La Canarias de hoy en día

La economía española saldrá lentamente de la recesión esta primavera, pero volverá a caer en ella en verano por el efecto de la subida del IVA que el Gobierno aplicará desde el 1 de julio para tratar de reducir los números rojos de las cuentas públicas. Es la previsión de una Unión Europea que ha comenzado ya a respirar y que mira con preocupación cómo a uno de los grandes, nuestro país, le vibran los cimientos cada vez que repasa sus cuentas.

En Canarias no se aplica el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), pero el intento de cumplir con las demandas de austeridad saldrá caro a toda la nación, Canarias incluida por el efecto sobre el sector turístico, nuestro principal activo. Es el temor de la población y de los responsables autonómicos isleños, que han empezado a dudar de que las inversiones prometidas en el denominado Plan Canarias sean verídicas. Un vistazo a la hemeroteca es suficiente para comprender que el presidente del Gobierno del Estado, José Luis Rodríguez Zapatero, y su gabinete han engañado a los canarios. O al menos, si las inversiones están ahí, no han sabido transmitirlo a las autoridades.

El 13 de marzo de 2009, el líder socialista anunciaba una estrategia integral para frenar el desempleo en el Archipiélago y otorgaba prioridad absoluta a paliar el impacto de la crisis en Canarias. En plena campaña electoral europea, el 16 de mayo, ahondaba aún más y se atrevía a augurar un cambio de modelo productivo en el Archipiélago “para huir del ladrillo y la especulación”. El 29 de junio, el jefe del Ejecutivo autonómico, Paulino Rivero, con la tarea hecha, entregaba en Moncloa un documento de 21 puntos para reflotar a las Afortunadas del fondo del Atlántico que era bien acogido por un Zapatero que volvía a prometer un trato especial para reducir el paro y recuperar el turismo.

Los titulares de los gobiernos estatal y autonómico, tras meses de fricciones por la molesta presencia en las Islas del todavía secretario regional del PSC-PSOE, Juan Fernando López Aguilar, disfrutaban de un auténtico idilio político que se solemnizó en los altares el 9 de octubre, día de la reunión del Consejo de Ministros en Las Palmas. El cielo nos arrojó un auténtico maná: cien medidas anticrisis con una ficha financiera de 25.000 millones de euros hasta 2020, para todos los sectores económicos y sociales, que podrían ser suficientes para impulsar a las Islas a la media de bienestar del resto de España, algo obligatorio por ley y jamás cumplido.

El engaño del Plan Canarias

El proyecto fue aplaudido por propios y extraños, una circunstancia totalmente novedosa, hasta que unos días después, el 21 de octubre, la patronal tinerfeña, la CEOE, tachaba de “cheque en blanco” el tan cacareado Plan Canarias. La libreta de los empresarios, que de cuentas entienden, ponía fin al idilio Madrid-Canarias, pero aún quedaban algunas balas en la recámara a modo de partidas presupuestarias, enmiendas y adendas. Todo en el aire e inicio de una nueva era marcada por la desconfianza, el cruce de declaraciones y la ausencia de inversiones. Puro humo.

La triste realidad se conocía en la primavera de 2010. El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, 24 horas después de otorgar un voto de confianza al Estado en un programa televisivo, amenazaba en sesión parlamentaria con tomar todas las medidas legales y políticas precisas en defensa de los intereses del Archipiélago si el Estado se atrevía a reducir la inversión comprometida con Canarias. ¿Inversión? El escenario de octubre ya no es el que era y difiere demasiado del actual, en el que las arcas estatales se hallan semivacías y el Ministerio de Economía y Hacienda ha iniciado una reducción del déficit público que tendrá graves consecuencias para los intereses nacionales y canarios.

El vicepresidente regional, José Manuel Soria, fue muy claro al acusar a Rodríguez Zapatero de “incumplir gravemente su compromiso” de inversiones previstas, y al pedir una rectificación. En los presupuestos del Estado para 2010, donde deberían estar reflejados ya 2.500 millones para el Archipiélago del citado Plan Canarias, no constan. Y habrá que esperar a la negociación para las cuentas de 2011 para saber si se repite el milagro de los panes y los peces. Las promesas se las llevó el viento, los números no cuadran y Canarias se siente engañada mientras su economía, aún dependiente en un 80% del turismo y sin diversificar, se desvanece. Casi un tercio de la población activa está sin empleo y se presenta un horizonte tenebroso. Así es la Canarias del siglo XXI.

Puede ser culpa del propio Estado o de nuestros representantes en las Cortes o en el Gobierno de Canarias, pero lo cierto es que las principales promesas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a Canarias pueden suponer una pérdida en inversiones, sólo para este año, superior a los 3.000 millones de euros. Es uno de los cálculos que se manejan en el Partido Popular canario y que serán esgrimidos con casi toda seguridad a partir de ahora en este año preelectoral. El PP isleño ya ha liderado las críticas y denuncias sobre “las falsas promesas del Ejecutivo nacional socialista”, mientras que Coalición Canaria lo hace con la boca más pequeña, quizás porque sus diputados en Madrid no han alcanzado los objetivos.

Según estos cálculos, el Archipiélago dejaría de percibir sólo por el desfase del Plan Canarias, entre lo prometido por Madrid y lo asignado en los presupuestos de este año, cerca de 1.500 millones de euros, lo que sigue impidiendo que el Archipiélago se acerque a la media de la financiación estatal de las comunidades (250 euros menos por habitante), uno de los retos históricos más reclamados desde las Islas. La merma de los otros infundios de Zapatero se repartiría de la siguiente manera: una partida para 2010 de unos 400 millones de euros para desarrollar los proyectos de los trenes de Tenerife y Gran Canaria e incluso iniciar las obras del más adelantado, el de Tenerife. Las Islas recibirían también un mínimo de 40 millones si Madrid cumpliera con su palabra sobre las subvenciones al transporte hacia la Península del plátano…

Y no hay que olvidar la inversión de más de 1.000 millones de euros que se hubiera asegurado el Archipiélago para la instalación en La Palma del Telescopio Extremadamente Grande (E-ELT), que finalmente se ubicará en Chile.

Sin palabras.

Facebook
Twitter
LinkedIn
COrreo-e
Imprimir

Patrocinadores

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad