El Cabildo de Gran Canaria publicaba con orgullo en otoño de 2024 el informe con los hitos de la iniciativa para la protección y renaturalización del entorno de las dunas de Maspalomas. El plan incrementaba en un 75% la población de plantas autóctonas, como el balancón, esencial para la regeneración del ecosistema.
A través de la Consejería Insular de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, se hacía público el informe del proyecto Masdunas para la protección y renaturalización de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas. Uno de sus hitos más significativos ha sido la retención de arena en el campo dunar, fundamental para la estabilización del sistema, logrando la incorporación de más de 60.000 metros cúbicos.
El plan fue iniciado en 2018 con el objetivo de proteger este ecosistema natural, que ha sufrido un proceso de degradación severa durante las últimas décadas, debido a factores como la urbanización, el turismo y los efectos del cambio climático.
Lo descrito anteriormente es un ejemplo de que el Cabildo persevera en la búsqueda de un futuro más sostenible y que eso no solo pasa por sacar adelante proyectos como el tren o el Salto de Chira, sino que pasa igualmente por proteger la rica naturaleza de la isla: Macizos de Guguy, Tamadaba, Inagua-Ojeda-Pajonales, Tauro y Pilancones, además de las cuencas de Tejeda y Tirajana.
Esa preservación debe hacerse compatible con dotar a la isla de herramientas para el futuro y eso quiere decir que se deben acometer transformaciones. Uno de esos cambios que se pide tiene que ver con el transporte.
En marzo de 2024, el consejero de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, junto al presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, y la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, trasladaban al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y al secretario de Estado de esta área, José Antonio Santano, “la necesidad de establecer un marco de financiación estable para desarrollar los proyectos de los trenes en las islas”.
En este sentido, el consejero destacaba que en la última década las diferentes leyes de Presupuestos Generales del Estado han incorporado partidas nominadas para los proyectos ferroviarios, tanto en Tenerife como en Gran Canaria. “Esa financiación ha servido, entre otras cosas, para poder tener hoy los proyectos avanzados; pero es evidente que no es suficiente. Tenemos que establecer un marco de financiación mucho más amplio, contemplando fondos de la Unión Europea, que está apostando fuertemente por el binomio transporte y movilidad sostenible”, explicaba tras la reunión.
Días más tarde, el consejero insular de Transportes y Movilidad, Teodoro Sosa, señalaba que el proyecto de un tren para Gran Canaria estaba “maduro”, en tanto que el consejero Rodríguez se mostraba a finales de año confiado en que las obras diesen comienzo antes de 2027.
Si el tren es una de las piedras angulares del proyecto del modelo de isla que quiere Gran Canaria, otro pilar es sin duda el Salto de Chira-Soria. Las obras de la central hidroeléctrica comenzaron hace tres años y se espera cumplir con el objetivo de su puesta en marcha en 2027. Gran Canaria contará entonces con una pieza decisiva para liderar la transición energética en el archipiélago, pudiendo cubrir con fuentes renovables más de la mitad de la energía y generar un excedente de agua de 750.000 metros cúbicos para el sector primario, la reforestación y la lucha contra los incendios.
En 2024 ya estaba concluida la desaladora, la conexión de los túneles de acceso, la perforación piloto de la cavidad que alojará la central y se había instalado la mayor parte de la tubería de impulsión. El proyecto del Cabildo insular y Red Eléctrica se encuentra a un 40% de ejecución.
Por el camino, se han introducido unas 2.000 plantas autóctonas dentro del plan de restauración ambiental del barranco, cumpliéndose así con otra de las partes del plan.
Y todo esto sucede en una isla donde, entre enero y agosto de 2024, el 27% de la energía que se produjo fue de origen renovable, cuando la media de Canarias fue de un 20%. Unos datos que vienen dados en parte por las comunidades energéticas ya existentes en la isla.
A lo grande
Y esto ocurre en un territorio donde el Gobierno de la isla y el de su capital han hecho frente común para rechazar la planta de gas en el Puerto de la Luz y Las Palmas, al considerar que esta infraestructura, además de poner en riesgo la salud pública, va en contra del compromiso con un modelo energético limpio y sostenible.
En esa apuesta por un futuro a lo grande encaja la noticia que se conocía en diciembre de 2024, cuando la FIFA ratificaba la candidatura Ibérica para el Mundial 2030, que se disputará en España, Marruecos y Portugal. El Estadio de Gran Canaria será una de las sedes, entrando en una lista donde encontramos el Santiago Bernabéu, Camp Nou, Anoeta, La Cartuja, Metropolitano, La Rosaleda, La Romareda, RCDE Stadium, San Mamés y Riazor. El recinto de Siete Palmas sufrirá por ello una remodelación profunda.
El Cabildo de la isla aprobó un presupuesto de 101 millones para obras de mejora y ampliación del recinto, que superará los 40.000 asientos. Las obras se estima que concluyan en 2027.
Este resumen del año debe mirar también para otro de los sectores que no para de crecer. El 2024 se cerraba con cifras históricas en el sector audiovisual: 90 millones de euros en impacto económico, más de 140 producciones y 3.600 empleos generados. La isla veía consolidado su liderazgo con una mayor diversidad de producciones, desde largometrajes hasta series internacionales.
¿Y el turismo? Sigue siendo pieza fundamental del día a día. Eso no lo duda nadie, pero la motor económico de Gran Canaria tiene una piedra en el zapato. La conversión de apartamentos turísticos a residencias es un problema para el destino, toda vez que disminuye el número de camas disponibles para el explotar, lo que genera una merma en los ingresos. El cóctel es perfecto si añadimos que el fenómeno encarece las viviendas y por lo tanto dificulta el acceso a las mismas. Y más diabólica se vuelve la situación cuando muchos propietarios de apartamentos en esos complejos los han empezado a explotar como viviendas vacacionales.
Y eso ocurre en un destino que ha ido perdiendo cancha respecto a Tenerife, que tiene casi ya más de dos millones más de turistas de media al año, al tiempo que Lanzarote y Fuerteventura, especialmente esta última, empiezan a acercarse en el ranking.
Y esto no ocurre porque Gran Canaria no quiera más turistas, ocurre porque su planta alojativa se centró hace décadas en el apartamento y el bungalow, cuando otras islas apostaron por los hoteles de cuatro y cinco estrellas. Se ha corregido en parte esa carencia, pero aún hay cosas por hacer en este campo.
Sentido adiós
Este resumen del año no se puede cerrar sin recordar a la figura de José Miguel Pérez. La marcha del que fuese presidente insular y vicepresidente del Gobierno de Canarias causó hondo pesar, en especial entres sus compañeros del PSOE.