El año de las buenas noticias

Si se sigue la máxima periodística de que “las buenas noticias no son noticia”, La Laguna no debería aparecer en este Anuario. Porque los acontecimientos agradables han primado sobre las verdaderas noticias –o sea, las malas noticias– en la Ciudad de Los Adelantados durante 2009. No obstante, vaya aquí una breve relación de lo acontecido en Aguere en el último ejercicio, en el que la ciudad, ahora Gran Ciudad, ha experimentado un notable impulso.

El año 2009 fue un ejercicio especialmente productivo para San Cristóbal de La Laguna. Fue el año de la reaparición de la escolta militar en la Procesión del Retorno de las fiestas del Cristo, el del nacimiento del Foro Anticrisis, el de la primera exposición pública del Plan General de Ordenación del municipio… o el año en el que por fin comenzaron las obras de restauración de la Catedral. Y también fue 2009 el año en el que se peatonalizó la antigua calle real de San Agustín y surgieron para el casco las plazas de La Concepción y Doctor Olivera.

Y eso no es todo: este ejercicio impar, y singular, fue finalmente el año en el que la ermita San Diego volvió a abrir sus puertas tras más de 20 años cerrada al culto y en el que La Laguna se incorporó a la Ley de Grandes Ciudades, un estatus hasta entonces sólo otorgado a Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y Telde y que, sin duda, merecía la antigua capital de Canarias y la que es actualmente la tercera ciudad –al menos en número de habitantes– del Archipiélago.

Ya metidos en harina política, este 2009 fue, también, el ejercicio en el que Fidencia Iglesias abandonó –“por razones estrictamente personales”, aseguró ella– el equipo de gobierno municipal o el ejercicio en el que el alcalde Fernando Clavijo se fotografió por primera vez junto a su colega capitalino Miguel Zerolo. Fue un 8 de enero, cuando ofrecieron una rueda de prensa conjunta para exigir al Estado (o sea, a Madrid) financiación específica contra la crisis. Y sin salir de la política, fue en este 2009 cuando Blanca Pérez y Javier Abreu ganaron el liderazgo orgánico de las asambleas locales de Coalición Canaria y el PSC-PSOE, respectivamente.

Pero 2009 fue, sobre todo, el año de La Laguna monumental. El del décimo aniversario de su declaración como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. Y el de los premios nacionales, como el recibido en junio en Teruel, de manos de los Príncipes de Asturias, en reconocimiento a sus progresos en materia de conservación y reactivación del conjunto histórico; o el otorgado por el Ministerio de Industria por su gestión en su renovación urbana y comercial del centro ciudad. La guinda a este pastel de buenas noticias fue la exitosa experiencia de la Noche en Blanco.

La noche de ese sábado 28 de noviembre es una fecha inolvidable en la que La Laguna alcanzó su cuota de visitantes más alta conocida, al reunirse, según cálculos oficiales, más de cien mil personas en la ciudad en torno a las espectáculos callejeros y la actividad comercial desplegada para la ocasión. “En 2010 repetiremos la experiencia”, se apresuró a confirmar, de forma jubilosa, el alcalde Clavijo. Aquella gran fiesta nocturna de finales de noviembre sirvió, además, de lanzadera del ambicioso programa de actos desarrollado en diciembre con motivo del décimo aniversario de la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

Y este título universal cuenta ahora con un valor añadido: 10 años después, La Laguna sigue siendo el único municipio de Canarias que ostenta este título, sólo al alcance de otras trece ciudades españolas. Desde el pasado 4 de diciembre luce una espectacular escultura en la rotonda de entrada y salida de Los Rodeos (punto de tránsito obligado para miles de personas a lo largo del año), obra del reputado artista José Abad, en conmemoración de tan meritoria década: La Laguna, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Todo un honor pero, cómo no, también una enorme responsabilidad. La que supone avanzar desde el respeto máxima a las señas históricas que han hecho posible la distinción de la Unesco.

Se trata de un equilibrio difícil de satisfacer y cuya máxima exponente es la arquitecta María Luisa Cerrillos, directora del Plan Especial de Protección del Casco (PEP). Invitada por la Comisión de Vivienda, el 1 de octubre 2009 tuvo el honor de ser escuchada en el Congreso de los Diputados. Allí, en la cámara de la madrileña Carrera de San Jerónimo, expuso los detalles de la transformación de Aguere a través del documento urbanístico que dirige. Durante su exposición, cifró en 120 millones de euros la inversión recibida por el casco lagunero desde la aprobación del PEP; reivindicó que “antes que el patrimonio están los habitantes”; y lanzó un aviso a navegantes: una apuesta excesiva por el turismo puede resultar perjudicial. “Su coste económico es muy superior a sus beneficios”, dijo.

A modo de colofón, el protagonismo de La Laguna también estuvo presente en la despedida de 2009. El remozado teatro Leal –reinaugurado en 2008, no todo lo bueno iba a pasar en el analizado 2009– fue el emplazamiento elegido por Antena 3 Televisión para su retransmisión nacional del cambio de año en Canarias. Otra vez, el casco histórico se convirtió en territorio festivo, con miles de personas tomando sus calles. Habrá que irse acostumbrando a esta imagen. Y es que 2009 fue el año en el que La Laguna se puso de moda. Pero, sobre todo, el que constató su nuevo estatus de Gran Ciudad.

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