Fe renovada cada lustro a ritmo de polca

Reservadas con antelación las vacaciones para el mes de julio. Las entradas, preparadas para los Enanos, el Minué, el Carro Alegórico, la Elección de la Reina y algún que otro concierto. Arregladas las mejores prendas del armario. Y el traje típico para la romería que no falte. Acomodadas las camas extra en casa para la familia que viene de fuera. La fachada reluciente, recién pintada. Nervios. Todo palmero se preocupa por cada detalle para la Bajada de la Virgen de las Nieves.

La Bajada de la Virgen de las Nieves es la fiesta que cada cinco años pone en valor a La Palma y reaviva la fe de su pueblo en la patrona de la Isla. Perdérsela no tiene perdón. Santa Cruz de La Palma, con unos 18.000 habitantes, triplica su población y ve alterado el ritmo habitual de su gente calmada. Pero, en año de crisis, las molestias no son tantas porque estas fiestas repercuten de forma importante en la economía de pequeñas y medianas empresas. Muchos turistas acuden atraídos por un suculento programa de actos que mezcla la historia tradicional con la cultura de la zarzuela y el teatro, además de conciertos de cantantes como David Bisbal, Dulce Pontes, Alejandro Fernández y Melendi, eventos cuyas entradas se venden también, y por primera vez, a través de Internet.

El Minué, uno de los números más vistosos, presentó este 2010 algunas novedades, como los vestidos de los bailarines y la escenografía, tomando como referencia el patrimonio insular, e inspirándose en las antiguas fiestas barrocas de la capital, en concreto la celebrada en el año 1789 en la Casa Massieu con motivo de la toma de posesión del caballero Juan Massieu y Fierro del cargo de coronel y gobernador de las armas de La Palma.

Con un baile más vivo de lo habitual y unos trajes no tan pomposos como en otras ocasiones, cambios no siempre aceptados por todos, la capital palmera revivió el siglo XVIII y llevó a la calle parte de la representación para generar expectación entre el público con un pregón anunciador. La Calle Real capitalina se engalanó con varias parejas de jóvenes que esperaban en sus balcones la cita musical y se llevaron a cabo algunas recreaciones dieciochescas, incluso un concierto con fragmentos de los cuatro minués estrenados y la recreación de un desfile de las antiguas milicias locales. Ya en el Recinto Ferial, habilitado para las grandes ocasiones, el tenor Jorge de León estuvo a la cabeza del cuarteto vocal. El tinerfeño, de moda a nivel nacional tras su debut en el Teatro Real de Madrid, no defraudó, también porque repetía como intérprete en el Minué de los aires en Re, de Luis Cobiella, en la edición de la Bajada de la Virgen 2005.

Además de este número tan llamativo, las actuaciones de los Acróbatas (una función recuperada de la tradición palmera) y el Carro Alegórico y Triunfal redondearon la oferta de citas culturales para no perderse en La Palma. Anunciando la Semana Grande en la Bajada de la Virgen, el Carro asombró a los más exquisitos con su espectacular puesta de escena, mezcla de teatro, poesía y canto con su lenguaje culto. Los personajes representaron el aire, el agua, la tierra y el fuego según lo ideó el escritor, poeta y dramaturgo de su época, Antonio Rodríguez López (1836-1901).

Los enanos y la Reina

Eso sí, el plato fuerte de los actos de la Bajada es, sin duda, la Danza de Los Enanos que, primero se escenifica en el Recinto Ferial y, más tarde, gratis, con actuaciones cada pocos pasos hasta llegar a la Plaza de la Alameda. Los 24 hombres convertidos en Enanos, elegidos de entre más de 80 aspirantes, bailaron a ritmo de polca despertando la magia y las emociones de los miles de ojos que observan, nunca fallan, ilusionados con alguna lágrima rebosante.

Para acompañar a todas las jornadas repletas de reencuentros y vida social que se desarrollan en la capital, nada mejor que una joven de belleza natural, Tania Barrera, quien en representación del Club de Lucha Candelaria fue la proclamada en la Gala de la Reina, propietaria de la corona durante un lustro y seguidora en primera persona de todos y cada uno de los actos, rodeada de autoridades y medios de comunicación que se desplazan a la Isla durante esos días. De entre una docena de jóvenes, ella se convirtió en la representante de la belleza tras ser elegida ante los 3.000 espectadores de la ceremonia.
Pero si hay una Reina de la Bajada, ésa es la Virgen de las Nieves, la gran protagonista que hizo su entrada triunfal en el casco histórico de Santa Cruz de La Palma, haciendo una parada junto al Barco de la Virgen para ver el diálogo entre la Nave y el Castillo. Tras la procesión, la imagen fue llevada a la parroquia matriz del Salvador, donde recibió su Loa y la misa que cierra, el domingo de la Semana Grande, las fiestas de una isla que por unos días es el centro de atención y no se siente pequeña.

