Canarias pisa el freno en el mercado automovilístico

Mientras España supera el millón de ventas y avanza en la electrificación, el Archipiélago registra un exiguo aumento del 0,90%, con el alquiler como único motor y una marcada resistencia al coche eléctrico

El mercado de la automoción en Canarias en 2024 ha revelado un panorama que, si bien muestra una leve recuperación global, lo hace a un ritmo notablemente más lento y con características muy distintas a las observadas en el conjunto de España. Mientras la Península celebra haber superado el millón de coches vendidos y un robusto crecimiento del 7,1%, las Islas Canarias apenas logran un exiguo 0,90% de incremento en sus matriculaciones totales, una cifra que invita a la reflexión sobre las particularidades y los desafíos de la movilidad en el Archipiélago.

El balance de 2024 para Canarias se salda con 80.034 unidades registradas, una mejora marginal respecto a las 79.318 de 2023. Este “crecimiento nimio”, como lo califican los propios informes del sector, palidece en comparación con la vitalidad del mercado nacional (1.016.685 unidades). Esta disparidad no es casual y se explica por una serie de factores económicos, geográficos y de infraestructuras que configuran un ecosistema automovilístico singular en las islas.

Uno de los segmentos más reveladores de esta divergencia es el de los turismos. En Canarias, el mercado de turismos retrocedió un significativo 6,16% en 2024, registrando 52.560 vehículos frente a los 56.013 del año anterior. Esta caída se produce en un contexto nacional donde, en general, las ventas de turismos sí contribuyeron al crecimiento global del 7,1%.

El desglose por canales en el Archipiélago es aún más esclarecedor. Mientras el canal de particulares experimentó un modesto crecimiento del 1,34%, mostrando una notable volatilidad a lo largo del año, la verdadera sorpresa y el motor que evitó una caída más pronunciada del segmento fue el canal de alquiler (rent-a-car). Impulsado por el fuerte tirón del sector turístico, este canal creció un sólido 11,06%. Este dato subraya la profunda dependencia del mercado canario de la actividad vacacional; la recuperación del sector del motor en las islas parece estar intrínsecamente ligada a la renovación de flotas por parte de las empresas de alquiler de vehículos.

En contraste, el canal de empresas en Canarias sufrió un fuerte retroceso del 35,84%. Este dato contrasta con la situación nacional, donde las ventas a empresas (373.826 unidades en 2024 a nivel estatal) son un pilar fundamental del mercado y su peso en el millón de unidades vendidas demuestra su vitalidad. La incertidumbre respecto a las mecánicas de futuro y el incremento generalizado de los precios, sumados a otros factores económicos, pueden explicar el escaso impulso de las ventas a particulares y la contracción en el canal de empresas en Canarias.

Si hay un punto donde la diferencia entre Canarias y la Península se hace abismal, es en la composición del parque móvil por tipo de motorización y la evolución de los vehículos más limpios. A nivel nacional, 2024 ha marcado un avance en la transición energética, aunque con matices. Las ventas de vehículos eléctricos puros (BEV) en España alcanzaron las 57.259 unidades, con un crecimiento del 11,17% respecto a 2023 y una cuota de mercado del 5,64%.

Los híbridos enchufables (PHEV) también tuvieron un peso significativo, con 59.707 unidades vendidas, aunque experimentaron un ligero retroceso del 5%, su cuota de mercado nacional fue del 4,88%. Estas cifras, si bien aún lejos de los objetivos de descarbonización total, muestran una tendencia de crecimiento y consolidación de la electrificación.

Sin embargo, en Canarias, el panorama es diametralmente opuesto. El vehículo eléctrico puro (BEV) sufrió un preocupante retroceso del 18,67% en 2024, acaparando apenas un 6,34% del total del mercado. Los híbridos enchufables (PHEV) también cayeron un 4,75%, representando solo un 3,78% de la cuota. Estos datos ponen de manifiesto una clara desconexión del mercado canario con la tendencia electrificadora que, con sus propias dificultades, sí se está gestando en la Península.

Apuesta por el no enchufable

¿Qué eligen entonces los consumidores canarios? Los datos son contundentes: la gasolina sigue siendo la motorización dominante, creciendo un 9,18% y acaparando un abrumador 59,54% del mercado. Pero la verdadera motorización ganadora en el Archipiélago es el híbrido no enchufable. Esta tecnología experimentó un espectacular crecimiento del 87,17%, alcanzando un 11,95% de cuota de mercado. Los consumidores isleños ven en los híbridos no enchufables una solución intermedia atractiva, que ofrece mayor eficiencia sin la necesidad de depender de una infraestructura de recarga aún incipiente.

Por su parte, el vehículo diésel continuó su declive previsible en Canarias, con un descenso del 12,37%, en línea con la tendencia nacional (14,3% de caída). El gas licuado (GLP) también retrocedió de forma drástica en las islas, con un 46,12% de descenso, a diferencia de la tendencia nacional donde las ventas de vehículos de gas crecieron un 34% en 2024.

A pesar de las debilidades en el segmento de turismos, el mercado canario mostró fortaleza en otros nichos. El sector del vehículo comercial experimentó un crecimiento robusto del 27,28%, y el de vehículos industriales también alzó sus ventas un 27,11%. Estos datos sugieren una renovación importante de las flotas de vehículos de trabajo por parte de las empresas canarias, lo que es un indicador positivo de inversión y actividad económica.

Asimismo, el mercado de las dos ruedas (motos) continuó su senda ascendente, creciendo un notable 11,95%. Este segmento ha mostrado un comportamiento constante de crecimiento durante los últimos 10 años, consolidándose como una opción de movilidad preferente en las islas.

Las tendencias diferenciadas en Canarias con respecto al resto de España se entienden desde diversas ópticas. Por un lado, la volatilidad del mercado de particulares viene marcada por la incertidumbre económica, la inflación y, sin duda, el incremento de los precios de los vehículos, ya que son factores que han contenido la demanda de los particulares. La decisión de adquirir un coche nuevo es una inversión considerable, y la cautela es la tónica general.

Existe una fuerte dependencia del Rent-a-Car y esto se refleja directamente en el mercado automovilístico. El fuerte crecimiento del canal de alquiler es un síntoma de la salud turística, pero también expone la fragilidad de un mercado que no se sustenta de igual forma en la demanda interna de los ciudadanos.

Por otro lado están las barreras a la electrificación. Esta es, posiblemente, la diferencia más marcada con la Península. La falta de una infraestructura de puntos de recarga robusta y capilar es señalada como un factor clave. La “ansiedad por la autonomía” (range anxiety) es más acentuada en un territorio insular donde las distancias, aunque cortas, se perciben diferentes si no hay certeza de puntos de recarga. A esto se suma la falta de una gama amplia de modelos eléctricos a precios realmente asequibles y adaptados a las necesidades del consumidor canario. La oferta de vehículos eléctricos todavía no convence a la mayoría, que busca en la gasolina o en el híbrido no enchufable una solución más práctica y económica.

En relación con esto último, los consumidores isleños siguen optando por la renovación de sus vehículos con motorizaciones de gasolina, o bien, por vehículos híbridos no enchufables. Esta elección se basa en una oferta más amplia y precios más competitivos en estas categorías. El híbrido no enchufable se percibe como una “elección intermedia en el proceso de descarbonización”, permitiendo un menor consumo sin los desafíos de la recarga. La caída del diésel es predecible y su sustitución se produce, en parte, por esta hibridación sencilla.

Las cifras de 2024 plantean serios interrogantes para Canarias en su objetivo de cumplir con los ambiciosos planes de descarbonización y reducción de emisiones. Si la penetración del vehículo eléctrico no despega, el Archipiélago podría encontrarse en una posición rezagada respecto a los objetivos de la Unión Europea y de España de cara a 2035, año en que se prevé el fin de la venta de coches de combustión.

Para revertir esta tendencia, será fundamental una inversión masiva y coordinada en infraestructuras de recarga en todas las islas, que garantice la capilaridad y la fiabilidad. Asimismo, se necesitarán incentivos más atractivos y adaptados a las particularidades económicas de Canarias, que reduzcan la brecha de precio entre los vehículos de combustión y los eléctricos. La promoción de una oferta de modelos más diversa y asequible, que satisfaga las necesidades específicas del consumidor insular, también será clave.

En definitiva, el mercado automovilístico canario en 2024 se muestra como un reflejo de los desafíos y las oportunidades únicas del Archipiélago. Mientras el turismo sigue siendo su motor, la descarbonización de la movilidad se perfila como uno de sus mayores retos, requiriendo un impulso concertado desde todas las administraciones y el sector privado para acelerar una transición que, por ahora, parece ir a una velocidad diferente a la del resto del país. El futuro de la movilidad en las islas dependerá de la capacidad para superar estas barreras y apostar de forma decidida por una automoción más limpia y sostenible.

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