Puertos: plataformas logísticas vitales

Los puertos son plataformas logísticas de primer nivel que, en Canarias, por su condición de región ultraperiférica, adquieren categoría de vitales, dadas las más que evidentes limitaciones del transporte por otros medios. Así pues, más del 97 por ciento del tráfico de mercancías se realiza por vía marítima. Siendo, pues, infraestructuras de primera magnitud en nuestra economía, los puertos deben sostenerse, según nuestro criterio, sobre los siguientes ejes:

1.Rapidez y economía operativa que satisfaga la demanda de nuestros usuarios. Para ello, la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife cuenta con unos estibadores con la segunda mayor productividad en España, el sistema Salvia para la gestión telemática de las mercancías peligrosas, la inminente puesta en marcha de un moderno Centro de Inspección Portuaria que concentra toda las administración aduaneras y los avances que vamos impulsando en la administración electrónica y energía fotovoltaica.

2.Generación de riqueza, pues en los puertos de Santa Cruz de Tenerife se concentran múltiples actividades económicas vinculadas.

3.Potenciadores de la conectividad, facilitando con sus infraestructuras y servicios el tránsito de mercancías y de cruceros y la actividad de bunkering.

Sobre estos mismos criterios, nos venimos incorporando al transbordo internacional de mercancía contenerizada como resultado de las obras de ampliación del Dique del Este de Santa Cruz, que creció el pasado año un 107,76 por ciento al ser una actividad prácticamente inexistente hasta fechas recientes. Esto deberá también repercutir en un futuro próximo en una minoración de las dificultades para la importación y exportación con mercados distintos del Peninsular, lo que abre nuestras posibilidades de flexibilización de la economía canaria.

Pero en la isla de Tenerife no contamos con espacio suficiente para almacenamiento que nos permita traer selectivamente buques con todas las mercancías necesarias. Esto hace necesario contar con una conectividad regular que nos permita que el citado trasbordo internacional llegue con regularidad y a precios asequibles. Por otra parte, la doble insularidad que impone geográficamente ser un archipiélago también se hace patente en la actividad portuaria, por lo que es de interés estratégico que se constituyan auténticas autopistas marítimas con un flujo continuo en la comunicación interinsular que disminuya costes y tiempos.

De hecho, nuestras infraestructuras portuarias han garantizado el tráfico interinsular de pasajeros, pues no en balde somos la tercera Autoridad Portuaria de España en volumen de este tráfico, con cinco millones de personas. Como anécdota, con ocasión de los últimos temporales, los puertos han sido el soporte de las comunicaciones interinsulares y han podido cumplir este objetivo a pesar de las dificultades, entre otras razones porque nuestras navieras han puesto más plazas de pasajeros para facilitar los traslados.

Para mejorar aún más estas infraestructuras en la provincia estamos ejecutando obras de ampliación en el Dique del Este y en el acceso al puerto de Santa Cruz de Tenerife por el Auditorio; en el puerto de San Sebastián de La Gomera para aumentar su línea de atraque en 103 metros; y en las instalaciones de Santa Cruz de La Palma, su completa reordenación están al 90 por ciento de su ejecución. Pero este sería un cuadro incompleto sobre la accesibilidad y competitividad de nuestros puertos y sus modernas instalaciones si no hiciéramos mención de la recesión económica que venimos sufriendo y que se ha hecho sentir con un importante descenso del tráfico de mercancías, un gran indicador de la salud de la economía de la provincia.

Los datos negativos de los últimos tiempos manifiestan a las claras la importante crisis que sufren todos los sectores: el tráfico total de nuestros puertos cayó un 8,36 por ciento en 2008 y un 11,79 por ciento en 2009. Esta situación se ha producido paralelamente a la prohibición por parte de la UE de las bonificaciones de tasas portuarias existentes en España, situación que se ha visto recogida en el proyecto de ley de Puertos actualmente en tramitación en las Cortes Generales.

Esta situación implicaría una reducción de las bonificaciones en origen al tráfico Península-Canarias, por lo que los usuarios deberían pagar entre 5 y 6 millones de euros. Por su parte, Canarias como destino tendría un aumento de 1,7 millones. También las tasas al buque, la mercancía y el pasaje en el tráfico interinsular sufrirían una merma que en los usuarios repercutiría en unos 5 millones de euros. Tales medidas significarían un encarecimiento del tráfico marítimo con y entre Canarias que restaría, de hecho, accesibilidad a nuestras plataformas portuarias por el incremento de los costos sobre el usuario.

Todo esto sería insostenible para Canarias, al igual que la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife debe encontrar compensación a los más de 22 millones de euros que pierde anualmente al soportar en exclusiva estas bonificaciones. La explicación a esta demanda es sencilla, pues la ley obliga a las Autoridades Portuarias a autofinanciarse y este decremento de nuestros ingresos repercuten en una menor inversión en infraestructuras. Nuestra condición de Región Ultraperiférica es el argumento sólido al que las autoridades europeas y españolas deben dar respuesta en aras del mantenimiento de nuestra accesibilidad y competitividad.

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