La trayectoria vital de Antonio Armas Fernández

El fallecido empresario abanderó a toda una generación en la que el esfuerzo y las oportunidades se convirtieron en su ideario vital

En 2018, cuando Antonio Armas Fernández decidió la compra de Trasmediterránea, no solo se convirtió en el primer grupo naviero de España, sino también en el cuarto a nivel europeo, tanto en número de buques como en movimiento de pasajeros. Naviera Armas Trasmediterránea, como es conocida desde entonces, es la suma de dos empresas navieras de distinto origen, aunque ambas convergen en una misma dirección.

Desde 1995, Naviera Armas es la sucesora de Antonio Armas Curbelo, sociedad anónima fundada en 1942 en Las Palmas de Gran Canaria, aunque su promotor, de origen lanzaroteño, había iniciado su andadura en septiembre de 1941 con la adquisición del pailebot Astelena. Compañía Trasmediterránea remonta su fundación a noviembre de 1916, constituida en el transcurso de la Primera Guerra Mundial como resultado de la fusión de otras cuatro navieras.

El grupo naviero que conocemos en la actualidad tiene su origen en la figura de Antonio Armas Curbelo, que nació el 6 de agosto de 1899 en Yaiza (Lanzarote), primogénito del matrimonio formado por Antonio Armas Rodríguez e Isidora Curbelo González, vecinos durante muchos años del concejo de El Rincón, donde vivían en una casa “sin número de gobierno”. En el citado domicilio nacieron también sus otros dos hijos: Gregorio (1912) y Leonardo (1915).

En Yaiza vivió la familia Armas Curbelo la crudeza de la Primera Guerra Mundial, en que se agudizaron las carencias de todo tipo y en 1919, cuando todavía no había cumplido veinte años, Antonio Armas decidió establecerse en Arrecife, donde abrió un comercio de tejidos, al que poco después también fueron a trabajar sus hermanos.

Después amplió a una ferretería en la calle León y Castillo de Arrecife, convirtiéndose también en representante en Lanzarote de la firma americana de automóviles y camiones Chevrolet. Paralelamente, participó en una industria del pescado y en las salinas de Arrecife y fue corresponsal del Banco Español de Crédito y del Banco de Bilbao.

En 1942, cuando Europa vivía en plenitud la Segunda Guerra Mundial, Antonio Armas Curbelo trasladó su residencia a Las Palmas de Gran Canaria, donde se afincó definitivamente. En 1927 había contraído matrimonio con Efigenia Fernández Cabrera, natural de Tinajo, de cuya unión nacieron tres hijos: María Elena, Gloria y Antonio.

En la calle del General Vives abrió su primera oficina y comenzó su expansión en el cabotaje, con la adquisición de los buques La Carlota y Rápido, en 1944; Nuevo Adán, en 1946; Diana, en enero de 1947 y Capitán Pírez, en diciembre de 1951.

En la segunda mitad de la década de los años cincuenta se produjo su arranque definitivo como armador de barcos de motor, vapor y casco de acero, con la incorporación de los siguientes buques: Concepción Aparisi, en enero de 1954; Rosita Soler, en diciembre de 1954, con los que comenzó su relación con el Sahara a partir de 1955. En mayo de 1955 compró el motovelero San Bartolomé. En 1959 compró otros dos barcos: Puerto de Valencia y Andrés Rial. Al finalizar la década de los años cincuenta la flota de Antonio Armas Curbelo estaba formada por nueve buques: tres motonaves y seis motoveleros.

En la década de los años sesenta, Antonio Armas Curbelo se convirtió en el primer armador de Canarias, tanto en número de buques como en capacidad de tonelaje. En enero de 1960 compró el buque Medina Tanya; en abril y julio de 1962 los buques Marijé y Cromo y causaron baja tres motoveleros, por accidentes. Un año importante fue 1963, en que se incorporaron cuatro nuevos buques: Polensa, llamado también “Polensa de humo”; Puerto de Burriana y Puerto de Denia, que fueron entonces los mayores de su flota y Barreras Puente. Además del servicio del Sahara, también realizaba frecuentes viajes a la Península y países de la ribera mediterránea (Italia, Argelia, Túnez y Marruecos). En agosto de 1965 compró el motovelero Nicamara, aunque lo tenía arrendado desde hacía tres años.

El 6 de marzo de 1966 se constituyó en Arrecife de Lanzarote la sociedad anónima Antonio Armas Curbelo S.A, pues hasta entonces había tenido entidad unipersonal. En ese mismo año adquirió de nueva construcción el buque Antonio Armas, que ostentó entonces el honroso título de ser el mayor de su flota. En 1967 compró en el País Vasco los buques Polensa Tercero, Lashercia y Golondrin. Otros barcos incorporados en lo que restaba de la década de los sesenta fueron los buques Riva, Felipe, Ramales y Musel.

El relevo generacional llegó en 1968 con la incorporación de su hijo Antonio Armas Fernández (Las Palmas de Gran Canaria, 1946), que entonces tenía 22 años y había vivido al ambiente portuario desde que era un niño. Su padre lo envió a estudiar a Londres, donde además aprendió inglés y viajó por los países nórdicos, tomando contacto con las navieras que hacían sus tráficos en buques de carga rodada, especialmente con la danesa DFDS, lo que resultaría determinante a corto plazo.

La progresiva aparición del contenedor y la creación de Contenemar y sus acuerdos con otras sociedades afines para imponer el nuevo medio de transporte en el archipiélago, determinó la decisión en 1973 del inicio de una nueva etapa con la incorporación de los primeros buques tipo rolón que navegaron en Canarias, importados al amparo del REF: Volcán de Yaiza y Volcán de Tahíche. Es conocida la frase del patriarca de la familia Armas en la presentación del buque Volcán de Yaiza: “¿Lo llenaremos algún día?”.

