Innovación ante la crisis

La línea de actuación apuesta por la rehabilitación y reposición como un instrumento que facilita el acceso a la vivienda a las familias que más lo necesitan, impulsa la economía con un desarrollo sostenible, ya que no se consume más suelo y sí mejora la oferta de viviendas y se crea empleo.

La labor desarrollada por el Gobierno de Canarias en los últimos años a través de los sucesivos planes de vivienda ha permitido que en la actualidad nos afiancemos como la Comunidad Autónoma que más recursos propios destina a sus políticas de vivienda. Nuestro principal meta es que cada vez más familias puedan acceder a una vivienda digna en Canarias y, para ello, desde la Consejería de Bienestar Social, Juventud y Vivienda estamos facilitando que las personas que más dificultades económicas y sociales presentan reciban ayudas adecuadas a sus necesidades.

No debemos perder de vista que Canarias es un territorio frágil y fragmentado, con una orografía compleja en la que casi el cincuenta por ciento es territorio protegido, por lo que nuestra política de vivienda se ha realizado desde un enfoque eminentemente social y dirigida al fomento del alquiler, la rehabilitación, la reposición de barrios enteros y la movilización de las viviendas desocupadas. En este sentido, la principal línea del Plan actual es el fomento de la rehabilitación y reposición como un instrumento que facilita el acceso a la vivienda a las familias que más lo necesitan, impulsa la economía y a la par el desarrollo sostenible, ya que son acciones que no consumen más suelo y sí que mejoran la oferta de vivienda actual. Además, nos permite crear empleo o mantener el existente, precisamente en uno de los sectores más afectados por la situación económica actual.

A lo largo de estos últimos años nos hemos convertido en un referente para el resto de comunidades en cuanto a los proyectos para reposición de barrios enteros cofinanciados con el Estado. Ejemplos claros son las intervenciones realizadas en el barrio de El Polvorín en Gran Canaria y en el barrio de Cruz de Piedra, en Santa Cruz de Tenerife. Una opción en la que Canarias fue pionera y que en estos momentos está permitiendo a muchas familias canarias, residentes en barrios deteriorados por el paso del tiempo y la mala calidad de las construcciones, mejorar su calidad de vida, adecentar las zonas comunes, la accesibilidad y lo más importante: seguir viviendo en su barrio de siempre con sus vecinos de siempre, pero en una vivienda digna.

En la actualidad, mantenemos 36 áreas de rehabilitación y reposición de viviendas aprobadas, lo que significa que estamos rehabilitando o reponiendo el hogar y el barrio de un total de 5.726 familias. Todas estas intervenciones en materia de rehabilitación o reposición de viviendas en las islas están movilizando o movilizará al finalizar la actuación más de 100 millones de euros (115.666.634,68 €), cofinanciados por el Gobierno de Canarias con el Estado, las administraciones locales y particulares. Sólo en las dos comisiones celebradas durante el pasado año 2010, establecimos con el Estado una treintena de acuerdos que sólo en materia de rehabilitación están facilitando la intervención en cerca de 2.000 viviendas ubicadas en 10 barrios canarios. El Plan de Vivienda de Canarias contempla llegar a 135.000 familias en estos cuatro años con sus actuaciones, un 50 % más que el plan anterior cuya ejecución fue del 115 %. Además, prevé movilizar alrededor de 2.800 millones de euros de los que 838 millones corresponderán a inversión de las Administraciones Públicas y el resto a la inversión privada y créditos hipotecarios.

Pero uno de los grandes retos a los que nos hemos enfrentado en estos dos últimos años en materia de vivienda ha sido el de dar respuesta al importante volumen de demandas de la ciudadanía para acceder a una vivienda, una demanda que con la crisis se ha visto incrementada, y que nos ha conducido a ofertar alternativas innovadoras, adaptadas a las nuevas necesidades. Cuando la crisis era sólo una amenaza, en el Gobierno de Canarias aprobamos diferentes medidas como la propuesta para convertir viviendas que fueron construidas en el mercado libre en protegidas, y darles la opción de incluirlas en la bolsa de viviendas de alquiler a 50 euros o la compra de mil viviendas en construcción a promotores con grandes dificultades para finalizar las obras. Viviendas que, en lugar de quedar vacías, sin vender o a medio construir, paralizadas y abandonadas por la crisis, están engrosando la lista de las viviendas públicas que entregamos en régimen de alquiler a las familias con menos recursos.

Ahora más que nunca, desde las instituciones debemos activar nuestra imaginación, posicionarnos al lado de las familias con más dificultades y de los agentes económicos, quienes van a crear con su actividad más puestos de trabajo. Debemos ser capaces de transformar las adversidades en nuevas oportunidades e impedir que el motor se detenga. Ahí estamos poniendo todo nuestro empeño. El Plan de Vivienda de Canarias es una potente herramienta que nos está permitiendo dinamizar nuestra economía, afectada como en todas partes por la situación de crisis actual, y que está movilizando importantes cantidades económicas, creando puestos de trabajo en los sectores más afectados como es el de la construcción y los que dependen de él, al mismo tiempo que está dando una respuesta social a la demanda de vivienda de la ciudadanía con menos ingresos.

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