En busca del Estado del Bienestar

En los últimos años, nuestro Archipiélago se ha convertido en una comunidad de futuro, una comunidad que ha visto aumentar no sólo su población sino también su riqueza a todos los niveles: social, cultural y económico. Un avance que, inevitablemente, trae consigo un cambio en la definición de las políticas sociales, promoviendo que, desde el área de lo que históricamente se aúna bajo la calificación tan indefinida y abstracta de lo social, se inicie una nueva etapa que se caracterice por la transformación de los Servicios Sociales en un sistema de Bienestar moderno y eficaz al alcance de cualquier familia canaria, en cualquier lugar del Archipiélago. Sin embargo, esto que pueden parecer simples palabras, implica un cambio de filosofía, un cambio de concepción de lo que venimos llamando lo social o los asuntos sociales. Supone pasar de estar inmersos en un extenso campo de actuación tan indefinido como los servicios sociales a constituir un área más concreta e integradora, en la que se aborden las necesidades de nuestra gente desde el prisma de un auténtico Estado del Bienestar.

Tomando el símil de la construcción, para edificar una casa lo primero es anclar y fijar al suelo unos cimientos seguros que aguanten los posibles movimientos. En este caso, estos cimientos los constituyen los expedientes. Porque no hay que olvidar nunca que detrás de cada expediente, detrás de cada cifra, hay una persona, una familia o una situación social que hay que resolver. Me estoy refiriendo a la necesidad de modernizar toda la gestión y los procedimientos administrativos, con el fin de agilizar los servicios y conseguir un objetivo último que no es otro que garantizar el acceso a los servicios públicos de la ciudadanía. Por modernizar entiendo crear una estructura de red de servicios de Bienestar Social con las corporaciones locales, que son las instituciones competentes en materia de servicios sociales comunitarios, y con los gobiernos insulares, como responsables de los servicios sociales especializados en las que coparticiparán las áreas de Educación, Sanidad, Bienestar Social y Justicia para garantizar el Estado del Bienestar a todos los ciudadanos sea cual sea su lugar de residencia.

Se trata, en definitiva, de establecer una red de trabajo que influya en todos los agentes que tienen que ver con los servicios de Bienestar del Archipiélago que permita optimizar los recursos ya existentes, a la vez que definir qué nuevos recursos son necesarios para que esta red sea viable desde el punto de vista técnico. Asentado este pilar fundamental, ¿en qué líneas debemos trabajar de cara a hacer real en Canarias un Estado de Bienestar? Sin duda, uno de los mayores esfuerzos se centrarán en elaborar el Plan Canario de la Dependencia, un plan en el debe cohabitar con la aplicación de la Ley de Promoción de la Autonomía personal y de atención a las personas en situación de dependencia y nuestros planes sociosanitarios de mayores y discapacitados. Se trata de una actuación que irá acompañada de otras como es el impulso de la Ley de Prestación Canaria de Inserción, del Plan Canario del Voluntariado y la culminación del Plan Sociosanitario de Personas Mayores.

En el área de atención a la infancia, evaluaremos el I Plan Integral del Menor, para diagnosticar esa nueva realidad de la infancia en Canarias, y culminaremos el II Plan Integral del Menor. Además, potenciaremos la prevención y la adopción a través de la creación de la Agencia Canaria de Adopciones e impulsaremos la modificación de la Ley 1/1997, de 7 de febrero de Atención Integral a los Menores, con el fin de adecuarla a la nueva realidad social de nuestra tierra.

Mujer, Juventud, Inmigrantes…

Además, este Gobierno, el primero paritario de la historia de Canarias, tiene rostro de mujer. Un rostro que hace que todas las políticas, no sólo de esta Consejería sino también de todo este Gobierno, giren en torno a un fundamento principal: potenciar la perspectiva de género. Estamos en el Año Europeo por la Igualdad y queremos que esta celebración dé lugar a la consecución de un gran consenso para la igualdad entre las mujeres y los hombres en nuestra tierra. El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ha repetido en diversas ocasiones que “nuestro compromiso y nuestra prioridad son las personas”. Las personas están en el centro de todas las políticas y, en este sentido, la Igualdad de Oportunidades, desde la perspectiva de género, es una prioridad del Gobierno, de las fuerzas políticas y de todos los sectores de la sociedad canaria.

También los jóvenes, el futuro de esta tierra, tienen su propio espacio en este Gobierno. A finales de la legislatura pasada se aprobó la Ley Canaria de Juventud, un documento consensuado con las asociaciones de jóvenes del Archipiélago que ahora vamos a desarrollar mediante tres proyectos de decreto, por el que se regulan el Observatorio Canario de la Juventud, el Consejo de Políticas de Juventud y el Consejo de la Juventud de Canarias y la elaboración del Plan Canario Joven que recogerá el conjunto de objetivos, acciones y programas en la materia. Pero, además, estamos potenciando aún más el Modelo Canario de Emancipación juvenil, para el que ya ha elaborado el Plan de Choque para la vivienda Joven, lo que supone, entre otras actuaciones, contemplar un sistema de ayudas de hasta 300 euros para el alquiler, la movilización del parque de vivienda vacía, el apoyo a las personas con dificultades en el pago de la hipoteca debido a la subida de los intereses bancarios y la construcción de vivienda social en alquiler, punto en el que ya Canarias cuenta con experiencia más que palpable.

Sin duda, la mejora de calidad de vida también debe reflejarse en el área de atención a las personas inmigrantes que residen en nuestras Islas. Desde hace más de diez años, Canarias vive en primera persona el drama de la inmigración clandestina de personas africanas. Este drama se recrudece aún más cuando esas personas son niños. Nuestra responsabilidad nos exige que no podemos quedarnos ni parados ni callados. Debemos integrar y ofrecer futuro a los niños que ya están aquí, pero debemos de ir más allá. No podemos permanecer impasibles, no sólo ante la llegada cada vez mayor de niños en cayucos o en pateras, sino que también debemos evitar que salgan de sus países de origen, y para eso Canarias se va convertir en su voz no sólo dentro del Estado español, sino también en los ámbitos europeos e internacionales. A estos niños hay que ofrecerles una oportunidad, al igual que a las personas que residen de forma regular en nuestras Islas. Para ello, hay que establecer todos los mecanismos necesarios para la plena integración de esta población en nuestra sociedad, con la colaboración de las organizaciones no gubernamentales y las corporaciones locales y con el apoyo e impulso del Foro Canario de la Inmigración. Y para ello se hace más necesario que nunca la implantación de una estructura en red que potencie los programas de integración en todos los puntos del Archipiélago.

En definitiva, mujeres, mayores, menores, jóvenes, personas inmigrantes, todos y cada uno con una historia vital tras de sí, con unas necesidades y unas carencias a las que debemos dar respuesta, porque todos conforman nuestra sociedad, y, por tanto, a todos hay que garantizar su participación y cobijo dentro de nuestro Estado del Bienestar, un Estado que implicará no sólo la mejora de la calidad de vida de estas personas, sino los ciudadanos y ciudadanas de Canarias, de ti y de mí, de todos.

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