Naviera Armas

La evolución del tráfico de carga rodada en Canarias determinó la decisión de ampliar y renovar la flota con la incorporación de nuevas unidades, construidas en el astillero Vulcano, en Vigo: Volcán de Tamia y Volcán de Tinache, ambos en 1983. Dos años antes, de segunda mano, Antonio Armas compró el buque Puente Canario y en 1991 acometió el alargamiento de los buques Volcán de Tisalaya y Volcán de Timanfaya. En 1992 llegó el primer Volcán de Teneguía, adquirido de segunda mano y en aquel momento el mayor buque de la flota de la compañía. Con esta flota y algunos barcos fletados mantuvo y amplió la red comercial teniendo presencia en Mauritania, Cabo Verde y la península.

Naviera Armas se estrenó en el tráfico mixto de pasajeros en 1995 con la construcción de dos buques de nueva construcción llamados Volcán de Tauce y Volcán de Tejeda, construidos en el astillero Barreras, en Vigo. Con ellos comenzó una nueva etapa, que corresponde al punto de partida de la empresa que conocemos en la actualidad. En 1995 estableció la línea Playa Blanca-Corralejo con el primer Volcán de Tindaya. En 1996 llegó el primer Volcán de Tamasite para la línea Las Palmas-Morro Jable. En 1999 comenzó la experiencia de Armas Cruceros, con viajes redondos diurnos a varias islas, a cargo del buque Volcán de Tenagua.

En 2000 se hizo el primer intento de dotar al transporte marítimo de Canarias con un buque monocasco de alta velocidad llamado Volcán de Tauro, construido expresamente en Italia, aunque la experiencia no obtuvo entonces el resultado previsto. El último barco adquirido de segunda mano recibió en ese mismo año el nombre de Volcán de Tacande.

En 2003 comienza una nueva etapa con un plan de flota que en el plazo de siete años motivaría la incorporación de ocho buques tipo ferry, todos de nueva construcción, contratados en Astilleros Barreras (Vigo) y una inversión superior a 800 millones de euros, como se relaciona en el siguiente cuadro:

Flota de nueva construcción Naviera Armas (2003-2011)

BuqueAñoPasajerosTRB
Volcán de Tindaya20037003.715 t
Volcán de Tamasite20041.22017.343 t
Volcán de Timanfaya20051.46617.343 t
Volcán de Taburiente20061.50012.895 t
Volcán de Tijarafe200796619.976 t
Volcán de Tamadaba200796619.976 t
Volcán del Teide20111.50029.514 t
Volcán de Tinamar20111.50029.514 t

Fuente: elaboración propia a partir del Lloyd’s Register of Shipping (2011)

Desde 2006, Naviera Armas ha irrumpido en el transporte de pasajeros y vehículos en buques de alta velocidad con la sucesiva incorporación de los catamaranes Volcán de Tirajana, Volcán de Teno y Villa de Agaete. Se trata de unidades de segunda generación, a las que se han sumado dos nuevos fast ferries de tercera generación, que son la máxima expresión en su especialidad: Volcán de Tagoro, en agosto de 2019 y Volcán de Taidía, en octubre de 2021. Ambos son los más modernos y avanzados del mundo en su categoría y sitúan a Canarias a la vanguardia internacional en el transporte marítimo de alta velocidad.

Hito extraordinario en la historia de la compañía naviera que ha cumplido 80 años fue la adquisición en 2018 de Compañía Trasmediterránea. Desde entonces, Naviera Armas Trasmediterránea es el grupo naviero líder en España y uno de los principales de Europa en el sector del transporte marítimo de pasajeros y carga rodada. Hasta la pandemia del coronavirus y las consecuencias que ello ha tenido, transportaba más de cinco millones de pasajeros anuales y mantenía una flota de 36 buques que conectaba los principales puertos de cuatro países y operaba casi 100 conexiones de pasaje y carga rodada en las rutas de Baleares, Canarias, Ceuta, Melilla, Marruecos y Argelia. Ese esquema de conexiones se mantiene en la actualidad, con un número menor de unidades, tras la venta en julio de 2020 del paquete de Baleares al Grupo Grimaldi, lo que dio origen al nacimiento de Trasmed GLE.

Preclaro conocedor y experto del negocio marítimo, hombre muy trabajador y temperamental –agudo, ingenioso y socarrón en el corto plano–, Antonio Armas Fernández abandera a toda una generación en la que el esfuerzo y las oportunidades se convirtieron en su ideario vital. Ocupa, por derecho propio, un puesto de honor entre los empresarios más destacados de Canarias desde la segunda mitad del siglo XX.

En 2021 recibió el Premio Canarias y el reconocimiento y homenaje de Yaiza a la trayectoria de su padre, Antonio Armas Curbelo. No le gustaba el protagonismo y prefería siempre la discreción. Lo suyo era el trabajo y el perfil bajo. Pero aceptó y recibió emocionado ambos reconocimientos, entre otros muchos, que él siempre ofrecía a quienes le acompañaban en su ingeniosa aventura y al pueblo de Canarias, al que dedicó sus mejores afanes como corresponde a un empresario visionario y arriesgado. Falleció repentinamente el 15 de marzo de 2022 en su domicilio de Gran Canaria y desde entonces, sigue su estela su hijo Antonio Armas Mead, un hombre formado y forjado, asimismo, en el ambiente marítimo y portuario desde que era un niño al lado de su padre, a quien admira, quiere y respeta y de quien reconoce y valora su integridad y su importante legado.

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