El año 2024 fue un tiempo de consolidación y de encuentro para el museo TEA Tenerife Espacio de las Artes. La institución volvió a demostrar que el arte y la cultura son motores esenciales para la sociedad tinerfeña, ofreciendo exposiciones, actividades educativas, programas públicos y espacios de reflexión que atrajeron a más de 191.000 personas a lo largo de todo el año. Esta cifra, que supuso un crecimiento notable respecto al ejercicio anterior, refleja la vitalidad de un centro que se ha convertido en referencia insular y nacional.
Entre los hitos de la programación destacó la exposición Óscar Domínguez. Dos que cruzan, que rindió homenaje a uno de los grandes nombres del surrealismo y reunió a más de 27.500 visitantes. Esta muestra dialogó con la historia del arte canario y abrió nuevas perspectivas sobre la obra de Domínguez, generando un gran eco entre el público y la crítica. Otro de los grandes momentos llegó con ¿Cuánto dura un eco?, la propuesta central de Fotonoviembre, que atrajo a más de 20.600 personas. La fotografía volvió a ser uno de los ejes de TEA, confirmando la importancia de esta bienal que sitúa a Tenerife en el mapa internacional de la imagen contemporánea.
La Bienal Contemporánea TEA 2024, con su exposición La proclama herética, reunió a más de 17.500 visitantes y se consolidó como un espacio de pensamiento crítico y de exploración de lenguajes experimentales. A su lado, propuestas como Insolación, Acto I. La eterna adolescencia, de Álvaro Urbano, o Doble ciego, de Adrián Alemán, superaron las 13.000 visitas cada una, demostrando la capacidad de este museo para atraer tanto a públicos especializados como a visitantes que se acercaban por primera vez al arte contemporáneo. En total, las exposiciones -que se completaron con Orocobix. Recuerdo de la primera montaña, del artista Jorge González; Y, de Nela Ochoa; y Dulces sueños, de Carlos Rivero- acogieron a 131.905 personas, consolidando a TEA como un referente expositivo en Canarias.
Más allá de las exposiciones, TEA desplegó una programación transversal en la que tuvo cabida el cine, la música, la literatura, el pensamiento y las prácticas comunitarias. En 2024 se celebraron 238 actividades complementarias que reunieron a más de 18.000 participantes. El cine continuó ocupando un lugar especial: se proyectaron alrededor de 50 películas en la programación regular de viernes a domingo, que sumaron más de 10.300 espectadores. A ellas se añadieron ciclos como El Videoclub y otras proyecciones temáticas, que llevaron el total de asistentes a las actividades cinematográficas a casi 24.000 personas.
Los programas públicos, que ofertaron dese conferencias, charlas, acciones, talleres y encuentros con artistas, sirvieron para acercar los procesos creativos al público y fomentar el diálogo. Estas actividades se convirtieron en auténticos foros de pensamiento compartido, confirmando que TEA no solo muestra arte, sino que también lo genera y lo conecta con la ciudadanía.
Otro de los pilares de TEA es su compromiso educativo. En 2024 participaron 24.997 personas en actividades formativas y de mediación cultural. El espacio MiniTEA volvió a ser el gran motor, con más de 20.000 visitantes a lo largo del año, muchos de ellos niños y familias. Dentro de este programa, el Minitaller recibió a 5.293 participantes, fomentando la creatividad desde edades tempranas. El programa escolar, por su parte, acogió a 4.081 estudiantes, consolidando la relación de TEA con centros educativos de toda la isla. También destacaron iniciativas como Mano a mano, programa que atendió a más de 400 personas, reforzando el compromiso del centro con la inclusión.
Actividades familiares como las Minitardes u otras propuestas en el marco de Plenilunio completaron una oferta que integró a públicos diversos y amplió la comunidad TEA.
El año 2024 también fue un tiempo para reflexionar sobre la gestión cultural desde la responsabilidad. TEA trabajó en el cálculo de su huella de carbono, en la elaboración de indicadores de género y en el refuerzo de su política de transparencia. Estos aspectos, recogidos en la memoria anual, demuestran que la institución asume su papel no solo como espacio cultural, sino también como agente comprometido con el desarrollo sostenible y la igualdad.
TEA Tenerife Espacio de las Artes cerró 2024 con la certeza de que su labor va más allá de los muros del edificio. Su influencia se extiende a la ciudad, a la isla y al conjunto del archipiélago, contribuyendo a la construcción de una sociedad más crítica, más abierta y más creativa. De cara al futuro, la institución se prepara para nuevos retos, con el mismo compromiso que la ha definido desde su creación: ofrecer un espacio donde el arte sea una herramienta de transformación y un lugar de encuentro para todos y todas.