Optimismo a la espera del Posei

El Archipiélago se ha asegurado un trato político-administrativo y financiero diferenciado en la UE durante los próximos siete años, al menos hasta 2027

Para hacer este viaje, por naturaleza impreciso, al futuro cercano (el nuevo septenio presupuestario de la Unión Europea UE, de 2021 a 2027) de Canarias en el seno de los Veintisiete, no nos queda otra que agarrarnos a la información principal existente en julio pasado, exactamente la nacida el 21 de ese mes.

Es un martes de la cuarta semana de julio de 2020 y son las tantas de la mañana de un día laborable cualquiera en la oscura Bruselas. En instalaciones del Consejo Europeo, en la citada capital comunitaria, el cansancio reflejado en las caras de los líderes de los estados miembros de la UE, entre ellos el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no se puede ocultar, pero al fin (tras varios días de intenso trabajo en ese encierro) se alcanza la unanimidad en torno al acuerdo central que marcará el futuro de los Veintisiete en el septenio 2021-27, sin duda un periodo que estará muy marcado por la crisis sanitaria de la Covid-19 y sus efectos socioeconómicos en todo el espacio comunitario (y en el mundo). Hace nada, hasta este mismo año, en la UE eran 28 países, pero ya se sabe que Reino Unido ha querido salirse de la UE -decisión adoptada en referendo por ese país- y su marcha se consolidará sin vuelta atrás posible el 1 de enero de 2021, con pacto previo entre ese Estado y la Unión o incluso sin éste; o sea, a lo bestia, que parece ahora mismo que será lo que ocurra.

¿Por qué ese acuerdo comunitario al máximo nivel (en el rango de Consejo Europeo) es vital para el devenir de la UE en los próximos siete años? Por dos razones esenciales (aunque luego añadiremos algunas más con enfoque local): la primera, porque ya hay presupuesto general para ese septenio en el seno de UE (ahora con 27 países); esto es, la autorización máxima de gasto público para el llamado Marco Financiero Plurianual 2021-27, con una ficha global de 1,82 billones de euros. La cifra esta vez incluye el Fondo de Recuperación de la UE por la Covid-19, con 750.000 millones y aprobado en la misma sala.

Sin esta subpartida, excepcional por la coyuntura que ha perfilado en la UE la pandemia del coronavirus, el umbral hubiera sido de 1,074 billones de euros. Una pasta, sí, una gran pasta que deja en solo noticias publicadas las insistencias en los presumibles grandes recortes para el periodo 2021-27, sobre todo por el impacto que se preveía que tuviera la salida de Reino Unido de la UE, un país contribuyente neto (el tercero que más lo hacía) al presupuesto comunitario.

Y ahora la segunda, ya adelantada parcialmente en la explicación anterior, porque España logra una buena parte del melón de los 750.000 millones de euros destinados a financiar el plan comunitario de reactivación por la Covid-19 (390.000 millones no reembolsables para los estados miembros de la caja comunitaria y 360.000 en créditos o préstamos), con la llegada de nada menos que 140.000 millones de esa cantidad, el país más beneficiado (España se lleva el 11,2%) por detrás de Italia. Este fondo se repartirá de la siguiente manera para España: 72.750 millones a fondo perdido y 67.250 en préstamos.

Canarias también aplaude que al final el Consejo haya echado por tierra la propuesta de la Comisión Europea de cofinanciar las subvenciones en las RUP solo al 70%; en cambio, se logra volver a valor relativo actual, del 85%

Hasta aquí, parece que todo ha ido bien, a decir de las valoraciones políticas más extendidas en España, que calificaron el resultado de lo logrado en la madrugada de aquel martes 21 de julio en Bruselas de “magnífico acuerdo para el país [España]”. Da la sensación de que así mismo fue, pese a tratarse de un largo camino lleno de obstáculos, otra gran verdad.

Pero la pregunta que debe tener respuesta inmediata para Canarias, principalmente para su sector agrario, es, sin lugar a dudas, la relacionada con cuáles son las consecuencias benignas de todas esas decisiones para el Archipiélago, una región ultraperiférica reconocida como tal por el Derecho Primario de la UE (Tratado). Pues las hay y, tal y como las calificó el Gobierno de Canarias, entran dentro del capítulo de “excelentes noticias”.

Pero qué explica tanta celebración o aplauso. Vamos a intentar detallarlo en lo que por ahora resulta posible (según los datos básicos resultantes de aquel 21 de julio de 2020). De entrada, Canarias está de enhorabuena porque el acuerdo final sobre el Marco Financiero Plurianual 2021-27, sin contar los 750.000 millones de euros por la Covid para toda la UE, reconoce sin ambages la condición singular de las regiones ultraperiféricas, las llamadas RUP, de las que forma parte Canarias como territorio con más población. Es una cuestión normal que hasta ahora no parecía tan normal.

