Tan cerca y, a la vez, tan lejos

Hablar de éxito o fracaso resulta relativo, e incluso atrevido, para calificar el año 2008 de los principales equipos cestistas del Archipiélago. ¿La razón? La mayoría de ellos saldaron positivamente su andadura, aunque se quedaron a las puertas de cotas mucho mayores. Dos ejemplos: el Gran Canaria se quedó a un paso de clasificarse para la Copa del Rey o las eliminatorias por el título y el Tenerife Rural a sólo seis minutos de lograr el ascenso a la ACB

Un año más, y van… el Kalise Gran Canaria recurrió a su particular ejercicio de sacrificio y prestidigitación para codearse con los más grandes de la ACB. Con el Centro Insular como fortín casi inexpugnable, sólo unas deficientes prestaciones a domicilio dejaron a los de Salva Maldonado, primero sin el pasaporte para la Copa del Rey y finalmente sin el play off por el título durante el curso 07-08.

Ya en la campaña 08-09 los amarillos han agudizado el ingenio para hacer frente a la crisis y superar la traumática marcha de Roberto Guerra, el canterano ejemplar que emigró al CAI Zaragoza en busca de nuevas sensaciones deportivas. Tras mantener el resto de su columna vertebral (Savané, Moran, Norris y compañía), el Granca se surtió de jugadores secundarios en otros clubes (Moncasi y Sanders), hombres procedentes de la LEB (Kickert y Fisher), e incluso, y para seguir su tradición, algún que otro desconocido, caso de Augustine. A ello se sumó la eclosión de un diamante en bruto, Joel Freeland, pívot inglés con futuro en la NBA.

Pese a una derrota inicial, los de Maldonado tuvieron un arranque de curso espléndido y llegaron a encadenar hasta siete victorias seguidas (Barcelona y Unicaja fueron dos de las víctimas que doblaron la rodilla en la cancha de la Avenida Marítima), lo que les permitió encaramarse incluso al coliderato de la Liga y dejar casi encarrilada su clasificación para la Copa del Rey.

La LEB Oro también tuvo mucho que contar durante 2008, sobre todo por la cohabitación en la misma categoría de Tenerife Rural y Socas Canarias, una coincidencia que rememoró piques de antaño, como el que se pudo ver en el Ríos Tejera el 26 de marzo. Ese día, el hermano pobre repitió la sorpresa lograda meses atrás en el Santiago Martín, aunque bien es cierto que los blanquiazules se desquitaron, ya en octubre, durante la campaña 08-09.

Pero antes, el Tenerife Rural vio como la gloria se le esfumaba entre las manos. Tras una fase regular en la que siempre merodeó entre el quinto y sexto puesto, el cuadro de Rafa Sanz se plantó en la Final Four de Cáceres tras doblegar en el play off de cuartos de final al Lleida. En suelo extremeño los isleños no tenían nada que perder y quizá fue esa libertad la que les permitió remontar un partido que tenían perdido ante el Alicante, y meterse en la gran final.

El domingo 2 de junio, el Tenerife tocó la ACB con la yema de los dedos. Ganaba al Bruesa por seis puntos a falta de los mismos minutos para la conclusión. Se olía a ascenso. Sin embargo, a los de Sanz se les fundieron los plomos y vieron como el tren de la mejor liga del Viejo Continente anulaba a última hora sus billetes en Business para quedarse en tierra. Quizá fuera esta situación la que espoleara a la entidad del Santiago Martín a configurar un equipo algo más ambicioso en pos de intentar rematar la faena. Los mimbres no parecían malos, pero la sorprendente marcha de su líder, Antwain Barbour, dejó abierta una herida difícil de cicatrizar.

Mientras, en San Benito, el Socas Canarias no tuvo un buen inicio de año, toda vez que sufrió cinco derrotas seguidas, una racha maquillada por el excelente inicio de campaña, y totalmente borrada por un gran final que permitió a los de Alejandro Martínez meterse incluso en las rondas por el ascenso. El Breogán despertó del sueño a un equipo debutante en la categoría y que dejó pinceladas tanto colectivas como individuales (con portentosas actuaciones de Donaldson y Detrick) para el recuerdo. Fue el renacer definitivo de la fiebre amarilla, que cada 15 días llenó el Ríos Tejera para convertirlo en una cancha temida, respetada, y hasta casi venerada por todos sus visitantes.

Acostumbrado a convivir con mayores penurias y limitaciones económicas, el UB La Palma tuvo un 2008 agridulce. Pese a un final de temporada 07-08 brillante (ganó siete de sus últimos 10 partidos), los de Miraflores no evitaron el descenso deportivo. Luego, la renuncia de varios conjuntos les permitió continuar en la LEB Oro un año más. En éste, el de su trigésimo aniversario, los de la Isla Bonita se conforman con no pasar los apuros de costumbre.

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