Una Canarias más inclusiva: actividad física y deporte para ‘todxs’

El pilar de la inclusión es el reconocimiento de que todas las personas tienen habilidades y potencialidades propias

Una de las batallas en las que está inmersa la sociedad actual, sobre todo en los países más desarrollados, es la lucha contra el sedentarismo, cuyo objetivo primordial es conseguir un estilo de vida saludable para los ciudadanos. Y para este propósito, es básica y fundamental la actividad física y el deporte. Partiendo de este elemental principio, hay que resaltar que los beneficios, tanto físicos como psicológicos, que aporta la actividad física y el deporte también son incuestionables.

Entre los muchos beneficios que aporta, los más destacados son los siguientes:

Físicos: mejora la coordinación y el equilibrio, así como la circulación en sangre y el desarrollo de la musculatura, entre otros.  

Sociales: Existen múltiples organizaciones y clubes en Canarias que se dedican a la inclusión a través del deporte. Se fomentan habilidades sociales, la empatía y ayudan al desarrollo social de la persona.  

Psicológicos: La autosuperación es algo fundamental, así como la valía personal, la responsabilidad o la autoestima. El deporte nos ayuda a tener una buena percepción de nosotros mismos.  

Bienestar vital: según la OMS, el deporte es el mejor medicamento del mundo, y está al alcance de todos. El deporte es salud y por ello proporciona bienestar personal.

Todos estos beneficios son evidentes e indudables para cualquier persona de cualquier edad, con y sin discapacidad. Es, por tanto, de suma importancia que trabajemos para cambiar conciencias o mentalidades en la sociedad. Para ello, hemos de sembrar la semilla de la inclusión en nuestra comunidad. Detengámonos ahora en el verdadero significado de la palabra inclusión.

Según la Unesco, la inclusión es un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales, entendiendo que la diversidad no es un problema, sino una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad, a través de la activa participación en la vida familiar, en la educación, en el trabajo y en general en todos los procesos sociales, culturales y en las comunidades.

A nivel autonómico, y subvenciones aparte, lo ideal sería que existiera un fomento de la actividad física y el deporte para personas con discapacidad de forma global

El principal pilar de la inclusión es el reconocimiento de que todas las personas tienen habilidades y potencialidades propias, distintas a las de los demás, por lo que las distintas necesidades exigen respuestas diversas o diferentes. La inclusión busca que se fomente y garantice que toda persona sea parte de y que no permanezca separado de. Inclusión, por lo tanto, significa que los sistemas establecidos proveerán acceso y participación reciproca; y que el individuo con discapacidad y su familia tengan la posibilidad de participar en igualdad de condiciones.

Los ODS de Naciones Unidas

Existe una agenda mundial, fijada por Naciones Unidas en septiembre de 2015 y de aplicación desde 2016, que cada vez va tomando más relevancia para los países, sus gobiernos, organizaciones políticas como la Unión Europea, así como para las empresas y las entidades de la sociedad civil de todo el mundo: se trata de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Hablamos de un compromiso político y global “en favor de las personas, el planeta y la prosperidad”, que contiene 17 ambiciosos objetivos y 169 metas que cubren una gran diversidad de temas como el medio ambiente y los recursos naturales, la producción, el consumo y la industria, las ciudades, la salud, la educación, el empleo, la pobreza, la desigualdad y el hambre, o la igualdad de género.

Y en esta agenda de preeminente relevancia, la discapacidad está presente. Es decir, la discapacidad, además de ser una cuestión de derechos humanos tal y como nos señala la Convención de la ONU de 2006 sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, es también un asunto que se integra en el camino hacia el desarrollo sostenible, ello sin duda gracias a la labor de la discapacidad organizada internacionalmente.

De ahí que resulte clave, primero, entender y conocer esta Agenda 2030, sus ODS y dónde y cómo está la discapacidad incluida; y segundo, asumir por parte de los organismos públicos y privados, la importancia de esta agenda global, nuestro papel como sujetos activos, y cómo podemos contribuir a esta agenda mundial utilizando el deporte como herramienta de cambio de conciencias.

