Propuesta de ‘sistema electoral Constitucional’ para Canarias

El mandato constitucional establece para las Comunidades Autónomas la creación de una Asamblea Legislativa (Parlamento), cuyos miembros se fijarán en número y forma tal que representen a los ciudadanos con derecho al voto y además representen de forma adecuada las distintas zonas del territorio. Y ésta es una propuesta para lograrlo.

Obvio es decir que en Canarias, a diferencia del las comunidades autónomas peninsulares, tiene delimitadas sus zonas del territorio por islas. Por ello, es incuestionable que la representación parlamentaria debe conjugar dos criterios, población y territorio. Un criterio preferencial (la población) y un criterio complementario obligatorio de referencia territorial. Y ambos han de conjugarse, según la Constitución, “de forma adecuada”. En este sentido, ese “de forma adecuada” viene a ser el único “concepto jurídico indeterminado” de la fórmula a desarrollar y por tanto entra en el ámbito de lo discutible.

Siguiendo el camino que nos marca la Constitución los pasos son fijar la circunscripción electoral (no puede ser otra que la Isla) y fijar el número de diputados a elegir en cada circunscripción electoral (Isla). Y según nuestra propuesta, el número total de miembros de la Asamblea a elegir serían 70 diputados (máximo número que autoriza el actual Estatuto de Canarias). La “adecuada representación de las distintas zonas del territorio” que nos exige la Constitución la establecemos en el 30%; es decir, 21 diputados. Y asignando tres diputados por cada una de las siete islas tendríamos cubiertos los 21 escaños. Los 49 diputados restantes serían distribuidos entre las distintas islas de manera proporcional al censo electoral de cada isla vigente en cada proceso electoral.

La ‘nueva’ distribución

Y si tenemos en cuenta el censo electoral regional vigente en 2003, última convocatoria electoral de carácter autonómico, la distribución matemática sería la siguiente: Lanzarote, con un 5,16% del censo, tres diputados; Fuerteventura, con un 3,33% del censo, dos diputados; Gran Canaria, con un 42,00% del censo, veinte diputados; La Gomera, con un 1,40% del censo, un diputado; La Palma, con un 4,38% del censo, dos diputados; Tenerife, con un 42,37% del censo, veinte diputados; y El Hierro, con un 0,61% del censo, un diputados.

Si a esta representación poblacional se le unen los tres diputados designados en la representación territorial, el reparto de los 70 diputados a elegir en las diferentes islas quedaría así: Lanzarote (6), Fuerteventura (5), Gran Canaria (23), La Gomera (4), La Palma (5), Tenerife (23) y El Hierro (4). En todo caso, ha de hacerse una consideración: por exigencia constitucional se han de conjugar los criterios de representación de electores y de territorios, por lo que ha de garantizarse a la isla de El Hierro un diputado, aunque por censo le correspondiera sólo 0,29 diputados. Además, como ocurre en las elecciones generales, el reparto puede variar en función de lo que pueda fluctuar el censo electoral.

Celebradas las elecciones, aplicaremos la Ley D´Hont , estableciendo una barrera de exclusión del cinco por ciento sobre los votos válidos emitidos (la misma que la que está establecida para elecciones de igual ámbito territorial, los cabildos). Y si tomamos como referente de simulación los resultados reales de las elecciones autonómicas celebradas en 2003, el reparto por islas según el modelo propuesto sería:

Lanzarote: PIL (2), PSOE (2), CC (1), PP (1).
Fuerteventura: PP (2), CC (2), PSOE (1).
Gran Canaria: PP (12), CC (6), PSOE (5).
Tenerife: CC (11), PSOE (8), PP (4).
La Gomera: PSOE (3), CC (1).
La Palma: CC (3), PP (1), PSOE (1).
El Hierro: CC (2), PP (1), PSOE (1).
Canarias: CC (26), PP (21), PSOE (21), PIL (2).

El resultado total no variaría mucho si lo comparamos con la actual composición del Parlamento, con 60 diputados elegidos por un sistema electoral situado en las antípodas del propuesto y repartidos de la siguiente forma: CC (23), PP (17), PSOE (17), PIL (3).

Las ventajas del sistema

Eso sí, el sistema electoral propuesto tiene, en mi opinión, algunas ventajas notables:

  • Se ajusta literalmente al contenido del Art.152 de la Constitución Española de 1978.
  • No precisa de modificación del Estatuto de Autonomía vigente.
  • Implica, eso sí, una modificación de la Ley Electoral vigente en Canarias (la dictada en replica a la propuesta herreña).
  • Establece una representación igualitaria de los territorios (al igual que en el Senado) y una representación proporcional estricta del censo electoral, de forma que garantiza la igualdad del valor del voto de cada canario allá donde resida.
  • Garantiza el pluralismo político establecido como valor superior del ordenamiento jurídico español en el Artículo1 de la Constitución.
  • El resultado de distribución de escaños, dada la localización actual de la población, produce un efecto similar inexacto pero no muy alejado de la regla de la triple paridad, lo que haría políticamente asimilable la propuesta, dada la sacralización, a nuestro paracecer infundada, que se ha hecho de dicha fórmula, de base exclusivamente territorial.

En definitiva, ésta es mi aportación apartidista y razonada para resolver el problema de déficit de legitimación democrática que arrastra el Parlamento de Canarias y ahora corresponde a los partidos democráticos y a sus dirigentes afrontarlo seriamente. Desde la esperanza no exenta de escepticismo, espero que las próximas elecciones autonómicas den como resultado un mapa de representación política ajustado a la voluntad real del pueblo de Canarias.

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