Sin Supertelescopio, con puente

La Fiesta en pleno julio llegó poco después de que, meses antes, fuese rechazada la candidatura de La Palma para albergar el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), proyecto que se disputaba con Chile tras descartarse Argentina y Marruecos. La desilusión era el sentimiento generalizado, después de recibir importantes apoyos como el del Gobierno de Canarias, que presionó al Ministerio de Ciencia, comprometido a cubrir más de la mitad de la inversión, unos 300 millones de euros. Los palmeros rozaron el sueño de tener en el Roque de los Muchachos el telescopio más grande del mundo, una obra de ingeniería que haría sombra al ya instalado Grantecan, y que permitiría ver la luz que reflejan planetas fuera del Sistema Solar, investigando la existencia de agua y descubriendo, tal vez, vida en ellos. Y, lo más importante, llevaría a la isla cientos de empleos y millones de euros.

Sin embargo, a la hora de la verdad, sólo España, de entre los 14 países que conforman el Consejo de la ESO, apoyó la candidatura palmera. La exhaustiva investigación meteorológica realizada por los expertos dio al Cerro Armazones, en Chile, ese privilegio. La calidad del cielo de La Palma no se puso en cuestión en ningún momento, pero el ESO, en su valoración comparativa, alegó otros parámetros, como los costos de construcción y operación, así como las sinergias científicas y operacionales con otras grandes instalaciones.

Aunque se quedó sin Supertelescopio, La Palma puede presumir de que va a tener el mayor puente de España. No está en Madrid, ni en Barcelona y tampoco en Bilbao o en Valencia. El puente de mayores dimensiones que se construirá en España planeará, si la idea sigue adelante, sobre el barranco de Las Angustias y se convertirá en una gigantesca obra de ingeniería, a más de 240 metros de altura, que pretende poner punto final al problema de comunicación del noroeste palmero. La reivindicación histórica fue tomando cada vez más forma desde 2008, con la presión del consejero de Obras Públicas del Gobierno regional, Juan Ramón Hernández Gómez, que ya había insistido en esta mejora desde que era alcalde del municipio de Los Llanos de Aridane.

El objetivo es el de acondicionar la carretera insular LP-1 entre Los Llanos de Aridane y Puntagorda, con obras como la construcción del puente. El proyecto, que fue presentado en público al poco de iniciarse 2011, servirá para salvar la abrupta orografía acortando las distancias entre los municipios de Tijarafe, Puntagorda y Garafía. En concreto, nueve kilómetros menos de recorrido. Esto hace, además, que la carretera sea más segura y se pueda conducir a mayor velocidad, invirtiendo cuatro veces menos tiempo que hasta la fecha. De Argual a Tijarafe se llegaría en ocho minutos (antes 30) y, hasta Puntagorda, se pasa de 45 minutos a sólo quince.

Definir el presupuesto es más complicado, entre los 100 y los 130 millones de euros según las primeras estimaciones, algo que se ha ganado las críticas de algunos grupos políticos, que han calificado la inversión de cara y faraónica, no exenta de malas caras por ser comunicada la promesa al público en época preelectoral. Las soluciones para reducir el impacto ambiental y visual en pro del desarrollo sostenible de la isla prometidas por la Consejería no parecen convencer a todos, pues en contra también se muestran los ecologistas, ya que el nuevo puente se enclava dentro del espacio natural protegido del barranco de Las Angustias, un paraje cercano al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

¿Turismo sostenible?

Que el desarrollo turístico de La Palma no está basado en el modelo de sol y playa es algo conocido. Buscar alternativas que posicionen la oferta como diferenciada y atractiva, pero que sean efectivas en época de crisis, cuando se imponen los recortes en todos los sectores, es el origen del cruce de acusaciones que se produjo en 2010 entre la presidenta del Cabildo, Guadalupe González Taño, y la consejera de Turismo del Gobierno regional, Rita Martín, llegando incluso la primera a solicitar el cese de su cargo a la segunda.
Martín se defendió diciendo que los datos turísticos la avalaban y criticó la política en materia de desarrollo turístico de la isla, incidiendo en que la falta de un modelo de planificación que permita las inversiones era la causa de las malas previsiones para La Palma de cara al verano, con pérdida de enlaces con la Península, recortes de 20.000 plazas aéreas por parte de los touroperadores y un aumento disparado del desempleo en los principales núcleos hoteleros. González Taño replicó que la consejera “no comprende el modelo turístico diferente y propio que se ha planteado en la isla”.

Fuera de la discordia puntual, en junio se abrió una puerta con la aprobación del Decreto que rigió la actividad de alojamiento turístico en suelo rústico, regularizando unas 3.000 camas rurales en La Palma, en consonancia con una oferta basada en el disfrute de la naturaleza y de la observación del cielo. El entendimiento entre las instituciones también llegó para aprobar otros proyectos turísticos como la rehabilitación de la Fuente Santa, redescubierta hace cinco años en Fuencaliente, un rincón de aguas termales que había sido sepultado por el volcán. O para la finalización del Parque Cultural Canarias como un centro multiusos y la ejecución del Centro de Interpretación de la Sal en Los Cascajos (Breña Baja).

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