Cáritas y el 2010

Con mi agradecimiento en nombre propio y de Cáritas Diocesana de Tenerife a la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife, de nuevo me pongo a hacer un análisis de lo ocurrido en 2010. Y cual no es mi sorpresa que cuando ya tengo avanzado este escrito, me leo el realizado sobre 2009 y veo que las palabras no difieren un ápice, salvo que, desgraciadamente, hay mayor demanda de quienes tienen que acudir a Cáritas a pedir ayuda para subsistir.

No ha cambiado en nada la situación entre un año y otro? ¿No ha habido un mínimo de mejoría? ¿No había brotes verdes a la vista? Y la respuesta es NO. Tenemos un panorama ante nosotros sin visos de mejoría y durante 2010, lejos de disminuir, se han incrementado todos los parámetros negativos, fundamentalmente los que afectan al área social: un 34% de las personas en Canarias sufren situaciones de vulnerabilidad o están bajo el umbral de la pobreza. Pero que no son sólo datos de Cáritas, sino que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ya nos dijo que, en 2007, el 28,5% de la población canaria se hallaba bajo ese umbral de pobreza. Por desgracia, esa situación acarrea que las estadísticas que manejamos en este año, nos digan que, un 38% de los menores de edad, también se encuentran bajo ese umbral. Y los mayores de 65 años, y…

Otra de esas realidades del año 2010 es que la consecuencia de todo ello se encuentra en el desempleo: 28,96% de la población activa. Y que de esas personas, únicamente el 55% recibe prestación económica. Y por otro lado nos encontramos en nuestra Comunidad con un dramático deterioro de los servicios sociales de carácter público en momentos críticos en los que la situación que tenemos encima es de un importante incremento de la demanda, que llega en algunos casos a superar el 50%. Así, a lo largo de 2010 hemos atendido en Cáritas a familias que no podían asumir la cobertura de sus necesidades más básicas: alimentación, transporte, vivienda, ropa, medicinas, suministros, etc. En muchos casos, esas familias hacía poco que disfrutaban de una solvencia económica media, sin problemas para hacer frente a hipotecas o alquileres, pagos de créditos para coche, mobiliario, electrodomésticos, informática… además de lo más fundamental en lo cotidiano.

En algunas dependencias de Cáritas ha cundido el desánimo y la desesperación al carecer de medios para ayudar a una familia. En otras muchas, y como norma generalizada, ha habido que decantarse por una atención más abundante hacia menos familias, en vez de ayudar mal (o regular) a muchas. Téngase en cuenta que para el tipo de ayudas mencionado, los ingresos proceden de la propia comunidad cristiana, fundamentalmente; aunque muchas otras personas de bien, sin serlo, también apoyan nuestra labor. Fondos provenientes de colectas en las misas de los primeros domingos de mes y víspera, socios colaboradores, donativos, etc. Y en esos dineros, aunque ha habido incrementos en alguna partida, también se produjeron en este año bajas y disminuciones, para obtener un resultado final de estabilidad. Pero no es suficiente, porque si las demandas también se hubiesen estabilizado… pero ha sido todo lo contrario.

Empleabilidad

Otra de las demandas que se nos plantearon a lo largo del año fue en el área de empleo. Las solicitudes para que pudiésemos lograrles un puesto de trabajo crecían entre quienes acudieron a Cáritas, pero con el hándicap de que las ofertas de empleo por parte de las empresas disminuían día a día. También había otro inconveniente: las pocas habilidades cognitivas y sociales en que se encontraban las personas demandantes, lo que las abocaba a muy bajas posibilidades de acceder al mercado laboral, ya que carecían de cualificación suficiente. En algunos casos, les impartíamos formación.

