La situación del personal de enfermería en Canarias: desafíos estructurales y perspectivas de mejora

La falta de camas hospitalarias y de quirófanos es muy grave en la dotación hospitalaria, sobre todo en Tenerife

El Ilustre Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife, fundado en 1912 bajo la denominación de Colegio Oficial de Practicantes de Canarias, constituye hoy la corporación profesional que representa a las enfermeras y enfermeros de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. A diciembre de 2024, el número de profesionales colegiados/as en esta provincia asciende a 8.191, con una tasa de empleo del 95%.

En el conjunto del Archipiélago, Canarias cuenta con 16.800 enfermeras, lo que equivale a una ratio de 7,5 enfermeras por cada 1.000 habitantes. Esta cifra supera ligeramente la media nacional, aunque continúa por debajo de la media europea, que se sitúa en 8,5 enfermeras por cada 1.000 habitantes (INE, 2024).

Déficit estructural de enfermeras

Comparado con los estándares europeos, Canarias presenta un déficit significativo de enfermeras. Se estima que serían necesarias al menos 2.500 adicionales para garantizar una atención sanitaria con estándares de calidad equiparables a los de la Unión Europea. Este déficit es especialmente crítico en el ámbito de la Atención Sociosanitaria, donde la cobertura es claramente insuficiente (Sanidad, 2024).

Esta situación se agrava por las características geográficas del Archipiélago: la atención se presta en islas con población dispersa y necesidades complejas, lo que exige una planificación más sofisticada y mayores recursos humanos y materiales.

Acceso limitado a los estudios

A pesar de la alta demanda del Grado en Enfermería en las Islas, las universidades públicas canarias no ofrecen suficientes plazas para cubrir dicha demanda, limitando las oportunidades de formación de los jóvenes residentes. Como consecuencia, el 40 % del personal de enfermería que trabaja actualmente en Canarias proviene de otras regiones o países, lo que genera una dependencia estructural de la migración profesional.

La falta de inversión en profesorado y en ampliación de plazas universitarias públicas ha favorecido que esta demanda sea parcialmente cubierta por el sector privado, mientras que el sistema público de formación no responde de forma adecuada a las necesidades del territorio. Esta situación resulta paradójica si se tiene en cuenta que Enfermería es uno de los tres grados más demandados y con mayor tasa de empleabilidad en Canarias.

El escaso reconocimiento

La enfermería canaria es un colectivo altamente cualificado: todas las profesionales cuentan con titulación universitaria de Grado, más del 60 % poseen formación de Máster o especialidad, y un 7 % cuenta con título de Doctorado. Esta cualificación convierte al colectivo en un perfil profesional atractivo para ser contratado en otros países europeos, donde las condiciones laborales y retributivas son más favorables.

A pesar de la alta cualificación de las enfermeras, dentro de la función pública, siguen encuadradas en el grupo A2, junto a titulaciones de nivel inferior. Esta injusta clasificación no solo repercute en las condiciones retributivas, sino también en el acceso a puestos de responsabilidad, en la carrera profesional y en el reconocimiento institucional del valor que aportan los cuidados profesionales al sistema sanitario. Mientras otros colectivos con titulaciones similares o equivalentes (como Farmacia, Psicología o Medicina) pertenecen al grupo A1, la enfermería continúa relegada, a pesar de las competencias y responsabilidades que asume de forma creciente. Reivindicar el paso al grupo A1 no es una cuestión corporativa, sino de justicia profesional y de equidad con otros colectivos sanitarios. Además, contribuiría a retener talento, frenar la migración profesional y dignificar el ejercicio de una profesión esencial para la salud pública.

Especialidades deficitarias

Por otro lado, existe un importante desajuste entre la formación especializada y el ejercicio profesional: solo el 34,5 % de las enfermeras especialistas en Canarias trabaja en el área para la que ha sido formada. Además, no se reconoce económicamente la especialización ni el nivel formativo alcanzado, generando una infrautilización del potencial profesional. La administración tiende a contratar especialistas como personal generalista, lo que repercute negativamente tanto en la motivación como en la eficiencia del sistema.

Uno de los casos más preocupantes es el de las matronas, donde Canarias presenta la tasa más baja de todo el país: apenas 24,5 matronas por cada 100.000 mujeres en edad fértil, frente a una media nacional de 75,1. Este déficit compromete la calidad de la atención materno-infantil. Situaciones similares se presentan en otras especialidades como Salud Mental, Pediatría, Geriatría, Familiar y Comunitaria o Salud Laboral, donde las plantillas son prácticamente inexistentes o infrautilizadas.

