Cooperativas de Credito: Cajasiete, Caja Rural en Canarias

Suponen un ejemplo a seguir, al reinvertir los beneficios, no pagar dividendos y destinar sus excedentes a mejoras de estructuras y competitividad

Las cooperativas son grupos de personas que se unen para resolver sus necesidades comunes, necesidades económicas y sociales, en base a unos principios cooperativos como son, entre otros, la solidaridad, la ayuda mutua y el trabajo en común. Unos valores que los hacen realidad personas con sentido de la responsabilidad colectiva y con un alto nivel de autoexigencia e implicación personal en el proceso de crear riqueza para el desarrollo social de las personas, construyendo proyectos sostenibles que sirvan y sean útiles a las generaciones actuales y futuras.

Las cooperativas son un ejemplo a seguir, cuidan la sostenibilidad, reinvierten los beneficios, no pagan dividendos, destinando los excedentes a mejorar sus estructuras y a fomentar su competitividad. Contribuyen a dar estabilidad a la economía local, desarrollando una función anti cíclica, con una visión a largo plazo.

Cajasiete es una empresa cooperativa de crédito privada que nace con un fin social, el de autogestionar el crédito transformando los depósitos de sus socios y clientes, con el objetivo de financiarles superando las dificultades de acceso a la financiación bancaria. Como empresa generamos riqueza y como cooperativa transformamos esa riqueza en empleo de calidad y beneficio social.

En su evolución, desde su fundación en 1.962 hasta la fecha, podemos distinguir seis etapas importantes, con características diferenciales propias. Una primera etapa de inicios entre 1962 y 1970 de constitución de Cajasiete, Caja Rural (en sus inicios Caja Rural Provincial de Santa Cruz de Tenerife y posteriormente Caja Rural de Tenerife). Fue una idea de un grupo de agricultores, cooperativistas del sector agrario y ganadero, que con gran visión de futuro hicieron posible nuestra Caja Rural. Se constituyó oficialmente el día 6 de mayo de 1962, después de haber trabajado, durante meses, un grupo de cooperativistas agrarios, la idea de un banco cooperativo con la finalidad de ser un instrumento al servicio de las cooperativas y de los agricultores, para atender sus necesidades financieras (de productos y servicios financieros) y posibilitar el desarrollo de sus actividades. Los primeros años fueron difíciles, con reducidos recursos y escasa actividad, siendo a partir de 1970 cuando se impulsa definitivamente su desarrollo y expansión.

Tanto en la crisis 2008–2018 como en la actual por la COVID-19, la entidad no se ha visto en la necesidad de reestructurar su red de oficinas ni realizar ajustes de personal. Su volumen de negocio y cuota de mercado han mantenido un crecimiento sostenido

Una segunda etapa entre 1970 y 1989 en la que la normativa reguladora de las cooperativas de crédito limitaba mucho su actividad, ya que solamente podían ser socios y solicitar créditos los agricultores, las cooperativas agrarias y sus socios, y con la única finalidad de financiar su actividad agraria y ganadera. Cada vez que se modificaba la normativa se iban ampliando las posibilidades, permitiéndose financiar diversas actividades en el medio rural o complementarias del sector primario, hasta que en 1989, con la vigente Ley de Cooperativas de Crédito y el proceso de liberalización financiera derivado de la incorporación de España a la Unión Europea, se nos iguala a los bancos y cajas de ahorro, pudiendo desarrollar las mismas actividades y con la misma normativa.

Una tercera etapa de crisis económica 1989–1993 que afectó de forma importante a la entidad y hubo que llevar a cabo un proceso de redimensionamiento y saneamiento que, además, coincidió con la etapa de liberalización normativa anteriormente señalada. Esto supuso un gran reto para nuestra entidad. Había que desarrollar productos para todos y se nos abría un gran campo de actuación. La Caja Rural, en aquel momento, supo aprovechar esa oportunidad y ese reto, ampliando su gama de productos y creando una gran entidad con capacidad para satisfacer, además de las necesidades financieras de sus socios y del sector agrario, las de todos los sectores de la economía, especialmente a las economías familiares y pymes, pudiendo desarrollar el negocio de banca universal, contribuyendo de una forma decisiva al desarrollo de la economía canaria.

En esta etapa se desarrolló nuestra integración, manteniendo la autonomía e identidad propia, a nivel de servicios con el Grupo Caja Rural a nivel nacional, lo que, con la participación en las empresas del grupo (Banco Cooperativo Español, Rural Servicios Informáticos y RGA Seguros, principalmente), nos permite ahorrar inversiones y esfuerzos individuales y aprovechar importantes economías de escala que posibilitan disponer y ofrecer buenos productos y servicios financieros, en las mejores condiciones de mercado posibles.

