Arrecife busca su Plan en medio de disputas políticas

Arrecife afronta los próximos cuatro años con el reto de sacar adelante la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). El nuevo grupo de gobierno, formado por el PSOE y el PIL, tiene claro que el anterior documento aprobado por la ex alcaldesa María Isabel Déniz (CC) no es el plan que necesita una ciudad que supera ya los 55.000 habitantes.

Sin embargo, la hoja de ruta prevista por el grupo de gobierno ha ido dando bandazos desde que antes de las elecciones aseguraran que revocarían la aprobación inicial del Plan General sólo 48 horas después de tomar posesión de sus cargos. Y es que las fechas de la anulación han ido posponiéndose por las diferencias de criterio de los dos partidos de gobierno. Una decisión que, incluso, ha provocado la primera tensión entre los socios de gobierno (PIL y PSOE) al no haber consenso con el futuro plan. Por si fuera poco, las patronales empresariales no han dudado en exigir que se mantenga el proyecto inicial aprobado en el anterior mandato por la ex alcaldesa, al entender que su revocación provocará un serio freno al desarrollo económico y social de Arrecife. Por ahora, una comisión de ambos partidos estudiará qué hacer con el documento que definirá el futuro de la capital conejera.

Las elecciones del pasado mes de mayo dieron un vuelco al panorama político en el Ayuntamiento de Arrecife. Coalición Canaria (partido que gobernaba con el apoyo puntual de los concejales del PSOE, tres de los cuales fueron expulsados por apoyar el PGOU aprobado por los nacionalistas) sufrió un castigo sin precedentes por parte de unos electores que dieron la espalda a la política desarrollada por la alcaldesa María Isabel Déniz. Los catastróficos resultados de CC en Arrecife provocaron la renuncia de Déniz, a quienes muchos señalaron con el dedo como la máxima responsable de la hecatombe nacionalista, no sólo en la capital, sino también en el Cabildo. Mientras, el que fuera en varias ocasiones presidente del Cabildo de Lanzarote, el socialista Enrique Pérez Parrilla, logró que su partido fuera el más votado, pero con el mismo número de concejales que el PIL de Dimas Martín.

Los insularistas volvieron a demostrar, contra pronóstico, que el poder de Dimas Martín (en la cárcel por malversación de fondos públicos) sigue contando para formar gobiernos en las instituciones de la isla de los volcanes. El pacto PSOE-PIL estaba cantando, dado que los números hacían posible un acuerdo a cinco bandas con los ayuntamientos de Tías, San Bartolomé, Teguise y Arrecife… y el Cabildo de Lanzarote. El 27-M, el Partido Popular (PP) lograba mejorar sus resultados electorales en Arrecife al obtener cuatro ediles, aunque no le sirven para nada más que hacer oposición y convertirle en la tercera fuerza de la capital. Finalmente, el Partido Nacionalista de Lanzarote-Nueva Canarias obtenía dos ediles, uno menos que Coalición Canaria y los mismos que Alternativa Ciudadana, ésta última formación repitiendo los mismos registros que en el anterior mandato, pero sin el arrastre electoral que cuatro años antes lograba en su primera aparición electoral.

El crecimiento poblacional experimentado por Lanzarote en general y Arrecife en particular se ha hecho sentir con más fuerzas en la capital conejera. El número de habitante crece a un ritmo de casi 2.000 personas anuales, lo que ha acentuado las deficiencias de una ciudad que ha ido creciendo a latigazos y casi sin control. Por eso, el plan general se hace imprescindible para definir el modelo de ciudad que necesita la tercera capital de Canarias. Y es aquí donde surgen las disputas no sólo políticas sino entre los propios empresarios. El negocio del suelo y el desarrollo del denominado frente marítimo son tentaciones demasiados fuertes que están impidiendo la tramitación del PGOU.

Y es que el freno en la construcción de hoteles y apartamentos por la moratoria turística ha concentrado gran parte de la construcción en Arrecife. Un caso evidente es la desaparición de muchas de las antiguas viviendas del centro para convertirse en solares para futuros edificios. Una situación que ha obligado incluso al Ayuntamiento a adoptar una serie de medidas para evitar que el patrimonio histórico de la capital siga desapareciendo bajo las excavadoras. Pero Arrecife no depende sólo de su nuevo Plan General. La ciudad sigue estando al margen del gancho turístico que tiene Lanzarote. La oportunidad para subirse al tren turístico pasa inevitablemente por la construcción del muelle de cruceros. La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha diseñado ya esta infraestructura pero, como viene siendo habitual, las partidas económicas para su ejecución siguen siendo una incógnita.

La Cámara de Comercio de Lanzarote no ha dudado en reivindicar la creación de una Autoridad Portuaria insular como única vía para lograr un desarrollo portuario acorde a las necesidades reales de la Isla. Y es que el puerto de Arrecife se ha colocado en el segundo lugar en la recepción de embarcaciones de lujo de Canarias (detrás del puerto de Santa Cruz de Tenerife) y no quiere renunciar a ser el puerto base de cruceros del Atlántico sur. De hecho, los empresarios lanzaroteños no se conforman con un puerto para el abastecimiento de Lanzarote, sino que, adentrados en el siglo XXI, creen que las instalaciones marítimas deben aspirar a desarrollar otro tipo de servicios portuarios.

PSOE y PIL tienen mucho trabajo por delante en Arrecife. Y es que, además de las infraestructuras, la capital necesita un cambio radical en aspectos como la limpieza, la conservación de su patrimonio histórico o la mejora del transporte público. La tercera capital del Archipiélago no puede seguir hibernando por más tiempo.

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