¿Qué significa eso? Algo muy sencillo: un trato político-administrativo y financiero (más dinero público) diferenciado, algo que vuelve a estar garantizado de forma global en los próximos siete años, al menos hasta 2027. ¿Y en qué se traduce tanta gratitud? También en algo bien sencillo: en que las aportaciones ya decididas con destino a las RUP, de las que Canarias será la principal beneficiaria debido a que es la región con más peso poblacional y económico dentro de ese grupo, están aumentadas o mejoradas (siempre en comparación con lo obtenido en 2014-20).

Y así llega el momento de ver cómo queda el reparto: las RUP se garantizan en el nuevo septenio 1.928 millones de euros con cargo a los fondos de cohesión Feder y Fondo Social Europeo (FSE), con la peculiaridad de que el FSE incluye por primera vez un programa especial para las RUP, dotado con 473 millones de euros. Esos 1.928 millones de euros implican elevar la aportación a las RUP en 2021-27, en el citado ámbito y respecto al septenio actual (2014-20), en 528 millones (se pasa de 1.400 millones a 1.928).

Ahora, para ampliar la información dada sobre esa cuestión central, hay que decir que el reparto de los 1.928 millones de euros se hará atendiendo a la población de derecho de cada RUP, con una ayuda de 40 euros por habitante residente, en vez de los 30 que se concedían hasta ahora (en 2014-20). Se trata de una mejora clara para las Islas, que obtendrán en el nuevo septenio 147 millones de euros más que los logrados en el marco aún vigente (2014-20), cuando se consiguió una ficha de 513 millones de euros: los obtenidos al multiplicar 30 euros por la población residente en Canarias en los años de referencia para el cálculo. No está nada mal… Pudo haber sido peor.

Pero hay más… Queda otra “excelente noticia”: Canarias también aplaude que al final el Consejo haya echado por tierra la propuesta de la Comisión Europea de cofinanciar las subvenciones en las RUP solo al 70%; en cambio, se logra volver a valor relativo actual, en el 85%. El Gobierno autonómico había evaluado ante esa posibilidad una pérdida de fondos en torno a los 300 millones de euros en el septenio 2021-27. Tampoco será así porque se consolida el umbral más bondadoso para las Islas: el 85%.

Junto a todo eso, seguro que a los lectores más avezados no se les escapa que luego quedarán por repartir los 140.000 millones de euros (de los 750.000 millones de la UE) que recibirá España del Fondo de Recuperación por la Covid-19 (a gastar sobre todo en 2021-23), con especial atención a la parte no reembolsable de 72.750 millones para todo el país, en principio sujeta a la presentación de proyectos de inversión para potenciar principalmente las actividades sostenibles, digitales, innovadoras y de mejora social. Ahí Canarias también debe tener una buena mordida.

Alguien es posible que incluso piense, y llevará razón, por qué no se aportan las cantidades anuales del programa Posei comunitaria para 2021-27, el principal instrumento de apoyo directo al sector agrario canario en el seno de la UE. No se hace, y debo decirlo, porque aún no se tiene ese dato, pues tal capítulo ha quedado para una negociación posterior. Sí se conoce, y esta es la principal preocupación, que la amenaza de recorte del 3,9% en la ficha finaciera de los Posei, entre ellos el canario, a fecha de este artículo se mantenía de forma muy seria, lo que para las Islas puede suponer dejar de gestionar algo más de 10 millones de euros al año, un buen pico.

Pese a ello, sí se pueden avanzar algunas claves acerca de lo que pueda resultar de ese proceso pendiente para definir el nuevo Posei canario o los nuevos Posei de todas las RUP. Las “buenas noticias”, en este caso no “excelentes”, son que, a precios de mercado (valor corriente; esto es, sin descontar la inflación), el presupuesto de la PAC en el nuevo septenio se mantiene en 47.500 millones de euros para España, según ha informado el Ministerio de Agricultura.

Ese registro sin duda puede albergar alguna esperanza de que la ficha actual del Posei comunitario para Canarias, en 268,42 millones de euros por año (141 millones con destino al plátano, unos 66 millones para el REA y el resto para las otras producciones agrícolas y todas las ganaderas), no se aminore el 3,9% (en 10,5 millones por ejercicio anual) que ha propuesto la Comisión Europea y parece que ha llegado a refrendar el Consejo, aunque no de forma definitiva. Así estaban las cosas en julio de 2020. Queda todo por decidir, pero las sensaciones son mejores que las dibujadas por la Comisión meses atrás. Se espera con paciencia y, también se puede hasta decir, con algo más de optimismo que el que se tenía a finales de 2019 y a principios de 2020.

Queda por ver cuánto al final se terminará acordando la UE de Canarias, un recuerdo que vale nada más y nada menos que siete años de tranquilidad.

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