Una cuarta etapa de expansión urbana 1995–2005. Esta ha sido la década de mayor crecimiento de la entidad y ha coincidido con la implantación urbana. La expansión urbana, ampliando el encorsetado mundo agrario y rural, y la apertura a todos los sectores de la economía canaria, han posibilitado el importante crecimiento de Cajasiete en este periodo. 

Una quinta etapa entre 2005 y 2019 de expansión regional en un contexto de crisis económica muy bien superada. Esta etapa se inicia con la inauguración de la nueva sede social, un edificio moderno e inteligente, con las más avanzadas tecnologías adaptadas al sector financiero y a las actividades sociales que se desarrollan en él. Igualmente se procede al cambio de la denominación social, pasando a ser la de Cajasiete, Caja Rural, con una amplia campaña de comunicación y publicitaria.

Simultáneamente se inicia la expansión regional, a las siete islas de la Comunidad Autónoma de Canarias, apostando por una empresa regional.

Y, por último, la etapa actual desde 2019, marcada por la globalización y el proceso de digitalización, que suponen un reto tecnológico transformador y que se acelera con la pandemia. La concentración bancaria nos da la oportunidad de ser el proveedor financiero de proximidad en Canarias.

No está de menos recordar la misión de Cajasiete, como cooperativa de crédito, que es “contribuir al desarrollo sostenible de Canarias, satisfaciendo las necesidades financieras de las personas, siendo fieles a nuestros valores de integridad, profesionalidad y solidaridad”.

Resistencia a las crisis

Tanto en la crisis 2008–2018 como en la actual por la COVID-19, la entidad no se ha visto en la necesidad de reestructurar su red de oficinas ni realizar ajustes de personal. Su volumen de negocio y cuota de mercado han mantenido un crecimiento sostenido importante.

Cajasiete ofrece soluciones financieras para que la población, a la que más le cuesta adaptarse a los cambios tecnológicos, no le falte el acceso a los servicios bancarios. Cubrimos una necesidad compartida, a la vez que queremos mantener en el tiempo el modelo digital personalizado y el modelo de relación personal física, convencidos de que es bueno para las personas, para nuestro negocio y para la sociedad.

Cajasiete, a pesar de un año 2020 complicado, debido a los efectos iniciales de la pandemia, ha podido continuar con su proyecto de consolidación regional, aprovechando la condición de ser la única entidad financiera local. Los datos reflejan su buena situación, con unas cifras destacables en crecimiento de un 20 % en los depósitos de la clientela y de un 10 % en los créditos a sus clientes. Con un beneficio antes de impuestos de 12 millones de euros (un 50 % inferior al de 2019) explicado por el incremento de las dotaciones para insolvencias, anticipándose a los posibles efectos y consecuencias de la COVID-19, y con gran estabilidad en los recursos generados al mantener el margen bruto.

El buen ratio de solvencia, de la máxima calidad, que se sitúa en el 18% y creciendo continuamente, le da una gran estabilidad, teniendo en cuenta que está compuesto principalmente por las reservas acumuladas a lo largo de sus ya casi sesenta años de existencia.

Contamos con 54.000 socios, una red de 92 oficinas y una plantilla de 378 personas, de las cuales un 59 % son mujeres y un 41 % hombres.

Queremos crecer donde los grandes bancos están cediendo terreno con cierres de oficinas y reducciones de personal. La concentración bancaria nos da una oportunidad de ser el proveedor financiero de proximidad en Canarias.

Entre nuestros retos está el redefinir la banca de relaciones para la era digital y adaptarla a nuestro enfoque descentralizado de banca, una banca basada en los lazos personales con los socios y la proximidad física a los clientes.

Las cooperativas de crédito, también llamadas bancos cooperativos, con su modelo diferente de hacer banca y entender las finanzas, tienen un valor importante que añadir al panorama bancario de grandes grupos. Su enfoque cooperativo es a largo plazo y persigue beneficiar a la sociedad de su entorno.

El objetivo no es maximizar los beneficios, es prestar un servicio financiero a sus socios y a la sociedad en general. La rentabilidad únicamente es necesaria para su sostenibilidad en el tiempo y los excedentes se destinan a realizar inversiones para mejorar el servicio que presta, a la vez que para fortalecer las reservas y con ello mejorar la capacidad de conceder préstamos y su solvencia.

Los reguladores de la UE deberían fomentar más la diversidad en el sector bancario, y no siempre lo hacen, respetando el modelo cooperativo de negocio bancario, teniendo en cuenta las particularidades de su modelo de gobernanza cooperativa y no sólo el de las sociedades de capital.

La realidad de los bancos cooperativos es que tienen un enfoque específico de banca y de gobernanza que debe ser respetado, entre otras cosas, por el papel social que desempeñan sus actuaciones.

Cajasiete somos una opción alternativa a la banca tradicional, tenemos unos valores propios y una forma diferente de entender las finanzas y estamos convencidos de que vale la pena apoyarlos.

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