Un año de transición ‘adornado’ por los habituales líos políticos

Arrecife ha vivido un año de transición en 2005. ¿La razón? Las pocas infraestructuras públicas que se ejecutan están pensadas para inaugurarse antes de las próximas elecciones. Como manda la tradición. Eso sí, como también suele ser habitual en Lanzarote, los líos relacionados con la política han salpicado a la capital conejera.

El año 2005 para Arrecife ha sido un período de transición. Las pocas infraestructuras públicas que se ejecutan están pensadas para inaugurarse meses antes de las próximas elecciones municipales y autonómicas. Como manda la tradición. La piscina pública, la primera que existe en la capital lanzaroteña, es por ahora un armazón de cemento; el pequeño teatro, también el primero, apenas asoma junto a la Escuela de Música; la guardería municipal es otra de las obras que se ejecuta en la actualidad; la comisaría es un proyecto que tiene previsto culminarse a lo largo de este año y la restauración del Islote de Fermina, a pesar de haber sido aprobada en 2005 por el Gobierno de Canarias, tampoco ha comenzado. De hecho, el nuevo Palacio de Justicia y las distintas fases de la ampliación del Hospital General son las dos únicas obras de envergadura que se han culminado a lo largo de 2005.

Como suele ser habitual en Lanzarote, los líos relacionados con la política también han salpicado a la capital conejera. El primer pacto de gobierno entre el PP, PIL y CC, que dio la alcaldía a la representante insularista, María Isabel Déniz, saltó por los aires tras la rocambolesca jugada del PP de Lanzarote en el Cabildo al destituir a sus socios nacionalistas. El harakiri de los populares tuvo sus consecuencias en el Ayuntamiento, donde la alcaldesa no dudó en cesar a los concejales del PP y formar un nuevo grupo de gobierno con el PSOE y dos de los cuatro ediles que concurrieron por CC a las elecciones. Porque esa es otra, el grupo nacionalista prácticamente nació dividido por las diferencias entre CC y el PNL de Juan Carlos Becerra. Aunque no ha tenido repercusión en el grupo de gobierno, el 2005 también se ha caracterizado por la división del PIL de Dimas Martín. La alcaldesa y los ediles de su partido en Arrecife han dado la espalda al líder del PIL y han constituido la denominada Asamblea por Lanzarote.

El ‘vía crucis’ de la alcaldesa

La alcaldesa ha tenido su particular vía crucis en la reordenación urbana de Arrecife. La redacción del nuevo Plan General ha contado con la oposición de ciudadanos, empresarios, partidos y colectivos. Un documento que ha tenido que ser frenado por las numerosas críticas que ha cosechado. Déniz no ha dejado de repetir que el Plan se va a aprobar, pero lo cierto es que son muchas las incógnitas que existen sobre el mismo. Por si fuera poco, el Plan Especial del Puerto-Ciudad, diseñado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el Ayuntamiento, también ha tenido sus más y sus menos. Los ciudadanos de Arrecife se han tenido que conformar con unas maquetas de lo que podría ser el futuro frente marítimo. Pero sin dinero poco se podrá hacer. Al menos durante el 2006.

Las obsoletas infraestructuras públicas de la capital lanzaroteña han hecho aguas. Y nunca mejor dicho, dado que las lluvias han inundado muchas de las calles de Arrecife. Alcantarillas reventadas, con comercios y casas anegadas ha sido un panorama habitual durante el 2005 cada vez que las precipitaciones superaban los 30 litros por metro cuadrado. El malestar ciudadano y empresarial por el mal estado de la red de aguas pluviales ha desembocado en un anunciado cierre patronal en enero de 2006. Cinco minutos simbólicos que suponen un tirón de orejas al Ayuntamiento por su incapacidad para solventar este grave problema. La escasa capacidad inversora del Ayuntamiento de Arrecife es el gran inconveniente que tiene la corporación capitalina para cambiar la cara de la ciudad. Casi la mitad de las arcas municipales se tienen que destinar a pagar las nóminas de los trabajadores públicos.

Arrecife es la tercera capital de Canarias. El auge económico ha llevado consigo un espectacular aumento de la población a un ritmo de más de dos mil habitantes por año. Una ciudad que supera ya los 55.000 habitantes, lo que ha provocado serios problemas sanitarios, educativos y sociales al no poder asimilar este rápido crecimiento. El Hospital General ha tenido que incrementar la ampliación programada por la Consejería de Sanidad y los colegios superan la ratio de alumnos de Canarias. “Riesgo de conflictos sociales” es el análisis que ha realizado el Gobierno regional a la hora de calificar la situación que se ha experimentado en Lanzarote, y de forma particular en Arrecife, por el aumento poblacional. Para ello, el Ejecutivo autonómico ha diseñado un plan de choque con la finalidad de ajustar las infraestructuras públicas de la Isla a la realidad actual.

Y es que Arrecife sigue siendo para muchos lanzaroteños el patito feo de Lanzarote. Convertirse en cisne es el gran reto que tiene por delante el Ayuntamiento, junto con el apoyo del Cabildo y del Gobierno de Canarias. Trabajo no le va a faltar a la alcaldesa y a sus socios en el gobierno.

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