El ámbito deportivo es un espacio de aprendizaje y crecimiento, y por tanto, un lugar idóneo en el que se pueden desarrollar los valores de la solidaridad, la tolerancia y la aceptación de las diferencias individuales ayudando a crear una sociedad canaria más justa e igualitaria.

Deporte inclusivo en Canarias

El artículo 3 de la nueva Ley 1/2019, de 30 de enero, de la actividad física y el deporte de Canarias establece lo siguiente: “b) Las administraciones públicas canarias, en sus respectivos ámbitos, promoverán y fomentarán la práctica de la actividad física y el deporte de las personas con diversidad funcional, procurando eliminar cuantos obstáculos se pongan a su plena integración”.

Lo cierto es que, salvo casos particulares, como el Plan PIDA (Plan Insular de Deporte Adaptado) en la isla de Tenerife o la Escuela Insular de Gran Canaria de Deporte Adaptado. El deporte inclusivo, a nivel de base, podría estar en mejor forma.

Las subvenciones dirigidas hacia deporte y discapacidad se han visto aumentadas en los años recientes. Síntoma, sin duda, de una mayor implicación pública en este aspecto y una ayuda muy importante a clubes y asociaciones que trabajan desde hace muchos años para que personas con cualquier discapacidad puedan realizar actividad física guiada o simplemente deporte. Estas líneas de subvenciones, tanto a nivel regional como a nivel insular, son de mucha ayuda para entidades deportivas que “persiguen” y nadan entre papeles y requisitos para que los organismos públicos financien, al menos en parte, sus proyectos.

Lo cierto es que, a nivel autonómico, y subvenciones aparte, lo ideal sería que existiera un fomento de la actividad física y el deporte para personas con discapacidad de forma global, fomentando y apoyando, desde la administración pública y de manera continuada, la práctica deportiva de base o amateur, no como hechos puntuales de un único día y con una actividad concreta, sino como una muestra de apoyo constante hacia una mejora de la calidad de vida de este colectivo tan importante de la sociedad canaria.

La financiación de proyectos aislados no debería ser la tónica predominante. Una verdadera inclusión social integraría la actividad física y el deporte para personas con discapacidad en las políticas sociales y deportivas de las administraciones, cumpliendo así la ley antes citada, ofreciendo programas que aseguren una continuidad en el tiempo e integrando también este tipo de actividad en el ámbito escolar, buscando una verdadera convivencia entre personas, quizás diferentes entre ellas, pero iguales en derechos.

Disfrutamos en Canarias de grandes deportistas con algún tipo de discapacidad que nos han brindado grandes éxitos deportivos en fútbol sala, natación, baloncesto en silla de ruedas, etc.

La participación de los dos equipos representativos canarios en la Liga Genuine Santander (Iniciativa integradora de responsabilidad social y pionera en el mundo, organizada por LaLiga a través de su Fundación, consistente en una Liga de fútbol integrada por equipos de personas con discapacidad intelectual), demuestra un gran compromiso social de ambos clubes y una corriente creciente para  visibilizar, sensibilizar y concienciar hacia la discapacidad que se viene desarrollando, aumentada, quizás, a raíz del gran impacto de la película “Campeones”.

Construyendo futuro entre ‘todxs’

Hay diferentes tipos de discapacidad: física, sensorial, intelectual, psíquica… y luego está la discapacidad de no entender que todos tienen los mismos derechos. La verdadera discapacidad es la mala actitud.

La discapacidad no se sufre, no se padece, simplemente se manifiesta como cualquier otra condición. No se es discapacitado, se tiene una discapacidad y esto no define a las personas.

Es función de todxs cuidar a los integrantes de nuestra comunidad, tal y como somos, aquí y ahora con pequeñas acciones. No seamos un obstáculo más. Nadie está exento de tener una discapacidad en un futuro, por un accidente o simplemente por envejecimiento. Y cuando sea así… ¿No querrás hacer deporte? ¿No querrás que te traten como uno más?

Hay muchas cosas que se pueden hacer para cambiar nuestra sociedad, pero la primera, sin duda, es creer que se puede.

No dejemos a nadie atrás…

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