Primeros pasos de la radio en Canarias

La situación geográfica tan estratégica de nuestras islas, parada, avituallamiento y fonda de muchos viajeros entre continentes, facilitó la aproximación de tripulantes y pasajeros que traían conocimientos y receptores. Y las mismas circunstancias permitían la salida de canarios hacia otros lugares y que volvían encantados del descubrimiento de la radio, cargados de material, esquemas e ideas para empezar a montar los entonces modernos e innovadores sistemas de comunicación. Y nacen revistas y publicaciones, como la denominada QST para curiosos e iniciados con ilustraciones de montajes básicos que permiten unas primeras experiencias de recepción y emisión en esta nueva aventura tecnológica.

Dos alemanes, Gerbahuer en Gran Canaria y Meinke en Tenerife, que desembarcaron en las Islas en 1918, se rodearon de jóvenes canarios a los que mostraron sus conocimientos y se integraron en los primeros grupos de operadores para emitir en onda corta. Fueron los inicios de lo que, con el paso del tiempo, serían Radio Club Tenerife y Radio Las Palmas que, posteriormente, se integraron en la Sociedad Española de Radiodifusión, Cadena SER. Pero al principio emitían desde alguno de los domicilios del grupo y sus sonidos eran captados por otros ciudadanos que poseían, muchas veces por fabricación propia, rudimentarios receptores y que propiciaron interés y apoyos vía reuniones o llamadas telefónicas que ya pedían mensajes de voz y reproducciones musicales. Así comenzó una denominación radial de amigos: Radio Club Tenerife y Radio Publicidad Canarias. La primera emitía desde la casa de Meinke en la Cuesta de Piedra y la segunda desde el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria.

A finales de 1924 se conocían varias emisoras con licencia oficial. Siete en total. Cinco en Tenerife y dos en Gran Canaria. Las tinerfeñas, cuatro en la capital y una en Güímar. En la provincia de Las Palmas, las dos establecidas estaban en el Puerto de La Luz, calles Ferrera, 4 y La Naval. Al mismo tiempo se asigna la frecuencia de 7.223,5 KHz, banda de 40 metros, en Onda Corta y 1.420 KHz, Onda Media, a Radio Club con los nuevos equipos hechos por Meinke para difundir música dedicada, noticias locales, publicidad, etc. Debido al auge adquirido, en 1933 se inaugura una nueva sede en la calle Álvarez de Lugo que estuvo funcionando unos veinte años.

Al poco tiempo comienza sus emisiones Radio Las Palmas (EAJ-50) en Onda Media. Pero un par de años más tarde la radio en España es “apresada” por el comienzo de la guerra civil y, dependiendo del bando en que se encontrase, sus programaciones eran de distinto contenido, vigilado y orientado. Bien es verdad que en ambos lados con un fuerte mensaje propagandístico-político y música marcial, marchas militares y canciones patrióticas y folclóricas. Con gran auge de temas regionales, flamenco, la canción española. El pasodoble y música de México, Cuba, Argentina y del cine: rancheras, mambos, boleros, tangos, jazz, Glenn Miller, Tommy Dorsey, Louis Armstrong, etc.

Meses antes, las dos emisoras de las Islas tenían como base de sus programas los recitales poéticos, discos dedicados, zarzuela, concursos para noveles, programas patrocinados por firmas comerciales, publicidad, adaptación de obras dramáticas, comedias, guiones conmemorativos, etc., pero a partir del 18 de julio, aquí, y bajo la vigilancia personal del general Franco y sus mandos, la radio fue el medio ideal al servicio de los sublevados. Tanto, que desde ellas se lee la proclama golpista.

“Madrugada del 18 de julio: triunfante la sublevación en Canarias, por Radio Las Palmas se oía el manifiesto del General Franco, sus fines y sus órdenes, y ordena que la emisiones de Radio Club Tenerife en Onda Media se transmitan al exterior mediante las poderosas emisoras de la Compañía Telefónica que existían en el Tablero para difundir a todo el mundo las acciones del denominado Bando Nacional” (Francisco José Dávila en entrevista al autor de este trabajo y Gilberto Alemán: Los años de la guerra).

En la radio se inicia una larga censura. Los micrófonos dejan de tener libertad. A partir de ahora lo que se diga por un micrófono ha de tener el previo visto bueno de los nuevos gobernantes.

(*) Extracto del capítulo ‘La radio’, incluido en ‘Canarias. La Gran Enciclopedia de la Cultura’. Centro de la Cultura Popular Canaria. La Laguna, 2004.

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