Condiciones laborales

Aunque tras la pandemia se ha incrementado el número de enfermeras en el sistema público y privado, la presión asistencial sigue siendo elevada y las condiciones laborales, deficientes. Muchas profesionales trabajan en turnos de 12 horas con el fin de mejorar la conciliación familiar, pero este modelo, unido a la alta demanda de cuidados, repercute negativamente en la salud física y emocional del colectivo.

Estudios recientes (Enfermería, 2022) han puesto de relieve que las condiciones laborales de las enfermeras en Canarias no alcanzan niveles aceptables. En una escala de 0 a 10, ningún aspecto evaluado obtiene una puntuación de aprobado: la estabilidad laboral (4,89 sobre 10) seguido de los turnos (4,51); mientras que en el resto de aspectos las notas son mucho más bajas: conciliación de la vida familiar (2,97), reconocimiento de la carrera profesional (2,92), carga de trabajo (3,35), salario (3,37) y desarrollo de las especialidades (2,28). Estas cifras evidencian un profundo malestar profesional y una precarización del ejercicio enfermero en las Islas. Datos que coinciden con los estudios realizados e informes emitidos a nivel nacional por el Consejo General de Enfermería de España y a nivel internacional por el Consejo Internacional de Enfermeras.

Necesidades de cuidados

El perfil demográfico y epidemiológico de Canarias obliga a repensar el modelo de cuidados. La región presenta una alta tasa de envejecimiento, un crecimiento sostenido de enfermedades crónicas, y niveles elevados de dependencia funcional y social. A esto se suma un importante flujo de turistas y migrantes, que demanda recursos adicionales. Este contexto requiere una red de cuidados profesionales robusta, accesible y bien distribuida territorialmente, capaz de atender de forma integral a una población con necesidades crecientes y complejas. La planificación sanitaria debe priorizar la Atención Primaria, la Atención Sociosanitaria, los cuidados paliativos, y la atención comunitaria y domiciliaria como pilares estratégicos.

Además, la salud mental de la población canaria ha requerido una atención creciente, sin que el sistema haya podido responder con los recursos humanos necesarios.

Teniendo en cuenta el perfil de los canarios, es prioritario desarrollar una estructura de Cuidados Profesionales liderado por enfermeros y enfermeras, un modelo que sitúa en el centro al paciente y sus necesidades, centrando la atención sanitaria y el cuidado en la prevención y promoción de salud, en la atención de procesos agudos y crónicos. Con una mejora significativa en el acceso de la población al sistema con atención de enfermería finalista, que resuelva de manera ágil, rápida y eficiente, las necesidades de salud del paciente.

Situación en Canarias en 2024

Durante el año 2024, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, continúa impulsando algunos proyectos como el programa de Enfermería Escolar, Proyecto AP_Cuida2: continuidad de cuidados tras el alta hospitalaria, Plan 5C: Atención a pacientes crónicos de alta complejidad. Aunque la realidad es que el sistema sanitario ha continuado enfrentando importantes desafíos estructurales: listados de espera prolongados, déficit de personal en áreas clave como Atención Sociosanitaria, Urgencias, Cuidados Intensivos y Atención Primaria, y alta presión asistencial en los centros hospitalarios. A pesar de algunos avances en tecnología y refuerzo de infraestructuras, la falta de profesionales sanitarios, especialmente enfermeras, sigue siendo un factor limitante para mejorar los servicios. Sin duda, la planificación en materia de recursos humanos sanitarios continúa siendo uno de los grandes retos de la Consejería de Sanidad para los próximos años.

Desde la Organización Colegial de Enfermería de Santa Cruz de Tenerife, se ha asumido con responsabilidad el principio de cuidar del que cuida. La sobrecarga laboral, el desgaste emocional y la precarización de las condiciones profesionales hacen imposible que se garantice el bienestar físico, psicológico y social del colectivo enfermero. Por tanto, es urgente garantizar el cuidado y reconocimiento de quienes sostienen el sistema sanitario. Sin duda, cuidar de nuestras enfermeras y enfermeros repercute significativamente en la salud y calidad de vida de la sociedad canaria.

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