Canarias no aprovecha un año histórico para ‘llegar’ a Europa

“La palabra ‘mercado’ aparece 88 veces, ‘libre concurrencia’ sale 64 y ‘progreso social’ una vez”. Así rezaba el cartel portado por el colectivo del Grand Besancon, en Francia, contra el Tratado Constitucional. Sin duda, la Unión Europea es un gran mercado, pero también es verdad que no hay otro foro en el que se puedan defender con tanta libertad cuestiones básicas como la paz, el desarrollo o los derechos fundamentales.

2004 fue para Europa y sus instituciones un año decisivo: se aprobó la Constitución Europea (a falta de ratificación por los Estados miembros), hubo cambio de Comisión, pasando el portugués Barroso a reemplazar al italiano Prodi, y, quizás lo más importante, diez países se sumaron a los quince integrantes abriendo el mayor proceso de ampliación de la historia de la Unión Europea. Además, se celebraron elecciones en los veinticinco países para conformar el nuevo Parlamento, con una abstención que puso de punta los pelos de todo europeista convencido y el español José Borrell pasó a presidir el Parlamento durante dos años y medio, la mitad de esta sexta legislatura.

Para Canarias, claroscuros. Su inserción en las regiones Objetivo 1 pasa a la historia con la incorporación de países con un nivel más bajo de renta, y por haber superado el 75 por ciento de la misma, lo que supone que, para el siguiente período presupuestario de seis años (2007-2013), el dinero que nos llega va a disminuir claramente en unos 1.800 millones de euros. Canarias no aprovecha con un criterio estable su posición de liderazgo de las Regiones Ultraperiféricas (RUP) en sus negociaciones con la UE, a la hora de luchar por obtener cierta flexibilidad en la distribución de los fondos comunitarios por la situación de dependencia de las siete regiones ultraperiféricas, de forma adecuada a la realidad de cada territorio. Y no ha presentado un programa claro de peticiones ante el supuesto caramelo de compensaciones en política de vecindad y otros rollos.

El de Canarias es un liderazgo natural por el simple hecho de contar con el cuarenta por ciento de la población de las RUP. Sin embargo, Portugal y Francia defienden mejor que España sus RUP, las asumen como parte de la política de Estado y no como una concesión parcial a negociar en intercambios de variado color. Las RUP son las RUP, gobierne quien gobierne. Hay noticias especiales cada mediodía a nivel de todo el país (en Francia, al menos) sobre los acontecimientos de las RUP, páginas web y hasta un ministerio específico. El veterano Manuel Medina, europarlamentario desde los comienzos, y el popular Fernando Fernández han seguido trabajando, y seguramente con interés y convicción, pero la escasa coordinación con el Gobierno de Canarias desluce la labor de unos y de otros. Habría que aprovechar sus conocimientos, sus contactos y su posición: unificar en objetivos comunes. Canarias necesita un lobby ajeno a partidismos y personalismos.

El mismo organigrama del Gobierno no deja muy claro quién o cómo se llevan los asuntos europeos, hay cierto caos administrativo y político, y las consecuencias están allí. Durante 2004 Canarias fue mencionada en el Parlamento Europeo, en los debates plenarios de Estrasburgo, en contadas ocasiones, casi todas relacionadas con el medio ambiente, con su inclusión entre las zonas sensibles de posibles catástrofes ecológicas como la del Prestige, por el devastador efecto de los sonares entre las ballenas, o por la destrucción de corales. En 2004, la pregunta escrita al Parlamento que menciona al Archipiélago canario fue planteada el 28 de julio de 2004, ante la Comisión y se refiere al acceso de las regiones ultraperiféricas a los Fondos Estructurales en el período posterior a 2006… por el eurodiputado portugués Sérgio Marques. En la Comisión un poco más, algo en el Comité de Regiones, sobre todo con la intervención de Adán Martín en noviembre…

Entre las cuestiones positivas podemos encontrar la famosa mención de las RUPs en el artículo 440 de la Constitución Europea, que no es más que el reflejo del famoso artículo 299.2 del Tratado de Amsterdam. No hay que olvidar la labor del eurodiputado Isidoro Sánchez, que dejó la legislatura en marzo de 2003 y que antes de marcharse presentó una enmienda a tales efectos en la Comisión de Asuntos Constitucionales, enmienda que se tuvo en cuenta a la hora de elaborar la Constitución Europea.

En realidad, para muchos europeos jóvenes Canarias es ese bonito lugar donde “mis padres pasaron la luna de miel” (¡mis padres!, ¡ni siquiera ellos!). Se conoce poco y mal la situación geográfica real del Archipiélago, lo que produce, de qué vive, cómo es su gente.

Pero es que a la inversa (y a pesar del gran invento del Erasmus, que nos está dando una lección de lo que significa un intercambio, el aprendizaje de otras lenguas -aprender un país es aprender su idioma-), la escasa participación de los canarios en las elecciones europeas del 13 de junio, demuestra la misma dificultad. La vocación europeísta de los canarios puede quedar en entredicho, lo que es muy peligroso si se pretende mitigar los efectos de la ampliación y del efecto estadístico consiguiente a través del diálogo político, insistente y convincente. Qué argumentos podemos esgrimir si no somos capaces de movilizar a nuestra propia gente para que se sientan europeos…y vaya a votar. En resumen, más Canarias a Europa, más lobby canario en Europa, más canarios en Europa. Sólo así saldremos de la contabilidad de la hucha y podremos defender una posición que no por alejada, fragmentada y dependiente, es menos estratégica.

Siguiendo con el ejemplo de los estudiantes de Besancon, habrá que hacer algo para que Canarias aparezca de vez en cuando, y no de la mano de los portugueses o los verdes, sino de nosotros mismos. Llegar a Europa, ese debería ser el lema.

La evolución del PIB canario

Según Eurostat, el PIB per cápita en 2002, expresado en términos de poder de adquisitivo, en las 254 regiones NUTS-2 de la Europa de los 25 (unidades territoriales para la producción de estadísticas regionales) osciló desde el 32% de la media de la UE25 en la región de Lubelskie (Polonia) hasta el 315% de la media en Inner London (Reino Unido). Las tres regiones más ricas en el ránking del PIB per cápita regional fueron la ya mencionada Inner London (315% de la media), Bruselas capital en Bélgica (235%) y Grand Duchy de Luxemburgo (213%). En España, la que más PIB per cápita tuvo fue Madrid (126,7%), seguida de la región Noroeste (País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón) con un 112,3% y de la región Este (Cataluña, Valenciana e Illes Balears) con un 104,7%. Las tres regiones que estuvieron por debajo de la media de la UE25 fueron Canarias (89,0%), seguida de la región Noroeste (Galicia, Asturias y Cantabria) con un 78,3% y por la región Sur (Andalucía, Murcia, Ceuta y Melilla) con un 72,6%. En general, España tuvo en el 2002 un PIB per cápita del 94,6% de la media de la Europa de los 25.

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