El periodismo local y la ciencia en Canarias

Canarias se caracteriza, desde hace décadas, por ser sede de numerosos centros de investigación científica con reconocido prestigio internacional. En las Islas se hace ciencia y tecnología de excelencia; de hecho, cuenta con instalaciones y proyectos de investigación encuadrados en la big science, aquella a la que se destinan importantes recursos públicos de procedencia autonómica, nacional y europea.

Canarias tiene un notable protagonismo en la investigación científica y, dado que hablamos de gasto público, es la sociedad civil el inversor principal. Ese gasto reclama una respuesta en forma de comunicación pública de la ciencia que fomente el conocimiento ciudadano de la investigación científica local y de los beneficios que reporta a la comunidad. Sin embargo, salvo iniciativas contadas, producto más de compromisos personales que empresariales e institucionales, los medios de comunicación locales y los centros de investigación de Canarias no muestran el convencimiento de que somos una comunidad autónoma con gran potencial en periodismo científico, biomédico, tecnológico y medioambiental; un periodismo que aquí permanece insuficientemente explorado y explotado.

La relación entre la investigación científica y tecnológica realizada en el Archipiélago y el sistema informativo que debe dar cuenta de ella es escasa, discontinua y sin estrategias que conecten con la sociedad, en especial con los más jóvenes para que su formación vaya vinculada al perfil científico de la región. Si tuviésemos que condensar la relación investigación-mass medias en palabras clave, irían encabezadas por formación junto con sistema educativo, progreso social e individual, cultura científica, salud y bienestar. Para que la sociedad demande conocer la ciencia que se hace en su seno se la debe predisponer a ello. Y junto con un sistema educativo sensibilizado en esta exigencia, la formación de los periodistas en estas temáticas resulta esencial para que la ciudadanía reclame información que le facilite tomar decisiones y mejorar su vida.

Pero en la formación de buenos periodistas científicos debe coparticipar la universidad, los medios de comunicación y el sistema científico-tecnológico canario. Las instituciones científicas de Canarias —verdaderos centros de aprendizaje para estudiantes de periodismo— deben ofrecer, además de contenidos divulgativos, información institucional continua, didáctica, entretenida y con claro componente de utilidad. La formación universitaria diseñada para capacitar a profesionales en comunicación científica, tecnología, de salud, política científica y política sanitaria presenta cierto desajuste. En los grados en periodismo, la ciencia, la tecnología, la salud, el medioambiente y las políticas que gestionan esos ámbitos suelen quedar relegados a nociones generales impartidas a alumnos que acceden al grado considerándolo una carrera de letras o de ciencias sociales.

Tratar la ciencia, la tecnología, la salud y el medioambiente requiere familiarizar a los estudiantes de periodismo con las estructuras administrativas vinculadas a la toma de decisiones, así como a las políticas científicas, tecnológicas, sanitarias y ambientales. Implica introducirles en la organización que sustenta, por ejemplo, nuestro sistema de investigación y sanitario. Son aspectos, junto con los contenidos propiamente científicos, hacia los que pocos estudiantes muestran inclinación. La procedencia de los estudiantes de periodismo —generalmente de un bachillerato distinto al de ciencias y tecnología— y las limitaciones curriculares del grado condicionan contar con estudiantes que dirijan su trayectoria académica hacia una especialización profesional basada en la comunicación de la ciencia y la tecnología, a pesar de que en Canarias sea un nicho informativo relevante, interesante y útil para la ciudadanía. El ciclo universitario adecuado para formar en estos temas, hoy con trascendencia social innegable, son los posgrados.

A pesar de que las titulaciones actuales pueden modificarse con mayor facilidad que las licenciaturas antiguas, persisten inercias y dinámicas educativas que condicionan la adecuación de los grados a las exigencias, por ejemplo, de un sistema investigador variado, dinámico y con prestigio internacional como el canario. Lo muestra el proceso de diseño de los planes de estudio del grado en periodismo, en el que se tiene en cuenta la posibilidad de destinar un número de créditos ECTS a materias de ramas de conocimiento distintas a la que pertenece periodismo. Se establecen así asignaturas obligatorias denominadas fundamentales-básicas cursadas en 1º y 2º curso. Los alumnos estudian antropología, derecho, economía, estadística, geografía, historia, lengua española, literatura, inglés y sociología.

Se prima, por tanto, una formación básica en humanidades y ciencias sociales y jurídicas; una elección propia de una carrera de sociales o humanidades, dependiendo de la universidad. Al fijar esas asignaturas fundamentales para los futuros periodistas no se contempla ninguna orientada a las temáticas tratadas aquí, a pesar de que el enclave geográfico de la universidad destaque en ellas, como es el caso. Ciencia, tecnología, salud y medioambiente no gozan de protagonismo. Probablemente el lector coincida con la generalidad de los estudiantes de periodismo, al considerarla una carrera y una profesión de letras. De hecho, los alumnos que ingresan en esta titulación proceden del bachillerato de humanidades y ciencias sociales, o de artes.

La asignatura obligatoria de bachillerato Ciencias para el Mundo Contemporáneo debería ser una antesala aprovechada para despertar en los estudiantes la vocación por la cultura científica y la comunicación pública de la investigación. Pero las inercias aludidas determinan la percepción que los futuros periodistas tienen de la información de ciencia, tecnología, salud y medioambiente. Suelen ser estudiantes que prefieren sortear lo que aluda a ciencias experimentales, naturales y de la salud. Este estado de cosas se distancia de las dinámicas de la sociedad actual. Por ello conviene preguntarse cómo se podría introducir en los estudios de periodismo contenidos fundamentales orientados a formar en método científico, filosofía de la ciencia y la tecnología, en salud y medioambiente, y en las políticas respetivas.

Queda la opción de potenciar másteres, cursos de especialización y de expertos que se adhieran a la dinámica investigadora del Archipiélago. Sin embargo, no se vislumbran ni convencimiento ni iniciativas orientadas en este sentido. En este panorama, la labor de control que le es reconocida a periodistas y medios de comunicación queda afectada, con lo que se ven mermados el necesario debate público sobre políticas científicas y sanitarias, y la traslación a la sociedad de los resultados de las investigaciones realizadas en la región.

Periodismo: titulación preferida

Periodismo sigue siendo una titulación de las más preferidas por los estudiantes de bachillerato en España. Esta tendencia puede verse reafirmada por el cambio de tendencia en la destrucción de empleo en el sector, según el último informe anual sobre el estado de la profesión periodística en el país. Esta dinámica anima a seguir ajustando y renovando la visión de estos estudios, en aras de contribuir a la proyección pública del sector científico canario. Ese ajuste deseable requiere superar determinadas preconcepciones del periodismo. De hecho, los alumnos que hoy eligen especializarse en comunicación científica, lo hacen porque lo tienen claro desde bachillerato o porque ven en esa especialización deficitaria en Canarias (y en España) una estrategia profesional con más opciones laborales.

En cualquier caso, si los responsables de los medios de comunicación locales no ven en estos contenidos un espacio informativo estable en sus agendas, y con calado y trascendencia en nuestra comunidad, los futuros periodistas no percibirán una demanda real de esta especialización ni una apuesta profesional con futuro. Se trata de apelar a la esencia del Espacio Europeo de Educación Superior y a las titulaciones diseñadas según sus preceptos. El sistema científico canario —sus recursos humanos y materiales— es el trampolín para promover la formación de buenos comunicadores de la ciencia. Su quehacer debe calar en nuestra sociedad.

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