Santa Cruz sigue en transformación: entre la movilidad sostenible y la memoria urbana

El carril bici ha sido defendido por el gobierno municipal como una apuesta por la movilidad sostenible, pero no toda la sociedad está convencida

Santa Cruz de Tenerife sigue en proceso de cambio y evolución hacia un municipio más cosmopolita, sostenible y cercano a lo que uno se imagina que son las grandes ciudades del siglo XXI, con el asterisco del impulso de la normativa europea.

Desde las raíces patrimoniales del barrio de El Toscal con su reestructuración por el Plan Especial, con la ya longeva modernización completa de la calle de La Rosa, pasando por potenciar la movilidad sostenible sobre dos ruedas a través de la controvertida red ciclable, así como la nueva cara de la zona peatonal de la Avenida de Anaga.

Además, Santa Cruz pasa por conseguir uno de los objetivos de sus gobernantes cuando iniciaron la legislatura: lograr el vertido cero al mar y recuperar las banderas azules en sus costas.

Retos ambiciosos a corto plazo y que se sueña con unir a largo plazo con auténticas obras mastodónticas, como el soterramiento de la TF-4, como un aperitivo a la que, se supone, será el nuevo y más moderno barrio del municipio en los terrenos de la refinería: un proyecto que va para tan largo que pocos saben de sus avances.

El ‘viejo’ nuevo Toscal

En el corazón histórico de Santa Cruz, El Toscal es más que un conjunto de casas antiguas. Es identidad. Pero una identidad que llevaba tiempo pidiendo a gritos una rehabilitación, una vez que lo que es hoy la avenida Francisco La Roche les ‘robara’ el protagonismo de la ciudad, y con ello, la costa.

Ahora, por fin, el Plan Especial de El Toscal ya está en marcha, para el bien de los vecinos… a largo plazo, se supone. Porque en el corto, los toscaleros están sufriendo el proceso.

A trazos gruesos, el proyecto contempla conservar su fisonomía original, en coherencia con el Plan Especial del barrio. Por ejemplo, la emblemática Casa Pisaca será el centro de un ambicioso plan que incluye un aparcamiento subterráneo de 300 plazas, zonas deportivas cubiertas y espacios verdes. La apuesta es clara: crear un barrio habitable sin perder su historia.

Sin embargo, el cambio está enyugando a los vecinos. Cuando no es el cierre de una calle, es otra y, cuando no, es que se están quedando sin aparcamientos hasta que se puedan construir los proyectados y prometidos por el ayuntamiento, no sin burocracia antes, pero que llegarán tarde.

Entre zanjas y esperanzas

Uno de los focos de esta reestructuración del barrio es la de su arteria principal, la calle de La Rosa. En julio de 2023 empezó su primera fase desde la calle San Isidro, con un cálculo de 24 meses para su acabado. Cosa que no va a ocurrir a la firma de este artículo. La sexta fase de la remodelación avanza con buen ritmo y, aunque desde el ayuntamiento aseguran que concluirá en otoño, muchos vecinos no lo tienen tan claro.

Los comerciantes de esta cada vez menos transitada calle, así como los vecinos y los santacruceros que necesitan desplazarse por La Rosa, o simplemente cruzarla, miran con cansancio los carteles de desvío temporal.

Asimismo,ha habido una espantada de comercios. Unos que se han trasladado, otros que han cerrado y otros que se han jubilado, dejando su zona más cercana al corazón de la plaza de El Príncipe con un sinfín de negocios clausurados que se suman a los que ya bajaron la valla años atrás.

No obstante, los valientes que han aguantado y luchado por sus comercios se verán recompensados con una vía sostenible, accesible y amable para con el peatón, que será el protagonista de la nueva Santa Cruz. Aún recuerdo una frase que me comentó el concejal de Obras e Infraestructuras, Javier Rivero, en 2023. “Ahora los vecinos tienen que adaptarse a la ciudad y no la ciudad a los vecinos”.

Carril bici: parado por la Justicia

Y ahí es donde viene el caso más puntero al respecto. Si hay una obra que ha dividido a la ciudad es la nueva red ciclable. El trazado tenía previsto ocupar 18,7 kilómetros de vía para los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) y que estaba anunciada su apertura para el 28 de junio por las céntricas calles de Santa Cruz.

Sin embargo, a menos de una semana para dicha fecha el Consistorio se llevó uno de los mayores varapalos de la legislatura: el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ordenó la paralización de la red ciclable allí donde quedaba por ejecutarlo, tras anularse la Ordenanza de Movilidad vigente.

En este contexto jurídico, el ayuntamiento tomo la decisión de suspender provisionalmente la apertura del carril tras confirmar que recurrirían la sentencia, basándose en normativa de 1985, para defender el proyecto e insistiendo en que la infraestructura busca fomentar la movilidad sostenible.

El carril bici ha sido defendido por el gobierno municipal como una apuesta por la movilidad sostenible, pero no toda la sociedad está convencida. Dos de los puntos más controvertidos fueron los primeros que se adecuaron con hasta ocho meses de antelación: las calles de El Pilar y Méndez Núñez.

Surgido por el germen de imposiciones de la UE, comerciantes, vecinos y hasta taxistas señalan que la red ciclable se había impuesto sin un consenso real.

El Consistorio, por su parte, insiste en que Santa Cruz debe adaptarse al futuro y que este proyecto es clave para reducir la dependencia del coche. Con él, se medirá el verdadero pulso de una ciudad que quiere cambiar sin dejar a nadie atrás.

Asimismo, Santa Cruz prepara la reconversión de la Avenida Francisco La Roche en un modelo de sostenibilidad urbana. El proyecto, adjudicado por 2,9 millones de euros, contempla una ambiciosa remodelación peatonal con carril bici, nueva iluminación LED, mobiliario urbano, jardinería mejorada y la construcción de dos miradores frente al puerto.

Esta obra es la segunda fase de un plan sostenible que incluyó, en su primera —ya terminada—, la instalación de paneles fotovoltaicos en el aparcamiento del Parque Marítimo para que la vía funcione con energía renovable, convirtiéndose en la primera calle 100% sostenible de Canarias.

El plazo estimado hasta su completa ejecución es de doce meses, por lo que a mediados de 2026, la avenida espera convertirse en un nuevo espacio de convivencia para peatones, ciclistas y usuarios de movilidad personal, con un entorno más cómodo, moderno y respetuoso con el medio ambiente.


Vertido cero, prioritario

Santa Cruz de Tenerife se fijó una meta ambiciosa, pero necesaria, al inicio del actual mandato (verano 2023): alcanzar el objetivo de vertido cero al mar. En una gran ciudad costera donde la relación con el litoral es estratégica, aunque con limitados accesos al mar (pero creciendo), el reto consiste en eliminar progresivamente los vertidos de aguas sin tratar que aún se registran en varios puntos del municipio.

Por ello, el ayuntamiento, en colaboración con el Cabildo de Tenerife y el Consejo Insular de Aguas, puso en marcha un plan de infraestructuras hidráulicas que incluye la mejora de redes de saneamiento y la modernización de estaciones depuradoras. Actuaciones que pretenden garantizar que todas las aguas residuales sean correctamente recogidas, tratadas y reutilizadas o vertidas con control ambiental.

En este contexto, recientemente se ha inaugurado la depuradora de Tachero, en Taganana. La nueva estación tuvo una inversión de 3,6 millones de euros y dará servicio inmediato a los núcleos de Taganana, Roque Las Bodegas y Almáciga.

Con su puesta en marcha, más de 800 vecinos dejan atrás el uso de pozos negros para conectarse a un sistema de saneamiento moderno, que garantiza un tratamiento adecuado de las aguas residuales y refuerza la protección ambiental del protegido macizo de Anaga.

En paralelo, se ejecutan actuaciones similares en San Andrés y la costa del suroeste, que avanzan en distintas fases de desarrollo, pero todas con la mirada puesta en un modelo de ciudad más sostenible.

Pero si hay una obra pendiente al respecto es la de la actualización de la EDAR de Buenos Aires, principal colector de aguas de la capital. Una obra dependiente de la financiación del Estado y que por enésima vez ha sufrido un retrasó.

Su última fecha marcada por Madrid para acabar los trabajos es en 2026. El ayuntamiento, indignado, carga contra el Gobierno, pero sin obtener respuestas. La bandera azul y el nuevo proyecto de la costa de El Palmetum, a la espera. Santa Cruz, avanza a medio gas hacia la sostenibilidad.

Facebook
Twitter
LinkedIn
COrreo-e
Imprimir

Patrocinador

Patrocinador

Patrocinador

Patrocinador

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad