Gilberto, Yilber

Gilberto Alemán de Armas (1931-2011) estudio Magisterio en La Laguna y Periodismo en Madrid. Trabajó en medios como La Hoja del Lunes, El Día, La Tarde, La Opinión de Tenerife, Diario de Avisos y Radio Club-Cadena SER. Galardonado en 1995 con el Premio Canarias de Comunicación, en 2008 fue distinguido por la FAPE, a propuesta de la APT, por sus cincuenta años de trayectoria profesional.

De las dos maneras le llamaba, tanto ante el micrófono como fuera de él. Nuestros rifirrafes en el Tajaraste de Radio Club Tenerife, primero con Willy García y Carmelo Rivero, y hasta hace bien poco con Puchi Méndez, marcaron un estilo de tertulia que, me consta, era seguido por muchos oyentes que de alguna manera participaban, enviando mensajes a la emisora, a él o a mí, con textos como los siguientes: “mañana dale más caña”, “hoy estuvieron poco peleones”, etc.

Gilberto y yo nunca pactamos lo que íbamos a decir y, además, con él era imposible. Le encantaba salirse del guión, como lo hizo en la vida misma. Era un liberal puro, un independiente. Un estilo, el suyo, sarcástico y amable a la vez. Le encantaba ponerte en apuros para, inmediatamente, dedicarte el elogio más hermoso que podía salir de su sabia arquitectura intelectual; por cierto, muy diversa.

A su trabajo como reportero, redactor, comentarista y director de publicaciones, Gilberto Alemán unió sus incursiones en la radio, la televisión y el teatro. Incansable cronista de las costumbres y tradiciones isleñas, su ejecutoria estuvo marcada por el talento y un conocimiento profundo de Canarias y de sus gentes. Ni en Venezuela, a donde emigró en 1978, olvidó su tierra y allí dirigió el semanario 7 Islas. Colaboró desde 1948 en las actividades culturales de Radio Club Tenerife como locutor y como actor de su grupo de teatro y siguió vinculado a esta emisora, participando diariamente durante casi treinta años en el espacio matinal Tertulia.

Persona inquieta y vital, como autor teatral estrenó Madrid, plaza mayor (1955), Al final de la calle (1960), Entonces era otoño y Cuatro estudios en negro (1965) y El paraguas, escrito especialmente para el grupo de teatro de sordomudos de Tenerife. Además, presidió la Asociación de Amigos de la Naturaleza (ATAN), que contribuyó a fundar; y fue concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por la Unión del Pueblo Canario (1979) y por Coalición Canaria (1999). En 1998 ingresó en la Academia Canaria de la Lengua y en 2001 en la Orden Islas Canarias con la categoría de Gran Cruz.

A Gilberto lo conocí antes de conocerlo. Sí, primero lo oía en los momentos históricos de Radio Club al lado de otros grandes como Montserrat Martínez, Manuel Ramos Vela, Álvaro Martín Almadi, Arturo Navarro, Somar, Cayaya… Después ya nos encontramos en el camino del periodismo, primero en RNE (1964) y después en la SER (1994) haciendo radio juntos. Yo aprendiendo de él. Se ha ido mucho más que un maestro. Se ha ido un amigo. Por cierto, no siempre la vida lo trató bien. Y algunos, tampoco.

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