Es el momento de Periodismo de calidad

El Periodismo se asienta lentamente en la Sociedad de la Información que generó Internet. El nuevo contexto tecnológico modificó la demanda del usuario: acceder instantáneamente a la noticia. Creo que sólo Gutenberg logró, como en la actualidad, una revolución que transformara la sociedad. Y como entonces, vamos haciendo camino al andar en los modelos de negocio y en la calidad de los mismos.

La credibilidad sigue siendo nuestra razón de ser y, por lo tanto, el rigor y la profesionalidad. Por eso la defensa de nuestro Código Ético es objetivo esencial en esta organización profesional que agrupa a las asociaciones de periodistas de España. Nos jugamos nuestro futuro, pero, también, la calidad de la democracia.

La información se desliza a gran velocidad por esas autopistas sin peaje que desembocan en un teléfono móvil, en un iPad o en el reloj. Y esa celeridad exige un plus de conocimientos y de conciencia para tratar de adoptar decisiones acertadas en un tiempo récord. El periodista selecciona, jerarquiza, confirma, investiga, y traslada la noticia elaborada.

Esta profesión siempre ha estado ligada a la rapidez, pero ahora constituye una auténtica carrera contrarreloj… Nos vemos arrastrados por la velocidad de las redes sociales o por nuestra propia ansia para llegar antes… La adrenalina que no debemos perder y la inmediatez a la que no debemos renunciar, pero sin abandonar la verdad y el criterio.

“Si Facebook y Wikileaks son el nuevo Periodismo, es una tragedia”, decía Gay Talesse. Y las redes sociales resultan grandes aliadas para los informadores, pero no son competencia, porque no es información lo que difunden. Constituyen una fuente imprescindible en nuestras trabajo… que debe ser confirmada. De ahí que ese trabajo cotidiano sólo deba estar en manos profesionales.

En la actualidad, también la cantidad se impone a la calidad en la información, cuando nuestra misión es proporcionar datos fiables. Los mimbres que permitan formar criterio al receptor. No podemos apearnos de nuestro Código ético. La labor periodística está basada en la confianza.

El nuevo escenario obliga al profesional a redoblar su formación en conocimientos y a adquirir dosis de conciencia, a la que apeló el experto en ética Javier Darío Restrepo, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en un curso de la FAPE en la Universidad Menéndez Pelayo. Defender la verdad es hacer Periodismo, pero además es construir libertad y reafirmar la democracia. Hemos de convencer al ciudadano de la necesidad del Periodismo, especialmente en esta sociedad tan comunicada como la actual, aunque no por ello más ni mejor informada.

La credibilidad es la base de esta profesión y la independencia es cualidad esencial para ejercerlo… El poder político y económico ha aprovechado la debilidad de los medios de comunicación social para gestionar la información a su favor. Los medios privados poseen una gran dependencia financiera y de las subvenciones, independientemente de su línea editorial, y los públicos sufren una enorme contaminación política.

Esta situación debilita al Periodismo. No es nuevo, constituye una tentación permanente del poder, de cualquier color y tendencia, con la consiguiente pérdida de credibilidad y el empobrecimiento democrático que ocasiona. Políticos y periodistas nos necesitamos, pero tenemos que respetar nuestro papel y nuestro lugar.

La labor del periodista es indagar qué hay detrás de las manifestaciones públicas, de una filtración o tras una nota de prensa. Y contarlo con rigor y ética. Actuar como contrapoder, implacables… pero con toda la responsabilidad. Y los políticos deben poner los medios para garantizar la libertad de prensa, por la que –somos conscientes– tenemos que luchar todos los días.

El modelo de negocio sigue en crisis, pero no el Periodismo. Desde FAPE valoramos el compromiso de unidad, a través de asociaciones o colegios para defender la profesión y fortalecer la calidad ética. Y la Asociación de Tenerife, con su presidente, Juan Galarza, y su directiva al frente da buena cuenta de este esfuerzo por construir sociedad libre.

En esta sociedad tan comunicada, inmersa en las redes sociales, el Periodismo y el periodista es más necesario que nunca, como elemento de información y de denuncia. Por eso defendemos nuestro lema: sin periodistas no ha periodismo y sin periodismo no hay democracia.

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