La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila (Coalición Canaria), y su socio Lope Afonso (Partido Popular), han atravesado con fluidez, pese a los atascos, la mitad del mandato en la Institución insular. Desde que llegaran al Gobierno insular tras presentar una moción de censura a Pedro Martín (PSOE) han logrado situar a Tenerife como líder en empleo y como la locomotora de la economía del Archipiélago. Todo ello en pleno boom turístico —detractores incluidos— y con el tejido empresarial bordando el mercado laboral.
Sí, Tenerife va bien de veras, aunque muchos isleños puedan aducir que su día a día, su intento por llegar a su puesto de trabajo en el Área Metropolitana, especialmente en Santa Cruz, es un infierno. Es, con seguridad, una de las asignaturas pendientes del pacto que lidera la nacionalista Dávila. Y eso que la conjunción guaguas-tranvías va sobre ruedas (y raíles).
«Razonablemente satisfechos», comentaba la presidenta hace escasas fechas, de la mitad del mandato. No es para menos. Un trabajo en buena sintonía ha posibilitado cumplir el 70% del programa electoral y del documento que dio origen a la entente CC-PP. Lo que resta, en cuatro grandes áreas: movilidad, medio ambiente, sostenibilidad, vivienda y acción social, y economía y empleo. El objetivo, mantener el liderazgo en Canarias y sortear la parálisis anterior. Pero algo se ha hecho ya en estos dos años.
Movilidad
Se han implementado más de cien medidas. Con la gratuidad de las guaguas y el tranvía, se ha duplicado el número de usuarios del transporte público, lo que ha permitido evitar más de 40 millones de desplazamientos en vehículos privados. A esto se suma la incorporación de 320 nuevas guaguas ecológicas y el escalonamiento de los horarios universitarios en colaboración con la Universidad de La Laguna. No obstante, como se ha comentado en numerosas ocasiones, la fluidez del tráfico en las autopistas de Tenerife depende también de un cambio de mentalidad. El futuro no son más carreteras, sino un cambio de cultura: apostar por el transporte público y dejar de utilizar un coche por persona para trasladarse a clase o al trabajo o incluso al hospital. Tenerife registra uno de los diez mayores índices de motorización del mundo con 800 vehículos por cada mil habitantes. De ahí la importancia de priorizar las guaguas y los carriles de alta ocupación para fomentar el uso del coche compartido. Con el horizonte puesto, claro está y din duda alguna, en los futuros trenes del Norte y del Sur.
Espacios naturales
Ya se ha implantado la ecotasa en el caserío de Masca y se estudia aplicarla en el Parque Nacional del Teide con las competencias transferidas al completo y con un nuevo Plan Rector. Se trata de una nueva visión de la gestión ambiental que integre la conservación, el turismo responsable y el bienestar de la población local. En ese sentido, y respecto al céntimo forestal que comienza a aplicarse en septiembre —0,02 euros por litro de gasolina y gasóleo— se trata de una donación para reforestar los montes de Tenerife.
En materia medioambiental, es preciso la puesta en marcha de depuradoras y desalinizadoras para atajar los vertidos residuales al mar. Un objetivo en el que se invierte más de 400 millones y que se ha agilizado gracias a la declaración de la emergencia hídrica ya activada.
Vivienda y acción social, uno de los grandes problemas de la juventud isleña y de la población en general. El Cabildo anunciado que pondrán a disposición de las familias más de mil viviendas al final del mandato. Es de recibo, al igual que crear 518 nuevas plazas en dos años y una inversión de más de 140 millones para reforzar la atención a dependientes y mayores.
Productividad
El Cabildo ha devuelto a la Isla a la cabeza de la economía isleña gracias a su apoyo a sectores clave como el turismo —que sigue siendo el motor de la economía— la industria, la agricultura y el comercio.
Falta por hacer, pero el camino está marcado. El Cabildo maneja un presupuesto anual de 1.127 millones de euros (2024) y refleja su capacidad de gestión y actuación dentro de la Isla. Aunque no tiene el mismo peso político que una comunidad autónoma, el Cabildo de Tenerife es una institución clave para la isla y su desarrollo. Y así debe seguir siendo.