La producción cinematográfica canaria tuvo dos filmes estelares durante el 2024. Se trata del largometraje de animación Mariposas negras, del tinerfeño David Baute, y La hojarasca, de la grancanaria Macu Machín.
El primero fue uno de los grandes triunfadores de la temporada de premios con un guion que narra tres historias que reflejan con maestría los estragos que genera el cambio climático en el devenir de los seres humanos y del planeta, por supuesto. Se hizo con el premio Goya al Mejor Largometraje de Animación, así como los reconocimientos del Gaudí y el Platino.
Macu Machín, por su parte, con su híbrido entre ficción y no ficción protagonizado por la propia madre de la directora y sus dos tías Carmen y Maura, que se reencuentran en La Palma, en un enclave rural familiar y heredado, puso de manifiesto cómo el cine de autor canario sigue en plena forma.
Se trata de una película de autor, delicada, sensible y lúcida, cuya idea original llevaba trabajando desde hace años y que se rodó en varias etapas en la localidad de Puntagorda y que incluye la presencia de la erupción del volcán de Tajogaite. Tuvo su puesta de largo en la sección Forum de la Berlinale, uno de los festivales más importantes del planeta, donde tuvo una muy buena recepción. Se hizo posteriormente con dos biznagas, en las categorías de Mejor Película y Mejor Dirección, en la sección Zonazine del Festival de Málaga. Le sumó posteriormente el premio Richard Leacock del apartado Canarias Cinema del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, entre otros reconocimientos que han consolidado a Macu Machín como una de las realizadoras isleñas con mayor proyección fuera de las islas.
De ahí que este proyecto, que ha visto la luz gracias a la productora tinerfeña El Viaje Films, se estrenara comercialmente en las salas de cine canarias y también en las peninsulares.
Otros largometrajes rodados por cineastas isleños en el Archipiélago que también han llegaron a los espectadores figuran la ópera prima del grancanario Coré Ruiz, Voy a desaparecer, ficción que ha contado con distribución nacional y que ha recorrido festivales nacionales e internacionales. Está protagonizada por los actores Raquel Herrera y Abraham Santacruz, que dan vida a dos hermanos que se reencuentran tras el paso del segundo por la cárcel por un suceso acontecido en el seno de la famila. También ha destacado Una casa en el pueblo, documental del tinerfeño Domingo J. González, que además de figurar en un buen número de festivales se estrenó comercialmente en la isla natal del realizador e integrante de Digital 104. Aborda, desde una perspectiva muy distinta a Coré Ruiz, la famila, en este caso la suya en el inmueble donde ha pasado muchos veranos.
Otro nombre propio es el del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo. Estrenó la producción rodada en inglés Damsel, protagonizada por la joven actriz británica Millie Bobbie Brown, que en la plataforma Netflix tuvo un gran éxito de público.
Estos ejemplos ponen de manifiesto el enorme nivel creativo de los cineastas canarios, que son habituales en los principales festivales y en las salas de proyección de casi todo el país. Hay que sumarles que detrás viene empujando con tensón y valía una amplia y variada generación de futuros profesionales que ya están mostrando sus primeros cortometrajes en los festivales de las islas.
El que las ayudas al desarrollo de proyectos y a la producción se hayan consolidado en los cabildos y en el Gobierno de Canarias ha sido clave para que esta creatividad no se quede en nada y que a base de esfuerzo, pasión y tiempo acabe viendo la luz para disfrute de los realizadores y del público.
Si la producción local atraviesa por un buen momento, teniendo en cuenta las dificultades y los altos costes que entraña levantar cualquier proyecto audiovisual de forma profesional y no amateur, la exhibición en salas comerciales es el contrapunto. Más allá de los festivales y la televisión autonómica, el cine canario apenas cuenta con pantallas donde mostrar sus propuestas de una forma continuada y en las mismas condiciones que las producciones nacionales e internacionales.
La propia La hojarasca fue un ejemplo, ya que salvo en Tenerife, los pases en las salas comerciales del resto de islas en las que se ha exhibido apenas ha superado el par de días. Ciudades como Las Palmas de Gran Canaria, por ejemplo, siguen huérfanas de salas que apuesten por el cine local, de autor e independiente español e internacional tras el cierre de los Multicines Monopol en 2020. Como contrapeso, el circuito de festivales y muestras de cine se mantiene y parece haber superado con solvencia los estragos generados por la pandemia de la covid-19. MiradasDoc, una de las referencias nacionales desde hace años, se ha quedado en el camino, lamentablemente.
Por su parte, el aterrizaje de rodajes nacionales e internacionales mantiene su buen ritmo en Canarias. La estabilidad de la política de incentivos fiscales y el aumento de los límites a la inversión han sido determinantes para que durante todo el 2024 no hayan dejado de llegar producciones. Incluso, varias series han optado por rodar la totalidad de sus capítulos en localizaciones isleñas, como son los casos de Weiss y Morales, en Gran Canaria, o Arcadia, en Tenerife.
Además de los incentivos fiscales, el clima y la variedad de paisajes, la continuidad en la llegada de producciones ha permitido que florezca en las islas un buen número de empresas locales especializadas en el sector, que son contratadas por las productoras foráneas y que así se ahorran muchos costes porque reducen el capital humano y técnico que desplazan. La seguridad y la tranquilidad con la que se desarrollan los trabajos también convencen a los responsables de los proyectos de que las islas son un lugar perfecto para rodar. Los rodajes se han convertido en habituales y la población asume con normalidad las molestias que generan en algunas ocasiones, sobre todo cuando se desarrollan en enclaves urbanos y requieren de cortes de tráfico puntuales.
A lo largo del 2025 se sucederán, como es habitual, los estrenos de las principales producciones que eligieron las islas como plató parcial o total para sus rodajes.
Las previsiones son muy buenas, confirman fuentes del sector, siempre y cuando se mantengan las mismas condiciones fiscales, por supuesto, que son objeto de deseo para otras comunidades autónomas. Para ello, la implicación de las administraciones locales será determinante, al igual que el compromiso del Estado a la hora de mantener el diferencial de las islas.