El salto definitivo

El paso de la tormenta tropical Delta por las islas evidenció el carácter insostenible del sistema energético vigente en Canarias, una situación de la que ya venía advirtiendo públicamente esta consejería.

El año 2005 ha sido un ejercicio económico relevante para la industria, el comercio, las nuevas tecnologías y la gestión energética canaria. Sin duda, uno de los años más dinámicos y convulsos en estos ámbitos económicos, tanto por los acontecimientos inesperados que han copado gran parte de la actualidad informativa de las islas, como por los notables avances que se han impulsado desde el Gobierno de Canarias en estas materias. Probablemente, en la historia de Canarias, la gestión energética jamás había cobrado tanta relevancia como lo hizo en 2005. Un protagonismo que, previsiblemente, se mantenga hasta final de la presente legislatura.

El paso de la tormenta tropical Delta el 28 de noviembre por las islas evidenció el carácter insostenible del sistema energético vigente en Canarias, una situación de la que ya venía advirtiendo públicamente la Consejería de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Canarias, que, antes de la llegada de Delta, había iniciado un intenso trabajo para reforzar el sistema eléctrico de las islas, con el objeto de garantizar un sistema energético solvente en cantidad y calidad para atender la creciente demanda canaria. Todo ello, con la vista puesta en el cumplimiento de los criterios del Tratado de Kioto, objetivos que para Canarias aún parecen lejanos.

La llegada del nuevo equipo a la Consejería de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías en junio de 2005 significó la revitalización de asuntos de gran importancia para Canarias. Entre ellos, la revisión del Plan Energético de Canarias 2002; el desbloqueo del proyecto del tendido eléctrico del sur de Tenerife, cuyo trazado será paralelo a la autopista; la elaboración del decreto de licencias comerciales específicas; la dotación de las infraestructuras de telecomunicaciones para la implantación de la Sociedad de la Información en Canarias, o el diseño de un plan de choque en Investigación y Desarrollo.

En el panorama comercial de Canarias, 2005 pasará a la historia como el año del consenso. La aprobación, en el mes de diciembre, del decreto por el que se regula el procedimiento de concesión de la licencia comercial específica y se establecen los criterios generales de equipamiento comercial de Canarias con el apoyo de todas las comisiones insulares de comercio, en las que están representados los tres niveles de la Administración canaria y la asociaciones de empresarios y consumidores del sector comercial, es un hito destacable. La tramitación de este decreto, iniciada en el mes de julio, no estuvo exenta de polémica, pero, sin duda, la coincidencia de voluntades y la capacidad de diálogo demostrada por todos los agentes públicos y privados que participaron en este procedimiento administrativo tan abierto, hicieron posible que en 2006, Canarias cuente con una regulación del sector comercial completa. Una normativa que da margen a la entrada de las nuevas fórmulas comerciales -saldos y descuentos duros- y al desarrollo de grandes superficies, aunque, eso sí, de forma ordenada y controlada, garantizando la supervivencia del comercio tradicional de las islas del que depende aproximadamente el quince por ciento del empleo del Archipiélago.

Canarias tiene mucho por hacer aún en innovación y desarrollo. Por ello, en 2005 se impulsó la aplicación de un plan de choque que permita revitalizar estas políticas, de modo que, en los próximos años, el Archipiélago extraiga mayor provecho de las oportunidades que plantea un correcto desarrollo tecnológico, tanto para la actividad económica como para otras facetas de la vida como cultura, ocio, educación, etc. El Gobierno canario está convencido, y así lo ha demostrado en el ejercicio 2005, de que la Administración Pública tiene el deber de arrastrar al resto de la sociedad canaria en su introducción en la Sociedad de la Información. Canarias SI es un programa con políticas claras que permitirán avanzar en este reto. Durante el año 2005, la consejería centró su atención en garantizar la existencia de infraestructuras de telecomunicaciones: instalación de la fibra óptica entre Gran Canaria y Tenerife y de un sistema de radioenlaces con las islas periféricas. Con la inminente instalación del Punto Neutro en Tenerife y Gran Canaria, el Archipiélago dispondrá de un conjunto de avances tecnológicos que permitirán aumentar la velocidad en la expansión de la Sociedad de la Información. Una realidad de la que no debe quedar al margen nadie, ni por razón de edad, ni por carencias económicas, ni por nivel cultural.

El 2006 se presenta ante nosotros como un año de grandes retos. El dinamismo de 2005 tendrá su continuidad en los próximos años, en los que, previsiblemente, comiencen a materializarse los frutos del trabajo conjunto. La solución definitiva para el trazado del tendido eléctrico de 220 megavatios entre Granadilla y Adeje en el sur de Tenerife, la aprobación del Pecan 2006, el censo comercial, el salto en innovación tecnológica, la mejora de la Administración electrónica, entre otros, son algunos de los objetivos para 2006. Grandes retos que exigen de los políticos y los empresarios canarios espíritu constructivo y altura suficiente para alcanzar estas metas. Pero, sin duda, a riesgo de que muchos consideren este comentario como demagógico, el éxito real de los grandes objetivos en el ámbito energético, comercial, tecnológico e industrial de Canarias depende del compromiso del conjunto de la sociedad canaria.

De cada uno de nosotros, desde nuestra condición de ciudadano canario, depende en gran medida el éxito de la política energética canaria. Más allá del apoyo a la construcción de las infraestructuras energéticas que requiere el sistema canario para garantizar su sostenibilidad, de la apuesta por la implantación del gas o de las energías renovables como fuentes alternativas a los combustibles derivados del petróleo, los canarios debemos trasladar a nuestras rutinas hábitos de consumo energético responsable. Sin duda, los ciudadanos canarios hemos sido un ejemplo en este sentido en cuanto al consumo de un bien vital y escaso en nuestras islas: el agua. Este honroso comportamiento debemos trasladarlo al consumo energético, una conducta de la que obtendremos grandes beneficios, tanto en nuestras cuentas corrientes, por el consecuente ahorro en las facturas eléctricas y de combustibles, como en el medio ambiente, por la reducción de gases contaminantes.

Miremos con optimismo hacia el futuro, y trabajemos juntos para garantizar un desarrollo próspero y sostenible de Canarias.

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