La política se vive con pasión en Puerto de la Cruz

En tiempos propicios para la decepción o la pasividad hacia los que gobiernan, quienes viven en Puerto de la Cruz nunca ven con indiferencia la política. No lo hicieron en las primeras elecciones de 1979, y tampoco cuatro años más tarde, cuando Francisco Afonso logró el 72% de los votos y refrendar con nota el éxito del PSOE. Y tampoco lo han hecho ahora, en 2007, permitiendo el regreso del PSOE a la alcaldía, ocupada por vez primera por una mujer, María Dolores Padrón.

Hasta el año 1995, con Félix Real como cabeza de lista tras el fallecimiento de Paco Afonso, Puerto de la Cruz fue un feudo del PSC-PSOE. Sin embargo, el cierre del siglo abrió una crisis en los socialistas y un periodo de alternancia, en el que hizo acto de presencia Coalición Canaria. Los comicios de 1995 arrojaron otra victoria del PSOE, ahora con Salvador García como candidato. Sin embargo, la moción de censura planteada por CC y PP le impidió gobernar más allá de 28 días, siendo sustituido por Marcos Brito (CC), que en 1999 dejaría su cargo de nuevo a García, que en 2003 lo perdería en beneficio de Brito… quien en 2007 debió dejar paso de nuevo a los socialistas.

Muchas conclusiones se extraen de los cambios al frente de las Casas Consistoriales. Quizás la más significativa sea la pérdida de fe de un amplio grupo de ciudadanos en la gestión de los progresistas. Tampoco hay que obviar el hecho de que a la población, mayoritariamente dedicada al sector servicios, y obrera en suma, se le añade de forma paulatina vecinos en nuevas zonas residenciales, con una extracción social y concepción política diferentes. Pero el panorama da otras claves. Los mandatos 1995-1999 y 2003-2007 fueron traumáticos para el Partido Popular. No se exagera si se dice que su primera alianza con los nacionalistas, hace doce años, dejó al grupo popular en estado comatoso; y peor quizás fue la segunda etapa.

Tras la ruptura del pacto PP-CC en 2005, uno de los tres ediles populares, Luis Gómez, se desmarcó y dio la mayoría a Marcos Brito y su equipo. Como concejal no adscrito o tránsfuga, según se mire. Esa determinación incluyó el distanciamiento entre la líder de la formación, Eva Navarro, y el otro edil, Pedro González, que conformó un sector crítico. Y es que la etapa 2003-2007 no tuvo desperdicio. La semiprivatización de la empresa pública Pamarsa, la red de saneamiento vinculada a la comarca y, sobre todo, el proyecto del puerto deportivo y pesquero fueron algunos de los temas debatidos en eternos y agrios plenos.

También se convirtieron en noticia las descalificaciones, políticas y personales, que recibió la controvertida Eva Navarro desde las filas nacionalistas. Si ese periodo fue convulso, no le fue a la zaga la campaña previa a los comicios. La Junta Electoral obligó a CC a retirar la maqueta de un proyecto de Gesplan, dentro del desarrollo del Plan Especial del Parque Marítimo, para el puerto deportivo y pesquero. Para liar más las cosas, el Gobierno de Canarias tramita otro diferente. Llegado el 27 de mayo, el PSOE logró 332 votos más que CC, insuficientes para gobernar en solitario. Las maquinarias de todas las formaciones se pusieron en marcha en busca de un pacto. Ese delirante proceso duró hasta la toma de posesión, cuando Brito dio un paso atrás para intentar una alianza CC-PP. Ni aún así -el pasado más reciente tuvo la culpa-, Navarro accedió. Y el PP dio sus votos a Lola Padrón (PSOE), la primera alcaldesa que tiene la ciudad.

Varias definiciones recibe el nuevo pacto: un acuerdo para devolver la ilusión al municipio, para unos; una alianza antinatural, para otros. En las filas nacionalistas dicen que es un acuerdo donde predominan los intereses de dos mujeres sobre los de la ciudadanía. Por otro lado, es paradójico que cuando al anterior alcalde se le pregunta por su derrota, la atribuya a una campaña de acoso y derribo de socialistas y populares, con la connivencia de casi todos los medios de comunicación. Paradójico, pues Brito no oculta sus simpatías hacia cierta empresa audiovisual, instalada en el lumpen informativo, que insulta a quienes discrepan de la opinión del ex mandatario, ya sean políticos, empresarios, ciudadanos o periodistas.

No lo tiene fácil Lola Padrón para devolver el ánimo a la ciudad. Hay demasiadas cuestiones que duermen el sueño de los justos en despachos municipales, insulares y regionales. Tampoco lo tiene sencillo Eva Navarro, que ha de demostrar que fue la damnificada, y no la responsable, del desenlace de la anterior alianza de gobierno. No lo tiene fácil CC, que pide a gritos un cambio de rumbo en el fondo y las formas de gestionar el debate político. Puerto de la Cruz vive la política con pasión. Y los vecinos llevan tiempo aguantando muchas palabras buenas pero vacías, mucho ruido y mucha furia.

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