también las medidas dirigidas al mercado interno con el fin de llamar la atención de los residentes canarios. Esta apuesta ha perseguido captar un segmento de población que, dadas las vicisitudes económicas actuales, descarta los grandes desplazamientos y prefiere quedarse en las Islas o aprovechar las estancias cortas en recorridos por la geografía insular. En un principio, las acciones se dirigieron a las Islas Verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro) para, con posterioridad, ampliar el mensaje al resto del Archipiélago y garantizar que el turismo regional pueda compensar cualquier previsión a la baja de los mercados emisores tradicionales.

Este importante esfuerzo en la promoción del destino iniciado el año pasado se mantendrá a lo largo del actual 2009 para capear de la mejor manera la situación de crisis que, previsiblemente, se mantendrá. Asimismo, la diversificación del destino en diferentes productos, como el turismo de congresos, de cruceros, de naturaleza o de diversión, será una de las bazas que jugará a favor. Y, además, se incidirá en la rehabilitación de los espacios turísticos, en línea con la captación de ese turismo de calidad que Canarias ha querido tener como referente.

Política y futuro

Otro asunto que queda pendiente es la aprobación del proyecto de Ley de Medidas Urgentes en Materia de Ordenación Territorial para la Dinamización Sectorial y la Ordenación del Turismo, previsto para principios de este año tras su entrega al Parlamento de Canarias a finales del pasado, y que pretende marcar las directrices del desarrollo turístico en los próximos tres años. En este caso, la apuesta por el crecimiento económico pasa por la premisa de no ocupar suelo, suprimiendo las excepciones de interés general a la creación de nuevas camas y supeditándolas a acciones de renovación, formación y creación de puestos de trabajo.

Desde todos los ámbitos vinculados al sector turístico se coincide en afirmar que las acotaciones a las edificaciones turísticas deben mantenerse para poder ofrecer un modelo turístico sostenible que haga especial incidencia en la calidad. Pero esa oferta de elevado nivel debe ir unida a una apuesta por la formación del sector. No hay que olvidar que el turismo de calidad al que ha aspirado siempre el Archipiélago y en el que ha realizado importantes avances no conlleva únicamente la dotación de establecimientos turísticos de categoría alta, sino que implica un valor añadido que viene dado por la formación de sus empleados y que, posteriormente, se materializa en un trato acorde con las necesidades y aspiraciones de los visitantes.

Además, esto debe convertirse en un elemento más de diferenciación del destino que le permita poder afrontar el futuro incierto en mejores condiciones que sus competidores más próximos. Sólo así se podrá plantar cara a la actual crisis y propiciar que el sector turístico permita ser la salvación de las Islas en los próximos años.

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