Otro colectivo muy afectado con esta situación de crisis, ha sido el de los sin techo. Personas de la calle, carentes de hogar y de lazos familiares, en los que encontramos un conglomerado de situaciones diversas con graves problemáticas: soledad, salud mental, dependientes del alcohol y/u otras drogas, excluidos crónicos, etc. Sólo en el municipio de Santa Cruz de Tenerife viven unos 250, de los cuales alrededor de 50 tienen forzosamente que dormir en los parques, bancos del mobiliario urbano, habitáculos de los cajeros automáticos… No hay plazas en las casas de acogida de Cáritas ni en el albergue municipal. En algunos casos, su problemática mental o la profunda exclusión social que padecen les hace negarse a ser atendidos, encontrándose más felices y libres en plena calle que bajo un techo.

Por desgracia, en algunos casos, mueren en la vía pública dentro de la más profunda soledad pero, en definitiva, tal y como lo habían querido. Los que rondan el área de Santa Cruz de Tenerife se pueden considerar unos privilegiados. Y si no lo creen, echemos un vistazo a las zonas Norte y Sur de la Isla, donde se encuentra un importante núcleo de personas sin hogar, carentes de sitio adónde acudir… En el Sur, por las noches, se pueden ver a algunos grupos durmiendo en las playas u otros lugares y deambulando de día por zonas turísticas a la espera de algunas monedas que les permitan tomar al menos un bocadillo… Y en el Norte, más de lo mismo, aunque Cáritas dispone en el Puerto de la Cruz de una casa de acogida (María Blanca). Por todo ello se hace muy necesario dotar a estas áreas poblacionales de algún tipo de infraestructura para acoger y dar de comer, al menos, a ese importante colectivo de personas que, careciendo de hogar y de lo más básico, se sienten desamparadas por la propia sociedad.

De cara al año 2011 las perspectivas no son muy halagüeñas, pues se esperan incrementos en las demandas alrededor de un 30%, pero yo espero y confío en que el turismo sea el motor que mueva nuestra economía y comencemos a crear empleo en vez de a destruirlo. Me resisto al pesimismo y me uno al optimismo de quienes se pronuncian en ese sentido. Aunque veo por otro lado reticencias de las entidades financieras a proporcionar créditos a las Pymes, muy necesarios para recomenzar a producir. No olvidemos, como decía el pasado año, que estas empresas crean el mayor porcentaje de empleo en el Estado.

Un caso particular

No me resisto a relatar la situación de una persona que fue acogida en nuestro centro Café y Calor de Santa Cruz de Tenerife, porque cuando ocurren hechos así, es mi mayor satisfacción y la de quienes han trabajo duro para lograrlo. Antonio (le llamaré así) deambulaba cada día por las calles de Santa Cruz. Quizá alguien crea que escribo sobre un individuo vestido con harapos, oliendo mal por su suciedad y tirando de unos bultos con sus efectos personales; nada de eso. Antonio era, en su aspecto externo, una persona como usted y como yo, que se confundía con el resto de los viandantes de nuestra ciudad. Sólo se diferenciaba en que a mediodía acudía al comedor social de la calle de La Noria a alimentarse; y llegada la noche, iba a asearse, ponerse ropa limpia y dormir, en nuestro centro Café y Calor; aunque también era posible que, una vez cenado, tuviese que volver a la calle a buscar algún sitio donde pasar la noche y descansar porque no tuviera plaza, ya que se cuenta con un sistema rotatorio para ocupar las camas. Antonio no estuvo así toda su vida. Él era licenciado universitario, casado, con hijos y ejerció su profesión durante muchos años; tenía 55. Llegó un momento en que la ruptura en la pareja les condujo a la separación. Fue un impacto tan brutal para él, que le dio por la bebida y de soslayo, el juego. Perdió todo, incluso a su familia. Estuvo en un proceso avanzado de deshabituación alcohólica en nuestro Proyecto Drago y con un deseo profundo de salir adelante mediante la consecución de un empleo. Lo superó, se superó, con su propio esfuerzo y el trabajo de nuestro personal. Logró un trabajo e independizarse.

Facebook
Twitter
LinkedIn
COrreo-e
Imprimir

Patrocinadores

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad