A por la gran recuperación

El año 2013 fue el año de muchas cosas, pero una de ellas fueron los números. Nunca como antes se había hablado de economía y de datos. Y 2013 fue la primera vez en que —ya completamente de cabeza en la crisis en la que llevamos casi 7 años— las cifras comenzaron a ofrecer alguna señal positiva. El 1 de enero ya Paulino Rivero se la jugó y acertó: “Este año será mejor que 2012, pero los problemas y sacrificios van a continuar”.

El paro de 2013 —lo sabríamos ya a comienzos de 2014— ofreció el primer balance positivo de los últimos ejercicios, con 10.862 parados menos, ya que 2012 se había saldado con un aumento de casi veinte mil. De esta mejoría, la provincia de Las Palmas se llevó la mitad y Gran Canaria tuvo mucho que ver. Además, fue el año en que confirmamos que el turismo iba de campeonato, pero hablando con los empresarios también ratificamos que se apañaban con el personal que tenían, reforzando en momentos concretos de cada temporada.

Ésto nos costó a muchos un inevitable sollozo, pues confiábamos en la capacidad del sector para crecer y absorber parte del desempleo. Se demostró que cuando la economía general está deprimida, nadie se lanza sin paracaídas, pese a los casi 6.500 turistas extranjeros que tuvimos por kilómetro de costa y a que los viajeros crecieron en Gran Canaria cerca de un 5 por ciento, por encima de la media regional. Hay que reconocer, no porque ellos lo dijeran sino porque los números les dieron la razón, que una parte del éxito de público se debió a un descenso de los precios, en casi cinco puntos, en los paquetes contratados desde origen.

En 2013 seguimos siendo la comunidad que menos vio la televisión, pero seguro que la mayoría sí pudo atender a alguno de los episodios del culebrón que protagonizó el Cabildo de Gran Canaria con la destitución de Lorenzo Olarte como presidente del recinto ferial Infecar el mismo día 2 de enero; aún con las uvas en la memoria gustativa. Minutos tardó el Centro Canario Nacionalista (CCN), socio del PP en ese momento, en dar por finalizado el pacto (Olarte era su presidente de honor). Eso sí, con pocas consecuencias, porque Juan Domínguez decidió seguir apoyando al presidente de la Institución insular, José Miguel Bravo de Laguna. De trasfondo, un serio cruce de declaraciones donde el ex presidente canario llegó a acusar a Domínguez de falsedad documental y prevaricación. La Fiscalía abrió una investigación, pero poco más se sabe hasta el momento.

Otro de los grandes seriales de la actualidad grancanaria ha sido desde hace años la reubicación de los vecinos de Ojos de Garza, en el entorno del Aeropuerto de Gran Canaria. Cuando a comienzos de 2013 parecía que todo estaba cerrado, AENA se descolgó con la falta de necesidad de ampliar las pistas del aeródromo “hasta al menos 2025”, lo que volvía a dejar a los vecinos en una situación de inseguridad. Sobrevinieron más protestas, otra huelga de hambre de su presidenta y más reuniones. Pero 2013 concluyó y los vecinos seguían sin solución, algo que se convertirá en un episodio feliz para ellos en la crónica de 2014.

Allá por julio, un juzgado de Las Palmas de Gran Canaria condenó por prevaricación administrativa a Francisco Santiago, el que fuera alcalde de Telde. El delito, permitir la construcción de un centro de emergencia social en una parcela rústica destinada a un parque. Y en el fondo del asunto un defecto muy extendido en política: las prisas para sacar adelante determinadas propuestas. En estos casos el problema está en querer ganarle el pulso a la ley, aunque sea con buena voluntad, se trate de un centro social o de una biblioteca pública.

Unos meses más tarde, otro político de larga trayectoria se despidió, pero esta vez por voluntad propia: Silverio Matos, quien se retiró de la vida política tras 13 años como alcalde del municipio de Santa Lucía, en Gran Canaria, en un pleno con vítores, abrazos y del que salió visiblemente emocionado. Sus últimas palabras, y casi lema de carrera —con el que muchos no estarían de acuerdo—, fueron para defender que “en política lo importante es la persona”. Matos se ha jubilado y ahora pasa los días atendiendo una pequeña finca que posee y dedicándole tiempo a una de sus aficiones: cocinar.

Pero si hay un relato por entregas que protagonizó 2013 y lo sigue haciendo hasta el momento de escribir este texto (agosto de 2014) es el del oasis de Maspalomas y la declaración o no como Bien de Interés Cultural (BIC) de toda la zona del palmeral. La disputa es fiel reflejo de la gran competitividad entre dos actores protagonistas de la escena turística grancanaria: RIU y Lopesan. Este último fue el que instó la declaración de BIC al Cabildo para evitar la reforma del Hotel Palace Oasis, propiedad del primero.

El presidente Bravo de Laguna se mostró inicialmente muy cauto, pero tras varios informes y plenos, ha hecho de la defensa del BIC una batalla contra el Gobierno de Canarias, muy poco dispuesto a andar ese camino, preocupado por las posibles consecuencias económicas que pudiera tener para la administración una demanda de la empresa balear. Las consecuencias de esta guerra han sido muy diversas: algunos medios se han atrincherado de uno u otro lado, así como los políticos, mientras los empresarios del sector andan seriamente enfrentados en el seno de las principales patronales, la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT) y la Asociación de Hostelería y Turismo (AHT).

La pelea turística

También ha hecho correr ríos de tinta la nueva ley turística canaria que impide construir nuevos hoteles de cuatro estrellas, sin que ellos emerjan de la renovación. Gran Canaria, empezando por sus empresarios y siguiendo por Bravo de Laguna, se ha opuesto a una ley que considera beneficia a Tenerife, que ya cuenta con una amplia red hotelera de esa categoría. Lo que sí ha quedado claro es que una parte del objetivo del Ejecutivo regional se va consiguiendo, pues se pueden ver ya las grúas de obras haciendo uso de parte de esos 1.825 millones de euros en créditos blandos que los bancos se comprometieron a ofrecer para rehabilitar.

Si el fuego se ha desatado en el sector turístico, Gran Canaria pasó el verano de 2013 pensando que se libraba de incendios de relevancia, pero cuando dejaba la peor época del año atrás, ya en octubre, se desató un fuego que, desde Tejeda, llegó a afectar de mayor o menor relevancia hasta a 470 hectáreas. Otro triste suceso fue el del accidente de una avioneta de la escuela insular de pilotos, que se estrelló entre el barranco de La Palma y del Palo. Fallecieron tanto el instructor del vuelo como el alumno.

Mención especial merece también el indulto del Ministerio de Justicia al presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, de un delito contra la ordenación del territorio. Ramírez habría pasado tres años y un día en prisión y no habría podido asistir al tan polémico encuentro del ascenso de la UD Las Palmas ante el Córdoba, ya en 2014. Hablando de suerte, menos tuvieron los grancanarios jugando a la lotería, que gastaron cerca de 40 millones en el sorteo de Navidad y solo fueron beneficiarios de dos quintos premios de 60.000 euros. Pero la mejor lotería para la isla fue que a final de año el Cabildo avanzó que al curso siguiente tendría presupuesto expansivo, lo que emergió como la primera gran señal de que las cosas podían ir a mejor en 2014. Lo veremos.

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