Diagnóstico, consenso y propuestas para avanzar

El futuro pasa, inevitablemente, por un proyecto común de futuro, asentado en políticas públicas valientes, en la defensa del interés general y en la suma de esfuerzos entre instituciones, agentes sociales y económicos, empresas, ciudadanía y territorio

Cada año, al presentar el Informe Anual del Consejo Económico y Social de Canarias (CES), renovamos nuestro compromiso con esta tierra. Un compromiso que nace de la convicción de que, desde el análisis riguroso, el diálogo entre sensibilidades diversas y la voluntad de construir, podemos contribuir de forma concreta a un futuro más justo, más moderno y más sostenible para nuestras islas.

En tiempos como los que vivimos —complejos pero llenos de oportunidades— es más necesario que nunca recuperar una visión compartida. Un horizonte en el que la ciudadanía vuelva a confiar. En el CES creemos que es posible. También creemos que ese futuro pasa, inevitablemente, por un proyecto común de futuro, asentado en políticas públicas valientes, en la defensa del interés general y en la suma de esfuerzos entre instituciones, agentes sociales y económicos, empresas, ciudadanía y territorio.

El Informe Anual 2024 del CES no es solo un ejercicio de diagnóstico. Es, sobre todo, una hoja de ruta. Un documento coral que nace del consenso entre los representantes sindicales, empresariales, de consumidores, expertos independientes y Cámaras de Comercio que conforman nuestra institución. Además, ofrece propuestas concretas para abordar los desafíos que siguen pendientes y aprovechar las oportunidades que se abren.

Uno de los elementos fundamentales que recoge el informe es la mejora paulatina de la renta media en Canarias. Después de años de estancamiento, los últimos ejercicios muestran una ligera pero sostenida convergencia con respecto a la media nacional.

Este dato, que nos anima, no puede llevarnos a la complacencia. Canarias sigue siendo una comunidad con graves desigualdades sociales, altos niveles de pobreza y empleo precario.

Por ello, debemos seguir profundizando en políticas activas que pongan a las personas en el centro: empleo de calidad, formación profesional adaptada a las necesidades del mercado, medidas que reduzcan la brecha de género y el paro de larga duración, más atención a quienes viven en situación de exclusión.

No es posible hablar de progreso real si no se garantiza también el acceso a una vivienda digna. Este se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad, pero también en un freno al desarrollo económico.

En demasiadas ocasiones, encontrar un lugar donde vivir se convierte en una barrera para aceptar un empleo, comenzar una vida independiente o emprender un proyecto. Por eso, en este informe proponemos una estrategia integral que combine el impulso de vivienda protegida, el alquiler asequible, la construcción industrializada, la disposición de suelo público y la agilización de trámites. Necesitamos recuperar el papel del sector público como facilitador y garante del derecho a la vivienda.

Nuestro diagnóstico también pone el foco en sectores emergentes con enorme potencial para Canarias. La industria audiovisual, que ya genera empleo y riqueza. La economía oceánica, aún infraexplotada, pero con capacidades evidentes en investigación, sostenibilidad y generación de valor. El sector aeroespacial, que comienza a dar pasos gracias al talento local y a instituciones científicas de primer nivel.

La diversificación necesaria

Apostar por ellos significa diversificar. Siempre teniendo claro que diversificar no implica abandonar lo que ya funciona, como el turismo, sino complementarlo, abrir nuevas vías, reducir vulnerabilidades y generar oportunidades para nuevas generaciones.

En esa línea, la ciencia, la tecnología, la digitalización y la innovación deben dejar de ser una aspiración abstracta para convertirse en herramientas prácticas al servicio del desarrollo regional. Canarias necesita mejorar sus procesos productivos, atraer y retener talento, modernizar su administración y aprovechar al máximo los fondos europeos. La condición de región ultraperiférica nos otorga ventajas que debemos transformar en resultados tangibles.

El reto demográfico es otro de los asuntos que abordamos con especial atención. En los próximos años, nuestras islas se enfrentarán a un doble fenómeno: el crecimiento poblacional, por un lado, y el envejecimiento progresivo, por otro. Ambos procesos exigen respuestas específicas, adaptadas al territorio, a los recursos disponibles y a las capacidades de nuestros servicios públicos. Planificar con perspectiva demográfica es imprescindible para garantizar una sanidad, una educación y unos cuidados de calidad.

En materia de dependencia, insistimos en la urgencia de mejorar los tiempos de resolución y atención, con protocolos descentralizados que permitan una mayor colaboración con los ayuntamientos y cabildos. No se trata solo de una cuestión de eficiencia administrativa, sino de dignidad y justicia para miles de personas.

También creemos que ha llegado el momento de revisar con ambición y sentido estratégico el papel del Régimen Económico y Fiscal. Su impacto debe ser evaluado con regularidad, ajustado a los nuevos sectores que queremos impulsar, y orientado no solo a la supervivencia, sino a la transformación del modelo económico. Lo mismo ocurre con la economía circular. Si hay un territorio que necesita y puede liderar este modelo, ese es Canarias. Pero necesitamos incentivos, campañas de sensibilización, y, sobre todo, coordinación entre niveles de gobierno.

Todas estas cuestiones, junto a otras como la calidad de los servicios públicos, la lucha contra la pobreza o la mejora del sistema educativo, forman parte de las trece recomendaciones que plantea el CES en su informe. Son propuestas realistas, pero también ambiciosas, pensadas para actuar hoy, pero con mirada de largo plazo.

Como presidente del CES, mi responsabilidad, y la de la institución que represento, es contribuir con datos, reflexión y propuestas. No tomamos decisiones políticas, pero sí aspiramos a que quienes las toman encuentren en nuestro trabajo una base sólida sobre la que construir. El diálogo social no es una formalidad. Es una herramienta imprescindible en tiempos de incertidumbre. Y también una garantía de que las políticas públicas respondan al interés general.

Canarias tiene futuro. Tiene talento. Tiene recursos. Tiene vocación de avanzar. Solo necesita que sepamos mirarnos con ambición y con esperanza. Y que nos pongamos de acuerdo en lo esencial: construir una sociedad más cohesionada, más innovadora y más justa.

Este informe es una invitación a hacerlo.

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