Los objetivos del equipo de gobierno que dirijo ya los definimos en mi discurso de Investidura. Desde aquel 26 de junio de 2023 hemos establecido una hoja de ruta que marca nuestra gestión, un camino donde se suceden los logros y en el que nos gusta conjugar el verbo “consensuar”, la mejor forma de cimentar políticas de futuro.
Desde el principio nos marcamos un rumbo fijo hacia la transparencia y la modernidad. Ya teníamos un diagnóstico atinado que nos permitía abordar problemas endémicos en Lanzarote y La Graciosa, como eran unas infraestructuras en gran medida obsoletas, un sector primario sin incentivos, un mercado de la vivienda con nula gestión pública, una política migratoria nefasta, o una débil protección de nuestro territorio provocada por una deficitaria planificación urbanística.
Esas fueron algunas de nuestras tareas inmediatas… Y hoy, al hacer balance de este año de gobierno, puedo decir con orgullo que hemos avanzado hacia una Lanzarote más fuerte, unida y preparada para enfrentar los desafíos que nos plantea esta nueva época que se avecina.
Uno de los pilares de nuestra gestión ha sido la construcción de puentes, tanto con el Tercer Sector como con los siete ayuntamientos. Esta ruta ha dado sus frutos, permitiéndonos alcanzar la paz social con las organizaciones y firmar con ellas los Conciertos Sociales a los que hemos destinado una partida histórica de 35,5 millones de euros, un ejemplo de nuestra voluntad de trabajar mano a mano con estas entidades tan ligadas a nuestra comunidad.
La ordenación y protección de nuestro territorio ha sido otra de nuestras prioridades. Cuando llegamos, nos encontramos un Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOL) que había sido prácticamente desechado tras un proceso administrativo que había costado más de 600.000 euros y que no tenía ningún avance significativo. Eso era especialmente grave en un lugar idílico que vive de la industria turística. Por ello hemos retomado este proyecto con firmeza, y en septiembre presentaremos el nuevo borrador, que guiará el desarrollo sostenible y aportará seguridad jurídica.
En este primer año de gobierno también hemos apretado en la obligada modernización de nuestras infraestructuras hídricas, planificando la renovación de una red plagada de averías. Hemos comprometido 62 millones de euros en políticas hídricas de futuro y, además, hemos recuperado 24,4 millones de euros del convenio con SEIASA para el regadío, y otros 37,5 millones de la adenda al convenio con ACUAES para depuración. Además, la acción a corto plazo nos ha permitido alejarnos de la imagen tercermundista que ofreció el suministro el pasado verano, aunque es cierto que la crisis hídrica no se solventará de hoy para mañana.
Las energías renovables ocupan otro estadio destacado de nuestra gestión, con la licitación de contratos de mantenimiento para los parques eólicos del Consorcio del Agua y la instalación del que será el quinto parque eólico operativo en Lanzarote, el P.E. San Bartolomé.
Igualmente, los nuevos tiempos están exigiendo unos modelos de gestión pública diferenciados, que también alcanzan a las entidades dependientes del Cabildo lanzaroteño. En este escenario sitúo el acuerdo alcanzado con los ayuntamientos de Haría, Yaiza y Tinajo para incrementar exponencialmente el canon que perciben por las entradas de visitantes a los Centros de Arte, Cultura y Turismo, una de las joyas ideadas por el insigne César Manrique.
Este pacto de isla ha sido un paso clave para asegurar que los beneficios del turismo se distribuyan de manera equitativa, permitiendo a estos municipios realizar inversiones que repercutan directamente en el bienestar ciudadano.
En materia de vivienda, hay que recordar que avanza la construcción de los dos primeros edificios de viviendas sociales promovidos por el Gobierno canario en Arrecife tras casi tres décadas de inversión cero. Nosotros, por nuestra parte, hemos comprometido 13,2 millones de euros, de los que ocho millones irán destinados a la compra de 42 viviendas en Playa Blanca. Y seguiremos adquiriendo suelo en diferentes municipios -ya hemos sellado la compra de dos en Arrecife- para cederlos al Instituto Canario de la Vivienda.
Nos preocupa la gestión que realiza el Gobierno central de la inmigración, dejándonos solos ante un problema de dimensión internacional. Mientras exigimos verdaderas políticas humanitarias y solidaridad interregional, hemos multiplicado los recursos del Cabildo destinados a la acogida de menores inmigrantes no acompañados, a la vez que clausuramos un espacio indigno como era el albergue de La Santa.
Un capítulo especial debemos dedicar a los avances obtenidos en materia de atención a las personas mayores de Lanzarote y La Graciosa. La creación de un Área insular de Mayores y Relaciones Intergeneracionales no es una casualidad; tampoco lo es la adjudicación en tiempo récord de la construcción de la residencia de alto requerimiento para personas mayores de Tahíche, tras años de parálisis; y no es casualidad la constitución del primer Consejo Insular de Mayores, o el éxito cosechado por el plan de rejuvenecimiento activo de nuestros mayores…
Sin duda, en este primer año de mandato hemos sentado las bases y avanzado hacia el futuro que queremos para Lanzarote y La Graciosa, un futuro en el que atendemos a las peculiaridades isleñas y rendimos cuentas a la ciudadanía. Estos logros nos animan a seguir trabajando para que nuestros conciudadanos se sientan plenamente orgullosos del lugar donde viven.