Al mirar atrás siento una mezcla de orgullo, responsabilidad y gratitud. Ha sido un año intenso, en el que hemos afrontado retos importantes, pero también hemos alcanzado logros que hablan del esfuerzo colectivo de nuestra gente y de la capacidad que tenemos como sociedad para avanzar, incluso en medio de la incertidumbre. Lo que me llena de satisfacción no es tanto lo conseguido en cifras o en proyectos concretos, sino la convicción de que cada paso dado lo hemos hecho pensando en el bienestar de los gomeros y gomeras.
Nuestro compromiso ha estado siempre guiado por un objetivo claro: mejorar la calidad de vida de nuestra gente y sentar unas bases sólidas para el futuro de la isla. Por eso hemos trabajado en la diversificación de la economía, conscientes de que La Gomera no puede depender de un único sector. Hemos apostado por el turismo, pero también por la innovación, por las energías renovables, por la movilidad sostenible, y por nuestro sector primario y las pequeñas y medianas empresas que sostienen gran parte de la economía local. Esa pluralidad es lo que nos permitirá seguir creciendo con equilibrio y con seguridad, generando empleo y oportunidades para todos.
Pero más allá de la economía, lo que da sentido a nuestro trabajo es la dimensión social. Siempre he pensado que la verdadera fortaleza de un pueblo se mide en cómo se acompaña a quienes más lo necesitan. Hemos reforzado el escudo social de La Gomera, que ya es un referente en Canarias, con apoyo a familias que pasan momentos difíciles, con ayudas a los jóvenes que estudian y se preparan para el futuro, y con una atención más cercana a nuestros mayores, que merecen vivir con dignidad y cuidados de calidad. La apertura del nuevo centro sociosanitario en San Sebastián es, para mí, uno de los hitos más emocionantes del año, porque sé lo mucho que significa para tantas familias.
He sentido también un especial orgullo al ver cómo seguimos cuidando de nuestra juventud. Las becas y programas de apoyo que hemos impulsado no son simples ayudas económicas: son la llave para que nuestros jóvenes puedan soñar en grande sin tener que renunciar a sus raíces. Apostar por ellos es apostar por el futuro de La Gomera, porque estoy convencido de que su talento y preparación serán decisivos en la transformación de la isla.
También ha sido un año de planificación y estabilidad. Hemos trabajado para dar seguridad a nuestro propio personal y hemos aprobado el presupuesto sin necesidad de endeudarnos, lo que nos da la tranquilidad de poder seguir invirtiendo en los proyectos que realmente importan. Esta solidez institucional nos permite mirar al futuro con confianza y con la certeza de que estamos en el camino correcto.
Sé que aún nos quedan muchos desafíos por delante. La movilidad sostenible, la transición energética, la digitalización de nuestros servicios o la atracción de nuevas inversiones son retos que seguiremos abordando con decisión. Pero estoy convencido de que, con la unidad que nos ha caracterizado, podremos afrontarlos y transformarlos en oportunidades.
Si algo he aprendido es que el progreso no se mide solo en obras terminadas o en planes cumplidos, sino en los pequeños gestos cotidianos: en la tranquilidad de una familia que recibe apoyo cuando lo necesita, en la ilusión de un joven que comienza sus estudios universitarios con la ayuda de una beca, en la confianza de un agricultor que ve respaldado su esfuerzo, o en la serenidad de un mayor que accede a nuevos servicios de atención. Ese es, para mí, el verdadero balance.
Quiero agradecer a todos los gomeros y gomeras el esfuerzo compartido. Nada de lo conseguido sería posible sin la implicación de cada uno: de quienes emprenden, de quienes trabajan la tierra, de quienes se forman, de quienes cuidan de los demás, de quienes hacen de La Gomera un lugar mejor cada día. El Cabildo no es más que el instrumento que canaliza esa energía colectiva, y yo me siento profundamente honrado de poder liderar este proyecto común.
El próximo año será decisivo para consolidar todo lo que hemos iniciado, para afianzar los logros y para seguir avanzando en la construcción de una isla más inclusiva, más justa y más sostenible. Lo haremos desde la cercanía y el diálogo, escuchando siempre a nuestra gente, porque el futuro de La Gomera solo se entiende si lo construimos juntos.
Este 2024 ha demostrado que, cuando caminamos unidos, La Gomera es capaz de superar cualquier obstáculo y de abrirse a nuevas oportunidades. Estoy seguro de que lo mejor aún está por llegar y de que, entre todos, seguiremos escribiendo una historia de progreso y de esperanza para nuestra isla.